Imagen de una batalla en Teruel durante la Guerra Civil española, 1937
La Guerra Civil española fue la primera contienda fotografiada en «plenitud»
El fotoperiodista Antonio Jesús González ha llevado acabo una investigación en el que recopila diferentes imágenes de la Guerra Civil. Durante los tres años de contienda las instantáneas se convirtieron «en una herramienta de guerra», que los dos bandos utilizaron «como un medio de propaganda»
Robert Capa (Endre Ernő Friedmann), Pepe Campúa, Juan José Serrano, Hermanos Mayo, Agustí Centelles, Alfonso Sánchez, Bartolomé Ros o Alberto Segovia son algunos de los fotoperiodistas que documentaron la guerra civil española a través de la lente de sus cámaras. Nuestra guerra civil fue «la primera contienda fotografiada en plenitud», de hecho fue «la más fotografiada hasta ese momento», según ha concluido la investigación del fotoperiodista Antonio Jesús González.
Esto se debe, «fundamentalmente» –explica– a que es cuando empiezan a usarse cámaras fotográficas «más profesionales» que permiten «dentro de lo que era entonces, más libertad de movimiento». Pero no solo eso, según detalla González en una entrevista con la agencia Efe, las imágenes en la Guerra Civil «se convierten en una herramienta de guerra, que los dos bandos utilizan como un medio de propaganda».
Desde 2017 este periodista gráfico y responsable del archivo del diario Córdoba lleva investigando esta manera de documentación que finaliza con la publicación de una nueva obra titulada Ni héroes, ni soldados: Fotoperiodistas en el que recopila el «mayor número posible de fotografías de la Guerra Civil en la provincia de Córdoba» al tiempo que breves biografías de los autores: «Me interesaba mucho hacer un censo de esos profesionales que estuvieron, tanto en un bando como en otro, trabajando en la provincia de Córdoba».
El fotoperiodista e investigador Antonio Jesús González acaba de publicar un libro sobre los fotoperiodistas en la guerra civil española
20 fotógrafos españoles y dos alemanes
«Sin quitarle importancia Robert Capa y Gerda Taro», los fotógrafos más reconocidos, «hubo muchos más que se trasladaron a la provincia de Córdoba por la importancia estratégica que tuvo en la contienda», indica González. Entre agosto y octubre de 1936 «la flor y nata de los fotógrafos españoles se trasladaron» a esta ciudad.
Ni héroes, ni soldados: Fotoperiodistas nace de la necesidad de «recuperar la memoria y la fotografía de esos fotógrafos que han caído en el olvido
El fotoperiodista aglutina el trabajo de un total de veinte profesionales españoles y dos alemanes que capturan «no sólo el día a día de la contienda, sino también la vida cotidiana de la época». Sin embargo, subraya la dificultad para encontrar estas fotografías pues una vez terminada la guerra «los vencedores se dedican a incautar todos los archivos fotográficos que pueden para utilizarlos en la famosa causa general contra todos los españoles que habían luchado por la República». Por esta razón muchas de las imágenes recuperadas «estaban insertadas como pruebas en las causas judiciales». De hecho, muchos de los autores al no «querer causarle problemas a nadie», «destruyeron o sacaron fuera de España» sus archivos.
Diferentes ópticas según los bandos
«Es muy diferente la fotografía de un bando de la de otro, la forma de trabajar que tienen los fotógrafos de un bando y otro es muy distinta, estética e incluso ideológicamente las imágenes son muy fácilmente identificables», asegura González.
De esta manera, las imágenes tomadas por el bando nacional, son en su mayoría «de pose, grupos de soldados en un momento que no es combate o incluso calles de un pueblo o una ciudad en la que hay un desfile o algún acto de exaltación. Es todo muy formal». Mientras que «en el lado republicano tienen una obsesión, yo creo que muy condicionada, para buscar la motivación de sus tropas».
Por eso, buscan imágenes «siempre en movimiento, en lucha, que muestren mucho dinamismo, que se están consiguiendo cosas». Hay muchas más fotografías en primera línea de batalla, «aunque sean simuladas en la inmensa mayoría de los casos».
Ni héroes, ni soldados: Fotoperiodistas nace de la necesidad de «recuperar la memoria y la fotografía de esos fotógrafos que han caído en el olvido por figuras como la de Robert Capa o de Gerda Taro», pero, al mismo tiempo, hace una defensa de ellos dos.
Teniendo la certeza de que la famosa foto del miliciano de Capa «fue un montaje, algo que a nuestros ojos de hoy es profesionalmente incorrecto». Sin embargo, en esa época «todo lo que son imágenes del frente están montadas», lo que era un práctica habitual no sólo en España, sino en todo el mundo, y más tarde durante la Segunda Guerra Mundial.
Se trataba de una profesión «que estaba en pañales, recién nacida, para la que todavía no había ni código deontológico, ni ético», se trataba de una profesión que «se aprendía sobre la marcha». Por eso, ha concluido Antonio Jesús González, «no se puede comparar 2023 con 1936, porque ni la profesión, ni la sociedad ni los medios de comunicación eran como son hoy».