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El paso del Ejército Libertador por la cordillera de los Andes

El paso del Ejército Libertador por la cordillera de los AndesMuseo Histórico y Militar de Chile

El plan Maitland

El documento secreto británico que planificó la caída del Imperio español en América

«Sin ningún riesgo, con muy poco gasto y sin distraer ninguna parte importante de la fuerza disponible de Inglaterra, podría asestarse inmediatamente un golpe militar en aquella región, tan desventajoso para los intereses de España», aseguró Maitland en el documento

En una época en la que España estaba en constante guerra contra Inglaterra, la idea de ocupar Hispanoamérica floreció en aquel ambiente durante la guerra de la independencia norteamericana, cuando Francia y España presentaron su apoyo a las 13 Colonias contra Gran Bretaña.

Aunque la idea pareció marchitarse, más tarde, con el surgimiento de la figura de Napoleón Bonaparte y el temor a una invasión francesa del Nuevo Mundo, hizo que se reavivase la idea de una acción británica en Hispanoamérica.

Con ello, el militar escocés Thomas Maitland, quien había ganado fama como gran estratega tras su participación en la invasión de La Española (actual Haití), recibió el encargo de diseñar un proyecto para conquistar los territorios españoles en América del Sur.

Retrato de Thomas Maitland, obra de John Hoppner

Retrato de Thomas Maitland, obra de John Hoppner

«En una conversación que tuve días atrás con sir J. Hippisley, él me dio varios documentos relativos a las colonias hispanoamericanas, los cuales, según me informó, ya había sometido a su consideración, y me requirió que yo los examinara con vistas a analizar la posibilidad de efectuar alguna ventajosa operación militar en aquella parte del mundo», comienza el texto del primer memorando del plan Maitland, un manuscrito hallado por el político y escritor argentino Rodolfo Terragno, quien descubrió el plan Maitland en 1975 en Londres, donde había permanecido en el olvido durante siglos.

En un principio, Maitland lo justificó con razones económicas —además de estratégicas—, pues, al perder las 13 Colonias en Norteamérica, el militar vio la necesidad de nuevos territorios que pudiesen suministrar a los británicos materias primas, oro y plata.

«Sin ningún riesgo, con muy poco gasto y sin distraer ninguna parte importante de la fuerza disponible de Inglaterra, podría asestarse inmediatamente un golpe militar en aquella región, tan desventajoso para los intereses de España como beneficioso, según se probaría de inmediato, a los intereses políticos y comerciales de Inglaterra», aseguró Maitland en el documento.

Tras presentar este primer memorando, el militar escocés mantuvo una entrevista con el secretario de Guerra, Henry Dundas. Este recibió el plan y decidió discutir el procedimiento con el propio Maitland. El secretario de Guerra estaba de acuerdo en la importancia de asegurar nuevos mercados, pero, «con independencia de un beneficio parcial», quería adoptar «una visión general de la cuestión» y considerar un plan para tomar «toda Hispanoamérica», según recoge Terragno.

Tras la conversación con Dundas, Maitland decidió cambiar de dirección para apostar por un plan que pusiese en jaque al Imperio español y acabar definitivamente con su presencia en Hispanoamérica.

Seis pasos para acabar con la presencia española en América

En este sentido, Maitland consideró que la clave del éxito se encontraba en la costa occidental, y aseguraba que, una vez tomados los asentamientos del Río de la Plata, bastaría con asegurarse el control de Perú para despojar a su eterno rival de todo su poder en América. Por ello, con el objetivo de conquistar esas «valiosas posesiones», Maitland propuso el siguiente plan:

En primer lugar, concibió «un ataque sobre Buenos Aires» con la acción de una fuerza compuesta por 4.000 soldados de infantería y 1.500 de caballería, apoyados con «una porción de artillería». El siguiente paso sería tomar posesiones en Mendoza. En el manuscrito se puede leer que, tras la captura de la capital argentina, «el objetivo debería ser enviar a un cuerpo a tomar posiciones al pie de la falda oriental de los Andes, para cuyo propósito la ciudad de Mendoza es indudablemente la más indicada».

Con otro ejército, formado por 3.000 soldados de infantería y 400 de caballería «con una porción de artillería», coordinaría diferentes acciones en Chile: Maitland indicaba en el plan que tenían que atacar Valparaíso y Santiago, y que, en el caso de encontrarse con la oposición de los españoles, la fuerza británica debería «dirigirse al río Bío-Bío y obtener refuerzos mediante un trato con los indios». Pero para ello era necesario cruzar los Andes, una operación «difícil», según reconocía el estratega escocés, pero que «con tropas a ambos lados», veía perfectamente posible de realizarse.

Los últimos pasos consistirían en derrotar a los españoles y conseguir el control de Chile: el objetivo era «destituir el actual gobierno [español]» y convertir este territorio en un enclave desde el cual poder dirigir sus «esfuerzos contra las provincias más ricas».

Si todo esto se cumplía con éxito, el militar escocés consideraba que «el Perú quedaría inmediatamente expuesto a ser ciertamente capturado» y, finalmente, poder expandir su campo de acción hasta «desmantelar todo el sistema colonial» de España.

Pero tras varios escándalos, el rey Jorge III obligó a dimitir al primer ministro británico William Pitt y, con él, a todo su gobierno, incluido Henry Dundas, secretario de Guerra y a quien el militar escocés había entregado el primer memorando del plan Maitland. Más tarde, la muerte del primero y las acusaciones contra el segundo hicieron que los documentos quedasen en el olvido durante 181 años, hasta ser descubiertos por Rodolfo Terragno.

¿Inspiró al libertador San Martín?

El escritor argentino publicaría en 1998 un libro titulado Maitland & San Martín. En él explica que existen demasiadas similitudes entre la campaña del libertador criollo San Martín y el plan del militar escocés Maitland.

Muchos oficiales escoceses «estuvieron envueltos durante el siglo XIX en planes para desapoderar a España de sus colonias del Nuevo Mundo o, sencillamente, ayudar a los hispanoamericanos a independizarse», escribe. Por ello, decidió buscar una conexión entre José de San Martín y estos oficiales cuando se topó con los documentos originales del plan Maitland.

«No había, hasta entonces, ni un rumor sobre el plan Maitland, ni referencia alguna a su autor, en toda la bibliografía sobre la independencia de Hispanoamérica», narra en su obra, cuando San Martín «se estableció en Mendoza, formó allí un ejército, cruzó con sus hombres la cordillera de los Andes, derrotó a los realistas en Chile, armó una flota, continuó por mar al Perú, desembarcó con su ejército, entró en Lima y se adueñó del Imperio español en América», escribe el político argentino.

San Martín proclama la independencia del Perú el 28 de julio de 1821, en Lima, Perú

San Martín proclama la independencia del Perú el 28 de julio de 1821, en Lima, Perú

El libertador llevó a cabo esta campaña entre 1814 y 1821; sin embargo, fue «un militar escocés, Thomas Maitland», quien concibió «el plan en Londres, a principios de 1800», asegura. Por ello, algunos historiadores defienden que el libertador podría haber conocido el plan Maitland cuando pasó cuatro meses en Londres —antes de regresar a América en 1811— y tuvo contacto con otros militares españoles criollos partidarios de romper el vínculo de América con España, así como con figuras importantes en la elaboración del proyecto secreto inglés, como el diputado John Coxe Hippisley, quien encargó a Maitland elaborar el «golpe final» contra España, su eterno rival.

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