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Sello conmemorativo de la República de Vanuatu y el retrato de Quirós

Sello conmemorativo de la República de Vanuatu y el retrato de Quirós

Australia tiene nombre español: así fue la expedición olvidada de Quirós en el Pacífico Sur

Siglos antes de que los británicos plantaran su bandera en Australia, un marino español ya le había dado nombre. Lo llamó Austrialia del Espíritu Santo

A comienzos del siglo XVII, el Pacífico era aún un océano con mucho por descubrir. El Imperio español había llegado en varias exploraciones hasta lo que llamaron Nueva Guinea, y muchos marinos y eruditos del momento coincidían en que existía una vasta tierra por descubrir en el sur. No habían sido los primeros, desde Ptolomeo hasta Mercator, el mito de una Terra Australis Incógnita se habían planteado con mayor o menor acierto. Hasta que un marino al servicio de la corona española decidió que él sería el primero en descubrir aquella tierra austral.

Siglos después, en plena era de los descubrimientos, el Imperio español que se extendía desde Flandes hasta los virreinatos americanos y Manila, proseguía con esa mentalidad globalizadora de descubrimiento y evangelización bajo el liderazgo de marinos y aventureros que iniciaron arriesgadas empresas al servicio de la Monarquía Hispánica.

En este contexto, aparece Pedro Fernández de Quirós, que nació en Évora en 1563, cuando Portugal todavía era un reino independiente. Tras la unión dinástica entre Portugal y España en 1580 pasó a servir a la monarquía de Felipe II, pero ya desde su juventud su vida estuvo ligada al mar. Viajó a Lisboa donde se formó como piloto y fue ganando reputación trabajando como piloto en diferentes naos y hacia finales de la década de 1580 participó en expediciones del virreinato del Perú en el Callao.

Australia tiene nombre Español

En 1595 fue nombrado piloto mayor de la expedición comandada por el adelantado Álvaro de Mendaña, que partió desde el Callao rumbo al Pacífico Sur con el objetivo de crear un asentamiento y evangelizar las islas Salomón, que había avistado el mismo Mendaña cuarenta años antes. Pero esta vez las cosas no fueron tan sencillas, el Adelantado murió, y su esposa Isabel Barreto, decidió tomar el mando y continuar con la búsqueda de las islas, sin éxito.

Pusieron rumbo a Manila y allí terminó esa incursión austral. Sin embargo, para Fernández de Quirós ese viaje demostró que la Terra Australis Incógnita no estaba muy lejos de las aguas por las que habían navegado. Desde entonces su único objetivo en la vida sería descubrir y evangelizar aquella tierra, que tantos hombres habían imaginado desde hace siglos.

Quirós creó el nombre a partir de la fusión de la Casa de Austria, a la que servía la expedición, y la situación austral de aquella isla

Tras año insistiendo a la Corte, consiguió el patrocinio de Felipe III y la gracia espiritual del Papa Clemente VIII, para emprender su deseado viaje. Con todo dispuesto, regresó al virreinato del Perú, formó una flota de dos naos y un patache pequeño, una tripulación de 300 hombres y provisiones para un año. El 21 de diciembre de 1605 partieron desde el Callao. Gracias a las detallas crónicas del periplo, entre las que está la de González de Leza, piloto cronista, se puede seguir el rastro de la expedición. Recorrieron más de 2.400 millas sin detenerse en las islas que avistaron, a pesar de que el agua dulce escaseaba. Pero la dureza de las singladuras dio sus frutos.

El 30 de abril de 1606 divisaron el archipiélago de las Nuevas Hébridas (actual Vanuatu), y fondearon frente a una de las islas a la que bautizaron como Austrialia del Espíritu Santo. El nombre de Australia lo creó Quirós a partir de la fusión de la Casa de Austria, a la que servía la expedición, y la situación austral de aquella isla. Los marinos desembarcaron en una bahía a la que llamaron San Felipe y allí «tomé posesión de todas estas tierras que hasta el Polo se extienden», escribió Quirós. El júbilo inicial que llevó a fundar una orden militar e incluso una ciudad a la que llamaron Nueva Jerusalén, se desvaneció rápidamente.

La isla no tenía grandes recursos, los hombres estaban hartos y las relaciones con los indígenas empezaron a torcerse. Lo que sucedió a continuación está envuelto en una confusión entre las versiones que dan unos y otros cronistas del viaje. Parece ser que Quirós salió primero de la isla al mando de la Capitana, algunos dicen que fue obligado y otros que abandonó a sus hombres, y puso rumbo a México. Dos semanas después, tras organizarse, el resto de la expedición española partió bajo el mando de Váez de Torres y Prado de Tovar con el objetivo de llegar a Manila.

Pasados los meses Quirós seguía convencido de que había descubierto Australia y redactó varios memoriales al rey, al Consejo de Estado e incluso al Papa suplicando que le dejasen emprender una nueva empresa. Pero España debía enfrentar problemas mayores. Si bien es cierto, Quirós no había descubierto la Terra Australis, pero si fue el que creó el nombre de Australia, con el que tiempo después se bautizó a la inmensa isla. El marino murió en Panamá en 1614 y su historia se perdió en el olvido, mientras otras naciones –holandeses primero, ingleses después– comenzaban a cartografiar y reclamar esas tierras como suyas.

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