01 de diciembre de 2022

Francisco Franco e Indalecio Prieto

Francisco Franco e Indalecio Prieto

Cuando Indalecio Prieto quiso ser «el servidor más fiel y leal» de Franco

Enrique Castro Delgado recoge en sus Memorias un testimonio en el que el líder socialista se declaraba un decidido franquista

Si los memorialistas, los defensores de la Ley de Memoria Histórica / Democrática conociesen toda la historia de Indalecio Prieto, admirado líder socialista, ministro de Hacienda y luego de Obras Públicas durante la Segunda República, de Marina y Aire y también de Defensa durante la Guerra Civil, y presidente de PSOE en el exilio, pedirían a gritos la retirada de sus estatuas.
Enrique Castro en 1951 en México DF

Enrique Castro en 1951 en México DFArchivo familiar DPC / Wikimedia Commons

Dentro de una semana van a aparecer en las librerías las memorias hasta hora inéditas de Enrique Castro Delgado. ¿Pero quién es Enrique Castro Delgado? Se afilió al Partido Comunista en 1925, llegando a ser Miembro del Comité Central del PC. Lideró las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (MAOC). Durante la Guerra Civil participó en la creación y organización del Quinto Regimiento (unidad de milicias de elite de PCE), del que fue su primer comandante en jefe. En septiembre de 1936 fue sustituido al frente del Quinto Regimiento por el comandante Enrique Líster. Posteriormente ocupó diversos cargos en el Comisariado Político del Ejército Popular de la República. Fue comisario-inspector en el frente de Madrid y, en junio de 1937, fue nombrado subcomisario general en sustitución de Antonio Mije. En el exilio, ya en la Unión Soviética, se convirtió en el representante del PCE en la Komintern. Posteriormente ejercería como director de Radio España Independiente, en sustitución de Dolores Ibárruri «Pasionaria». En la primavera de 1944, se enfrentó a Dolores Ibárruri, lo que provocó que en mayo de ese mismo año fuese separado de sus cargos en el Partido, excluido del comité central del PCE, y sometido a un proceso interno, siendo expulsado del PCE y salvando la vida de milagro. Falleció en Madrid en 1965.
En su libro Memorias de un perdedor acusa a Indalecio Prieto de cometer enormes errores como ministro de la Guerra y de ser un derrotistas, a pesar de sus altas responsabilidades, ya que afirma que era un decidido partidario de llegar a cualquier precio a un acuerdo con los sublevados e incluso de rendirse, ya que pensaba que era imposible que los frentepopulistas ganasen la guerra.

Un decidido franquista

Castro Delgado nos ha dejado el siguiente testimonio citando a Fernández Clérigo, hijo del agregado militar franquista en París durante la guerra, del que nos aporta el siguiente testimonio de primera mano:
«El señor Barroso (el general franquista) me dijo: don Indalecio Prieto tiene una generosidad de criterio que le hace comprender con rara perfección el punto de vista del adversario. A lo largo de la guerra ha mantenido posiciones de espíritu que, si hubieran sido compartidas por otros, acaso hubiesen conducido a mejores desenlaces. Como ejemplo de su generosidad, puede ofrecerse la actitud que asumió con respecto a Raimundo Fernández Cuesta (líder falangistas amigo intimo de José Antonio Primo de Rivera). Cuando este llegó a nuestra zona, nos contó al Generalísimo Franco y a mí lo que Prieto había hecho para sacarle de zona roja y nos dio a conocer las palabras con que la había despedido y que fueron las siguientes: 'Dichoso usted que se puede marchar. Si yo no estuviera atado por unos antecedentes políticos de los que no puedo desprenderme, le acompañaría. Esto es un desastre y en desastre habrá que terminar. Estoy convencido de que mi porvenir consiste en dar conferencias por América Latina a duro la entrada. Pero puede usted tener la seguridad de que, si me fuese posible desprenderme de mi carrera política, me iría con usted y sería el servidor más fiel y más leal del general Franco'».
¿Son o no suficientes estas declaraciones para aplicarle a don Inda con todo rigor la Ley de Memoria Democrática? Muchos de los lideres del viejo PSOE y PCE en la actualidad escriben y hablan públicamente en favor de la Dictadura de Primo de Rivera. Sólo algunos, veladamente, hacen algún cometario en privado, de forma oscura, sobre las virtudes del franquismo, pues no pueden ir contra su propia biografía. Seguro que muchos de ellos se ven reflejados en las manifestaciones de don Inda, viéndose esclavos de sus antecedentes políticos y temerosos de las enormes multas que anuncia Sánchez con la nueva Ley de Memoria Democrática.
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