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18 de abril de 2024

Lammasu en el museo de Pérgamo en Berlín

El Lammasu en el museo de Pérgamo en Berlín

El 'Toro de Nimrud' que fue destruido por el ISIS ha sido donado por Italia a Irak mediante una réplica en 3D

La estatua será expuesta de forma permanente y contará con una placa con la que se conmemora al pueblo italiano por su gesto

Una de las capitales del Imperio Antiguo Asirio fue Nimrud, que se encontraba situada junto al río Tigris. La región constaba de un increíble patrimonio histórico y sus restos arqueológicos fueron dinamitados por el Estado Islámico en 2015.
Casi 9 años más tarde de lo sucedido, Italia ha donado a Irak una de esas obras que se perdieron a causa de la batalla y de la barbarie, el Toro de Nimrud, también conocido como Lamassu.

Una estatua importante

En 2015, ISIS irrumpió la antigua ciudad de Nimrud y destruyó el patrimonio mediante el uso de excavadoras y explosivos. Tras ello, expertos bajo la dirección del restaurador Nicola Salvioli estudiaron fotografías y vídeos de la estatua para poder llevar a cabo un modelo en poliestireno y, posteriormente, se empleó una impresora 3D con la que poder hacer una copia de fibra de vidrio que fue cubierta por sustancias plásticas mezcladas con polvo de piedra con el fin de que resultara mucho más realista.
La estatua original fue construida en el siglo IX a.C. y fue atacada en 2015. Según comenta CNN, tras el acontecimiento un equipo de restauradores se dedicaron a intentar recuperar la obra y la idea estaba presidida por Nicola Salvioli del Opificio delle Pietre Dure, el profesor Davide Nadali de La Sapienza y por la escuela arqueológica Paolo Matthiae.
Una réplica fue llevada a cabo y se exhibió en 2016 en una muestra en el Coliseo para después viajar a París. En la actualidad, la estatua volverá a la ciudad de Basora de Irak para ser colocada permanentemente junto a una placa que conmemora el gesto de los italianos hacia ellos.
Esta escultura tiene importancia debido a que es un símbolo de la civilización asiria y representa a un animal con alas que se encargaba de proteger el palacio de Asurnasirpal II. El animal no es un toro como tal, es un Lamassu, ser vivo de la religión mesopotámica que tenía una parte humana, parte león y otra parte águila y eran colocados a la entrada de los palacios reales con el objetivo de protegerlos de los espíritus endemoniados.
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