Fundado en 1910
Primera fotografía conocida tomada a un Guardia Civil

Primera fotografía conocida tomada a un Guardia Civil

Del bandolero al corrupto digital, la historia de la Guardia Civil como espejo de España

La Unidad Central Operativa fue creada en septiembre de 1987 para agrupar las secciones o grupos de investigación criminal que anteriormente se encontraban bajo el mando directo de la Jefatura de Policía Judicial

En sus poco más de 180 años de historia, la Benemérita ha sufrido numerosas transformaciones para convertirse en una de las instituciones más eficientes al servicio de España. Desde su fundación ha llevado a cabo con gran efectividad sus cometidos, a pesar de los convulsos periodos históricos por los que España ha atravesado desde mediados del siglo XIX. Es, por tanto, un símbolo nacional de estabilidad.

Los primeros tiempos

El objetivo prioritario inicial de este cuerpo especial de Infantería y Caballería fue la lucha contra el bandolerismo. Estabilizado este problema, la Guardia Civil pasó a ocuparse de muchas otras tareas, entre ellas el servicio de escoltas en los trenes de viajeros. Pero sin olvidar en ningún momento su espíritu de servicio, atendiendo a las víctimas de accidentes, siniestros o catástrofes, siempre cumpliendo lo establecido en la famosa «Cartilla», auténtico código moral de la institución.

Con la llegada del siglo XX la Benemérita comenzó a modificar sus servicios, tanto desde un punto de vista técnico como organizativo, para adaptarse a las nuevas necesidades. Así, empezó a dotarse al Cuerpo de medios mecánicos de transporte, inicialmente encuadrados en una sección ciclista. En 1920 se crearía el Parque de Máquinas de Locomoción, que contaba con variados medios motorizados. Un año más tarde la Guardia Civil sería equipada con la mítica pistola STAR de 9 mm y, a renglón seguido, organizaría su propio servicio radiotelegráfico.

A principios de 1927 inició su andadura la primera academia especial con la que contó la Benemérita para la formación de la oficialidad, ubicada en el Colegio Infanta María Teresa. De hecho, la educación ha constituido un aspecto básico para la Guardia Civil desde sus primeros tiempos. Tan pronto como 1853 había sido creada la Compañía de Guardias Jóvenes para la formación de sus nuevos miembros que, al mismo tiempo, daba cobijo y educación a los huérfanos e hijos del Cuerpo. Fue la precursora del actual Colegio de Guardias Jóvenes «Duque de Ahumada».

Aumento de la cualificación y la especialización

Pero el mayor avance se produciría desde mediados del siglo XX, en paralelo al enorme desarrollo económico que se estaba produciendo en España. Para hacer frente al aumento del tráfico rodado, en 1959 fue creada la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil. Desde ese momento se produciría una progresiva e inexorable especialización del Cuerpo. Atrás quedaban aquellos tiempos del guardia polivalente, favoreciéndose la tecnificación y la mejora de los medios.

En esta época se crearía el Servicio de Montaña para que los guardias de las comandancias fronterizas del Pirineo pudiesen cumplir su misión. A requerimiento de los propios guardias, se crearían grupos de esquiadores-escaladores para llevar a cabo tareas de búsqueda y rescate. Hoy en día, el rescate medicalizado en Aragón está situado entre los tres primeros del mundo, sólo por detrás de Francia y Suiza. Además, en plena eclosión del turismo surgió la especialidad de actividades subacuáticas, que evolucionó hasta la Unidad de Actividades Subacuáticas, integrada desde 1997 en el Servicio Marítimo.

El aumento de la amenaza terrorista llevó a la necesidad de especialistas en desactivación de artefactos explosivos. El núcleo inicial del Servicio de Desactivación de Explosivos, creado en 1974, estuvo compuesto por voluntarios provenientes de las Maestranzas de Artillería del Ejército de Tierra español. Ésta es la semilla del moderno Servicio de Desactivación de Explosivos y Defensa NRBQ (Nuclear, Radiológica, Biológica y Química), posicionado entre los mejores a nivel mundial.

Por su parte, tomando como base la Unidad Antiterrorista Rural, se conformaría el Grupo Antiterrorista Rural que, tras diversos cambios de denominación, llevó al actual Grupo de Acción Rápida.

Modernización del Cuerpo

En el año 1986 la función de seguridad ciudadana de la Guardia Civil se extendió al mar territorial, incluyendo tareas como el control de armas y explosivos, el resguardo fiscal del estado, la persecución del contrabando, la protección de costas, fronteras, puertos y aeropuertos, además de la conservación de la naturaleza y el medio ambiente. En este contexto nace el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA). Se crea también la Agrupación de Reserva y Seguridad para mejorar el apoyo a las unidades territoriales en respuesta a eventualidades como incendios, inundaciones, catástrofes y calamidades públicas, así como a las alteraciones del orden público.

La Unidad Central Operativa

Desde su creación en 1987, la Unidad Central Operativa es una de las que más prestigio y visibilidad aporta a la Guardia Civil. Se trata de una unidad «operativa» debido a sus características diferenciadas frente a otras unidades de policía judicial por su movilidad geográfica y una especial formación de sus agentes en las fases operativas de la investigación criminal.

En nuestros días, los más de 600 guardias encuadrados en la UCO tienen la responsabilidad de asumir y, cuando se determina necesario, coordinar las investigaciones a nivel nacional e internacional que, por su complejidad o relevancia, sean asignadas por la autoridad competente, particularmente en los ámbitos del crimen organizado grave y la ciberdelincuencia. Además, deben centralizar y gestionar el material técnico-operativo que requiera atención especial debido a sus características y proporcionar los apoyos necesarios en este ámbito.

La UCO se ha hecho cargo de casos tan mediáticos como la liberación de la farmacéutica de Olot, el caso Pretoria, la operación Púnica, el caso ERE, la operación Lezo, el crimen de Almonte, el caso Diana Quer o la operación Nemo, la desaparición y asesinato del niño almeriense Gabriel Cruz.

En la actualidad se ocupa de la operación Delorme, apelativo que hace referencia a Charles de Lorme, médico francés del siglo XVI pionero en la utilización de mascarillas entre el personal médico para evitar la transmisión de enfermedades.

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