25 de septiembre de 2022

Retrato de coronación del rRey Haakon VII y la Reina Maud, 22 de junio de 1906

Retrato de coronación del rRey Haakon VII y la Reina Maud, 22 de junio de 1906Wikimedia Commons

Dinastías y poder

Los Glücksburg de Noruega: de la Princesa Marta y su relación con Roosevelt al 'chamán' de Marta Luisa

A lo largo del siglo XX su Familia Real ha tenido un papel principal en episodios relevantes de la historia: resistieron la ocupación nazi y contribuyeron a romper la neutralidad de los EE.UU.

En 1905 Noruega se separaba de Suecia y comenzaba su andadura como Estado soberano independiente. Quedaba constituido como una monarquía parlamentaria al frente de la cual se situó a un príncipe de sangre danesa lo que confería, si cabe, mayores vínculos entre los países escandinavos. De la mano de la dinastía Glücksburg, Noruega se ha convertido en un país democrático que apostó por el modelo nórdico de bienestar. Es además uno de los mayores productores de petróleo y gas natural del mundo, lo que les sitúa en los tiempos que corren, en foco de muchísimas atenciones.
A lo largo del siglo XX su Familia Real ha tenido un papel principal en episodios relevantes de la historia: resistieron la ocupación nazi y contribuyeron a romper la neutralidad de los EE.UU. Pero tampoco han estado exentos de polémicas: el matrimonio del heredero en 1969 con la actual Reina Sonia estaba fuera de todos los cánones regios, aunque fue la aparición en escena de Mette-Marit, madre soltera y exconcursante televisiva, lo que les colocó en el disparadero. Además, la hija del actual soberano dice que habla con los ángeles y recientemente ha presentado a su novio chamán con el que anuncia boda.
Boda de la princesa Maud y el príncipe Carlos en el Palacio de Buckingham

Boda de la princesa Maud y el príncipe Carlos en el Palacio de Buckingham

Cuando el Príncipe Carlos de Dinamarca aceptó el trono de Noruega puso como condición que su designación fuese previamente aceptada por el Parlamento: desde ese momento se comprometía a reinar como Haakon VII. Tenía 33 años y era el segundo de los hijos del Rey Federico VIII de Dinamarca. Por entonces ya estaba casado con la Princesa Maud de Gales, hija de Eduardo VII de Inglaterra y hermana de Jorge V, lo que hacía prever la influencia positiva del Imperio Británico para consolidar la independencia. La nueva Reina era una mujer cosmopolita, aficionada al esquí y los deportes y de finísima cintura. Haakon un soberano comprometido con sus obligaciones parlamentarias. Desembarcaron en Oslo en 1906 dispuestos a ganarse el cariño de un pueblo gélido y trabajador que había apostado por separarse de Suecia. La coronación tuvo lugar el 22 de junio de 1906 en la catedral luterana de Nidaros, en Trondheim. Maud estaba espléndida: vistió una casaca de flores y lazos, perlas y lentejuelas sobre dorados, realizada por la casa británica Vernon y la modista noruega, Silkehuset. Llevaba además una espectacular gargantilla de diamantes. Fijaron su residencia en el palacio de Kongsseteren, en Oslo. Fue un tiempo marcado por el despegue industrial y la creación de centrales hidroeléctricas que convirtieron Noruega en un país moderno en el que en 1913 las mujeres conseguían el derecho al sufragio. Cuando el asesinato de Sarajevo desencadenó el estallido de la Primera Guerra Mundial, Noruega supo mantenerse neutral en el conflicto pese a las fuertes presiones que recibieron para inclinarse por la triple entente. Terminada la guerra comenzó en Noruega un periodo marcado por las luchas obreras y el crecimiento de la izquierda.
El Rey Haakon VII, el príncipe heredero Olav y la Reina Maud, el 17 de julio de 1913 en Noruega

El Rey Haakon VII, el príncipe heredero Olav y la Reina Maud, el 17 de julio de 1913 en NoruegaLibrary of Congress

El matrimonio tuvo un único hijo, el Príncipe Olaf, medalla de oro en las Olimpiadas de Ámsterdam en 1928 en la especialidad de yate de seis tripulantes. Fue aquí donde se enamoró de su prima, la Princesa Marta de Suecia, sobrina de Gustavo V, con la que se casó en la catedral del Salvador de Oslo el 21 de marzo de 1929 en una boda que contribuyó a sellar las tensiones que aún se mantenían entre ambos países. El suyo fue un enamoramiento verdadero, que no respondía sólo a los intereses dinásticos. Eran deportistas y cercanos e hicieron de su residencia en el Palacio Skaugum, un hogar para sus hijas Ragnhild, Astrid y el pequeño Harald, actual soberano.
Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial y Hitler amenazaba con la ocupación de Noruega, el ya viudo Rey Haakon se negó a la capitulación, algo a lo que sí había accedido su hermano el Rey de Dinamarca, Cristian X, aunque éste nunca abandonó a su pueblo. Los alemanes habían puesto en marcha la operación Weserübung y Noruega era para los nazis un importante enclave estratégico. Se formó un gobierno presidido por el líder fascista Vidkun Quisling mientras que para la Familia Real empezaba una carrera de obstáculos: la Princesa heredera Marta con sus hijos logró cruzar la frontera de la neutral Suecia y huir vía Finlandia para embarcar en el buque American Legion con dirección a los Estados Unidos. El Rey, el Príncipe heredero y parte del gobierno noruego, consiguieron llegar a la costa inglesa y fijaron la sede de un gabinete de resistencia en Londres.
Marta llegó a Nueva York en el verano de 1940. Una reciente miniserie producida por la televisión pública noruega, Atlantic Crossing, cuenta su historia. Parece que empezó a mantener una relación cercana con el entonces presidente Franklin D. Roosevelt al que conocía desde una visita institucional que había realizado junto a su esposo en 1939. Un Roosevelt ya postrado en una silla de ruedas, aunque aún seductor, no dejó pasar la oportunidad de acercarse a la Princesa e iniciar una relación que no pareció contar con el visto bueno de la combativa Eleanor, esposa del presidente. El Chicago Tribune fue el primero en hacerse eco de los rumores y tildar a Marta como «favorita del presidente». Aunque Olaf viajó a Washington en diferentes Navidades para encontrase con su familia, lo cierto es que el matrimonio pudo llegar a resentirse. Desde Inglaterra, el Rey y su hijo siguieron luchando por la independencia de Noruega y Marta, ejerciendo su ascendencia sobre Roosevelt, para que aprobase la «Ley de préstamo y arrendamiento» que vulneraba la neutralidad de Estado Unidos y tenía como objetivo proporcionar armas a Gran Bretaña. La Princesa heredera consiguió que el gobierno americano cediese un barco de combate. Tras el bombardeo japonés de Pear Harbour la situación de los aliados frente a Alemania cambió de rumbo.
La Familia Real de Noruega saludando a la multitud que les dio la bienvenida desde el HMS  Norfolk en Oslo , junio de 1945

La Familia Real de Noruega saludando a la multitud que les dio la bienvenida desde el HMS Norfolk en Oslo , junio de 1945

La Familia Real en pleno regresó a Noruega el 7 de junio de 1945 y fue recibida con entusiasmo. Noruega fue uno de los firmantes del tratado fundador de la OTAN en 1949 y de las Naciones Unidas. La Princesa heredera Marta falleció en 1954 como consecuencia de un cáncer. Nunca llegó a reinar y su esposo, Ofaf V desde su coronación en 1957, no volvió a casarse. Durante su reinado, Noruega se consolidó como uno de los países más desarrollados de Europa. El 29 de agosto de 1968 se casaba en la catedral de Oslo el heredero Harald, con la joven plebeya Sonia Haraldsen. Era hija de comerciantes y había trabajado como costurera. Harald, que había sido el primer amor de la Reina emérita doña Sofía, amenazó con renunciar a sus derechos si no se autorizaba la boda. Desde 1991 son los actuales soberanos de Noruega. Vivieron con mucho escepticismo la relación de su hijo con una joven madre soltera de dudosa reputación, Mette-Marit, que haría tambalear los pilares de la monarquía. En esa boda celebrada en agosto de 2001, unas imágenes del hoy Rey Felipe VI con la modelo Eva Sannum, escotada y con un horrible vestido azul, hicieron correr ríos de tinta, aunque aquello no llegó a buen puerto. La hija de los Reyes, Marta Luisa, tras un matrimonio fallido con un controvertido escritor, anunció recientemente sus amoríos con un chamán que promete titulares.
Pese a todo, en Noruega la Monarquía se mantiene plenamente consolidada como una de las instituciones más y mejor valoradas por el pueblo. La Constitución reconoce el derecho de primogenitura en la sucesión, con independencia de que sea mujer o hombre, lo que convierte a la Princesa Ingrid Alexandra en futura heredera después de su padre, el Príncipe Haakon.
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