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María José Rubio

María José RubioÁngela Taltavull

María José Rubio, historiadora y autora de 'La Marquesa y Bonaparte'

María José Rubio: «Los Bonaparte intentaron llevarse grandes cuadros de España»

La historiadora María José Rubio rescata del olvido a María Josefa Amalia de Sajonia, la única reina escritora de la monarquía hispánica, y desmonta mitos sobre Fernando VII y su reinado

A las puertas de publicar su nueva novela, La marquesa y Bonaparte (Planeta), María José Rubio nos recibe para desgranar esta esperada incursión literaria ambientada en la diplomacia napoleónica, en el Madrid de 1800. La historiadora aprovecha el lanzamiento para repasar una vocación marcada por el legado del general Prim y reivindicar la figura de una reina injustamente olvidada: María Josefa Amalia de Sajonia.

Publicó su primer artículo con tan solo 18 años, fruto de una vocación temprana forjada en un entorno familiar intelectual y rodeada del legado histórico del general Prim. Especializada en Historia del Arte y Museología, Rubio se aleja de la frialdad de las fechas para reivindicar un enfoque humanista: investigar a la persona detrás del personaje histórico, convencida de que solo la empatía con el pasado nos permite comprender el futuro.

–En los últimos tiempos, la divulgación histórica ha explotado en redes sociales y YouTube. ¿Cómo vive usted, desde el rigor académico, este salto a los medios de comunicación masivos?

–Ha sido una de mis batallas personales: sacar el mundo académico al mundo de la comunicación. Admiro a mis colegas anglosajones porque cuidan mucho la forma de comunicar y escribir, algo que en España a veces nos falla. Aquí parece existir cierta vergüenza o timidez en el académico a la hora de hablar en público, como si la divulgación estuviera reñida con el rigor. Yo creo que son absolutamente compatibles. Si en lugar de a veinte alumnos en un aula puedo multiplicar por miles a las personas a las que llevar conocimiento en televisión y otras plataformas, ¿por qué no hacerlo? Es necesario que la cultura impregne la sociedad a través de los medios públicos; si no ocupamos ese espacio los historiadores, lo harán otros sin el conocimiento necesario.

–Ha investigado profundamente a las mujeres de la realeza. Hoy en día hay un debate intenso sobre el feminismo. Al estudiar figuras históricas femeninas, ¿cómo ve la evolución de la mujer?

–Creo firmemente en el valor de la mujer intelectual como sustento y motor de cambio de la sociedad. La verdadera batalla de la igualdad siempre ha sido la educación. Figuras como Concepción Gimeno de Flaquer o la propia Pardo Bazán lucharon por ello. A veces veo que el feminismo actual cae en una doble trampa al volcarse excesivamente en el cuerpo o en una ideología de género que nos aleja de lo esencial. Para mí, entender la historia es situarse en las circunstancias de esas mujeres. Ellas demostraron que se puede ser mujer, intelectual y cambiar el mundo desde la educación y los valores, sin renunciar a nada.

María Josefa Amalia de Sajonia, Reina de España

María Josefa Amalia de Sajonia, Reina de España

–Hablando de mujeres malinterpretadas, hablemos de María Josefa Amalia de Sajonia, la tercera esposa de Fernando VII. Siempre se la ha dibujado como una monja aburrida y triste. ¿Qué ha descubierto en los archivos?

–Cuando llegué a su figura, me encontré con ese estereotipo de mujer ñoña, mojigata, que ojalá se hubiera muerto antes. Sin embargo, al ir a los documentos fehacientes, descubrí algo inédito: es la única reina escritora de la monarquía hispánica. Escribía poesía política, religiosa, de circunstancias, teatro y novela. Fernando VII, lejos de anularla, conservó y copió a mano toda la poesía de su mujer.

Resulta que esa supuesta «monja aburrida» era una mujer culta, educada a la sombra de los grandes intelectuales de la corte de Sajonia y con una educación cosmopolita a la europea. Fue una reina con una profunda fe católica, sí, pero también una intelectual que utilizaba su pluma para defender la ideología absolutista de su marido frente a la revolución liberal. Era una «poeta del absolutismo». Es fascinante ver cómo la imagen historiográfica liberal la destrozó por ser reaccionaria, ocultando su inmensa valía intelectual.

María Josefa Amalia es la única reina escritora de la monarquía hispánica

–El subtítulo de su obra reza «Política, poeta y mística». Solemos pensar que las esposas de Fernando VII apenas tuvieron peso en el gobierno, pero usted sostiene lo contrario. ¿De qué manera ejerció María Josefa Amalia su influencia política en un momento tan convulso como el Trienio Liberal y la Década Ominosa?

–Sostengo que María Josefa Amalia de Sajonia, aunque sea quizá la más desconocida, es la verdadera reina del reinado fernandino. Lo es, entre otras cosas, porque fue la que más tiempo estuvo casada con él: toda una década, frente a María Cristina, que solo estuvo tres años junto a un rey ya enfermo. Ella coincide y sustenta completamente esa ideología gobernante, en absoluta concordancia con lo que se pensaba en el resto de Europa y con los principios del Congreso de Viena.

Ejerció una influencia enorme desde su llegada por ser una mujer intelectual y de una fe católica y teológica profundísima; por eso la llamo «mística». Desde el momento en que pisó España, cargada de libros, marcó el ambiente de la corte. Impuso la lectura a sus damas y mostró su rechazo por la vanidad: odiaba las joyas y ni siquiera elegía su ropa; leía sus devocionarios mientras la vestían y peinaban. Era una mujer muy auténtica y coherente y, precisamente por eso, en una época de tremendo anticlericalismo como el Trienio Liberal, se convirtió en el objetivo de los ataques. Representaba la defensa del orden y de la Iglesia en un momento muy convulso; de hecho, he descubierto una carta en el Archivo Secreto Vaticano donde el propio papa la define como «la esperanza de la Iglesia católica de España».

–¿Cómo encajaba ese matrimonio? Fernando VII tiene fama de ser un monarca complejo y difícil.

R: Fue un matrimonio que funcionó muy bien, duró una década y se profesaron un gran afecto. Ella puso palabras a la ideología de él. Coincidían plenamente en su visión política: restaurar el orden absolutista frente a lo que ellos consideraban el caos de la revolución liberal, siguiendo la estela del Congreso de Viena de 1815, en el que las grandes potencias europeas se habían puesto de acuerdo en unos mismos principios. María Josefa no fue una víctima; fue una consorte activa, culta y muy coherente con sus principios hasta el final.

–Su próxima novela, La marquesa y Bonaparte, sale a la venta el 11 de febrero. ¿Qué nos puede adelantar?

–Es mi primera novela con la editorial Planeta y surge de una investigación sobre la embajada de Luciano Bonaparte (hermano menor de Napoleón) en España en 1800. Es un periodo fascinante y muy poco conocido, previo a la Guerra de la Independencia. La trama entrelaza política, poder, guerra, corrupción, diplomacia y arte, con una gran historia de amor entre Luciano y la marquesa de Santa Cruz, doña Mariana de Waldstein. Es una novela donde el arte juega un papel crucial como instrumento de poder, mostrando cómo los Bonaparte intentaron llevarse grandes cuadros de España, en medio de decisiones y personajes que cambiaron el rumbo de Europa. Me he divertido muchísimo escribiéndola; es una historia donde los vacíos documentales me han permitido jugar y recrear la vida de unos personajes que, al final, te acaban buscando a ti.

–Para cerrar, como comunicadora e historiadora, ¿qué consejo le daría a las nuevas generaciones sobre la importancia de la historia?

–Que entiendan que la historia no es una asignatura de fechas y datos aburridos. La historia es una escuela de vida. Es la herramienta que nos permite entender qué es el ser humano, por qué nos pasa lo que nos pasa y cómo hemos llegado hasta aquí. Estudiar biografías y analizar el pasado es la mejor manera de comprender nuestro presente y afrontar el futuro. Si logramos transmitir esa pasión, habremos ganado la batalla de la cultura.

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