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23 de julio de 2024

La gran Duquesa Maria Vladimirovna, Jefe de la Casa Imperial Rusa y el Gran Duque Georgi Mikhailovich con Alexander Zakatov, Jefe de la CancillerÃa Imperial Rusa en la iglesia para la celebración de los 400 años de la dinastÃa Romanov en Yalta, Ucrania

La Gran Duquesa Maria Vladimirovna en la celebración de los 400 años de la dinastía Romanov en Yalta, UcraniaJohn Palmer / GTRES

Dinastías y poder

¿Quiénes son hoy los Romanov?

¿Qué quedó de la sangre de los Romanov? Muchos miembros de su familia no se libraron de la masacre, pero alguno sobrevivió. Su línea dinástica es la que hoy perdura tratando de hacer valer el legado histórico de los descendientes de Catalina la Grande

Durante siglos fueron la potencia imperial mas poderosa del planeta. La última autocracia europea. Pero todo aquello se esfumó con la Revolución Bolchevique de 1917 y los crímenes de Ekaterimburgo. El zar y su heredero morían brutalmente asesinados en los Urales. ¿Qué quedó de la sangre de los Romanov? Muchos miembros de su familia no se libraron de la masacre, pero alguno sobrevivió. Su línea dinástica es la que hoy perdura tratando de hacer valer el legado histórico de los descendientes de Catalina la Grande. Están afincados en España. ¿No recuerdan a una Gran Duquesa que acudió a la última boda real? María Vladimirovna, de figura imponente y gustos recargados, sorprendentemente ha condenado la guerra de Ucrania.

En 1917, Nicolás II tenía dos hermanas y un único hermano varón. Hijos todos de Alejandro III y Dagmar de Dinamarca, desde su boda conocida como María Fiodorovna. Las chicas se salvaron, pero el Zar y su hermano, el Gran Duque Miguel murieron en los días de la tragedia. Esa rama se extinguió. Por tanto, la línea dinástica hay que remontarla a los herederos de Alejandro II, el abuelo de Niki, que fue zar hasta su asesinato en 1881.

Se le conoce como el «libertador de los siervos» aunque su reinado ya estuvo marcado por los brotes violentos de anarquismo. Corpulento, como buen ruso, tuvo una prolija descendencia masculina y solo una hija, María Alexandrovna, que por matrimonio se convertirá en duquesa de Edimburgo y gran duquesa de Sajonia-Coburgo. De los hijos varones, el mayor y heredero, Alejandro III, llegó a reinar. El resto, todos Grandes Duques, desempeñarán un importante papel en el Ejército y en la política del Imperio ruso. Eran, además, los animadores de la vida social de San Petersburgo.

El segundón se llamaba Vladimir y de él descienden quienes, hoy en día, mantienen viva la llama de los Romanov. Estaba casado con la guapísima María Paulovna, aunque todos la conocían como Miechen, única princesa que había conservado su religión al casarse y verdadero eje de las temporadas de ocio. Vivían en un magnífico palacio junto al Neva. De este matrimonio nacieron tres hijos. El mayor, Cirilo –o Kirill, según la lengua– es para los realistas, el legítimo heredero de la dinastía Romanov.

Los grandes duques Vladimir y María con sus hijos, de izquierda a derechaː Andrés, Elena, Cirilo y Boris (1900)

Los grandes duques Vladimir y María con sus hijos, de izquierda a derechaː Andrés, Elena, Cirilo y Boris (1900)

Cirilo sirvió como oficial en la Marina Imperial y luchó en la guerra ruso-japonesa. Desde niño estuvo enamorado de su prima, Victoria Melita, Ducky, hija de la única hermana de su padre. Pero, aunque pueda parecer sorprendente, la Casa Real rusa no permitía los matrimonios entre parientes de primera sangre por lo que, pese a su insistencia, jamás consiguió autorización para el enlace. No le importó: contraviniendo la orden familiar se casó con Victoria Melita en 1905. Ella acababa de divorciarse de Ernesto de Hesse y aquello fue el escándalo de la década. A él lo echaron de Rusia y se establecieron en París. Pero cuando comenzó la Primera Guerra Mundial solicitó su regreso a la Patria para ayudar en el esfuerzo bélico.

Esta vez si le permitieron volver y sirvió, de nuevo, en las filas del ejército. Llegó, incluso, a ver con cierta simpatía los primeros intentos reformistas de los gobiernos Liov y Kerenski, lo que supuso muchas críticas. Pero con el estallido de la Revolución de Octubre, él, junto a su esposa y las dos hijas que habían nacido de esta unión, lograron llegar a Finlandia –entonces todavía parte de Rusia– atravesar hasta Suecia y librarse de la muerte. Durante este periplo tuvieron a su único hijo varón, Vladimir, llamado como su abuelo. Llegaron a Berlín en 1920 y desde aquí, de nuevo a Francia donde fijaron su residencia definitiva. Cirilo Romanov, guardián del trono, falleció en un hospital a las afueras de París en 1938. Escribió sus memorias, Mi vida al servicio de Rusia. Fabulosas.

Vladimiro Kirílovich de Rusia

Vladimiro Kirílovich de Rusia

Vladimir sucedió a su padre en las pretensiones al trono. Se casó con una princesa georgiana de la antigua rama de los Bagration. De esta unión nació en 1953, una única hija, Maria Vladimirovna que reside en Madrid y que fue proclamada heredera. Sin embargo, no todos los miembros masculinos de la familia están de acuerdo. Discrepan, sobre todo, los descendientes de los demás hermanos supervivientes del gran duque Cirilo, bisnietos, a su vez del zar Alejandro II.

Ella se casó con el príncipe Francisco Guillermo de Prusia, de la dinastía Hohenzollern, aunque luego se separaron. Tuvieron un único hijo, Jorge. Sólo para algunos, zarevich. Se casó en 2021 en San Petersburgo con una escritora de origen italiano. Han tenido un hijo reconocido por su abuela como «Alteza Serenísima». Aunque los Romanov, difícilmente podrán volver a reinar en la tierra de sus antepasados. Es sólo una quimera.

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