Pollice Verso (1872), obra de Jean-Léon Gérôme
El desconocido tónico que ayudaba a los gladiadores romanos a reponerse del combate
Era una suerte de tónico saludable, que consumían «para fortificar el cuerpo tras el ejercicio físico y para mejorar la reparación de los huesos dañados», advierten los expertos
Espartaco, Cómodo o Spiculus fueron algunos de los gladiadores más célebres de la Antigua Roma. Estos guerreros, que se jugaban la vida para el entretenimiento de otros, han sido sinónimo de fuerza física y resistencia, luchando contra otros gladiadores, animales salvajes y condenados a muerte.
Estos luchadores, que vivían y dependían de su físico, llevaban un estilo de vida muy controlado: se sometían a duros entrenamientos y a una estricta dieta. Ya en el siglo III, San Cipriano observaba que los gladiadores eran alimentados con comidas fuertes y energéticas para mantener su vigor, una práctica habitual en las escuelas donde vivían bajo la tutela del lanista, el entrenador que controlaba su preparación física y moral.
Una dieta mayoritariamente vegetariana
Sin embargo, la dieta de los gladiadores romanos era, mayoritariamente, vegetariana, según un estudio antropológico de la Universidad de Bern y la MedUni de Viena realizada sobre unos huesos, datados en el siglo II-III a.C., que se encontraron durante las excavaciones arqueológicas en 1993 en Éfeso, la antigua capital de la provincia romana de Asia.
Utilizando una técnica conocida como análisis isotópico sobre los huesos de 22 gladiadores, los expertos pudieron establecer interesantes conclusiones sobre su nutrición. De modo que, mientras la ingesta de proteínas animales resultó ser muy limitada, su dieta era, por el contrario, muy rica en carbohidratos procedentes de legumbres y cereales. Lo que confirman algunas fuentes clásicas como Plinio el Viejo en su Historia natural donde explica que sus comidas tenían como alimentos fundamentales la cebada y las habas.
Los romanos consideraban que la cebada era inferior al trigo y por ello, en ocasiones, como castigo para los legionarios, se sustituía su ración de trigo por ella; no obstante, se creía que la cebada fortalecía el cuerpo. Su consumo frecuente hizo que Plinio diese a los gladiadores el sobrenombre de hordearii, es decir, «comedores de cebada».
Una 'pócima mágica' para reponer fuerzas
Por otro lado, a través de sus textos también podemos descubrir que los guerreros también recibían suplementos alimentarios en forma de cenizas de huesos y plantas con el fin de aumentar los niveles de calcio para mejorar la consolidación de los huesos y fortalecer el cuerpo después de los duros entrenamientos.
Según explica Fabian Kanz, del departamento de medicina forense de la Universidad de Viena, esta especie de «pócima mágica» era una suerte de tónico saludable, que consumían «para fortificar el cuerpo tras el ejercicio físico y para mejorar la reparación de los huesos dañados».
Por otro lado, según advierten los expertos, este brebaje era rico en calcio y otros elementos esenciales para la salud ósea, por lo que ayudaba a reducir la inflamación muscular y prevenir lesiones. Algunos escritores de la antigüedad mencionan esta práctica como parte del cuidado físico que recibían los gladiadores, quienes debían estar en la mejor de las condiciones para contentar a las 50.000 personas que podía albergar el Coliseo.
Uno de los oficios más duros de la Antigua Roma
Aunque en un primer momento quienes participaban en las luchas de gladiadores eran solo prisioneros de guerra y esclavos, con el tiempo algunos se convertirían en «deportistas de élite» que entrenaban a conciencia, tenían sus rutinas de ejercicio y alimentación específicas elaboradas por los mejores profesionales.
Su estilo de vida estaba cuidadosamente diseñado para garantizar el máximo rendimiento físico. Lejos del mito del guerrero carnívoro y salvaje, que han proyectado las películas, los estudios demuestran que aquellos hombres que encarnaban la fuerza de Roma sobrevivían gracias a una dieta rica en vegetales, una preparación física meticulosa y una voluntad de hierro.