Fundado en 1910
Retrato de Lord Uxbridge

Retrato de Lord UxbridgeWikimedia Commons

Picotazos de historia

El comandante de caballería de Wellington en Waterloo que perdió una pierna por un escándalo amoroso

Uxbridge notó un impacto en la pierna, la miró y comentó a su comandante en jefe: «Por Dios, señor: he perdido la pierna». Wellington se giró y, contemplando la destrozada pierna de Henry Paget, respondió con frialdad: «Así es»

En 1970 se estrenó una magnífica película: Waterloo. Dirigida por el soviético Serguéi Bondarchuk, narraba la famosa batalla que sentenció el llamado período de los Cien Días y la carrera de Napoleón.

La película no tuvo mucho éxito de taquilla, pero fue alabada por la crítica y ha envejecido muy bien. En ella se muestran los momentos previos y la batalla, presentándonos a diferentes personajes y protagonistas de aquel largo día 18 de junio de 1815. Ahora me gustaría contarles algo con relación al comandante de la caballería de las fuerzas británicas y aliadas bajo el mando del general Wellington.

El ejército aliado contaba con tres brigadas de caballería (Pesada, de la Unión y Ligera), compuesta cada una por entre tres y cuatro regimientos. La totalidad de estas (incluida la artillería a caballo o hipomóvil) totalizaba unos 13.000 sables. Nunca más se han reunido tantas tropas de caballería como las que se enfrentaron ese día.

El mando de la caballería se confió a la persona que se consideraba entonces como el mejor comandante de caballería que había en el Reino Unido. Este individuo era Lord Henry Paget, conde de Uxbridge; sin embargo, era la primera vez que Uxbridge combatía bajo las órdenes de Wellington, ya que este se había negado siempre a contar con sus servicios.

Lord Henry Paget, hijo y heredero del conde de Uxbridge, había tenido una rápida (el purchase system británico permitía la compra de empleos vacantes, lo que hacía que las personas pudientes ascendieran rápidamente) y brillante carrera militar, pero tuvo dos lamentables «desacuerdos» con los hermanos del duque de Wellington que afectaron gravemente a su carrera.

El primer desacuerdo, o lamentable incidente, se llamó Lady Emily Cadogan. Hija de Charles Sloan Cadogan, 2.º barón y 1.er conde de Cadogan, contrajo matrimonio el 2 de junio de 1802 con el reverendo Gerald Valerian Wellesley, hermano menor de Wellington.

El matrimonio fue fecundo, pero infeliz, ya que tuvieron tres hijos y cuatro hijas, pero pronto se dieron cuenta de que no encajaban, pues sus personalidades no podían ser más opuestas. Así, cuando se presentó un joven y guapo oficial de caballería, Emily agarró la oportunidad. Plantó al aburrido de su marido y descubrió el atractivo del «living la vida loca» con Henry Paget. La mejor prueba de esto es que al poco tiempo plantó al oficial de caballería por el tierno Joseph Henry Blake, 2.º barón Wallscourt, que entonces era un adolescente al que ella doblaba en edad.

Como comprenderán, el incidente se consideró desafortunado y a todos pareció normal que existiera una cierta tensión social, pero un educado y respetuoso trato en público entre los Paget y los Wellesley. Hasta que Lord Henry Paget, que había sido el joven oficial, la lió de nuevo.

El más joven de los hermanos Wellesley era Henry. Diplomático y miembro del Parlamento, en 1828 sería creado barón Cowley; fue embajador del Reino Unido en España durante mucho tiempo. Durante la Guerra de Independencia, tres de los hermanos Wellesley formaron una alianza orientada a conseguir el éxito de la campaña. El hermano mayor —Richard, 1.er marqués de Wellesley— era ministro de Asuntos Exteriores; Henry era el representante diplomático británico ante la Junta Suprema de España y Arthur (entonces vizconde de Wellington) era el comandante de las fuerzas angloportuguesas en la península.

Pues bien, con esta situación y tras el delicado affair acontecido con la esposa del reverendo Gerald (se sospecha que jamás llegó a obispo, a pesar del notorio apoyo de sus hermanos, debido al escándalo resultante), Paget atacó de nuevo.

Henry Wellesley, el más pequeño de los hermanos, estaba casado con Charlotte Cadogan, la hermana de Emily. Las dos familias habían organizado un matrimonio doble. Henry y Charlotte se casaron en 1803 y el matrimonio había tenido cuatro hijos (tres chicos y una chica).

En 1808, Lady Charlotte inició una aventura extraconyugal con Henry Paget. Al poco tiempo la infidelidad era conocida y pública. Enfrentado a la pública vergüenza, Henry Wellesley inició un proceso de divorcio en 1809, alegando infidelidad. La cornamenta del pobre Henry era pública y notoria, ya que Charlotte había abandonado a su marido y a sus hijos para vivir junto con Lord Paget, en su casa, en donde recibía ejerciendo de anfitriona. El escándalo fue monumental y todo el proceso apasionó a la opinión pública británica, que estaba debidamente informada por medio de periódicos, gacetas y chismorreos…

Lord Henry Paget estaba casado con Caroline Villiers, hija del conde de Jersey. El matrimonio había tenido ocho hijos, pero Lady Caroline estaba hasta el moño de las infidelidades de su marido. Esta fue la gota que desbordó el vaso y aprovechó la demanda de divorcio de Wellesley para presentar otra contra su marido por infidelidad. Antes de ello había abandonado el hogar llevándose a sus hijos, lo que permitió que la amante se instalara en la casa.

En medio de este folletín, un hermano de Charlotte, el teniente coronel Henry Cadogan, desafió y tuvo un duelo a pistola con Paget el 30 de mayo de 1809. Por dos veces se dispararon sin acertarse. Intervinieron los padrinos y se dio el honor por satisfecho, pero la noticia trascendió a la prensa de entonces, que estaba ávida de detalles morbosos. Por cierto, Henry Cadogan moriría heroicamente en la batalla de Vitoria en 1813.

Al final, el tribunal concedió el divorcio a Henry Wellesley y sentenció a Paget al pago de una indemnización por valor de 24.000 libras esterlinas de entonces. ¡Una cifra enorme!

Caroline Villiers consiguió el divorcio en 1818, pero no le concedieron una indemnización tan jugosa como la que recibió Henry Wellesley. Daba igual. Para entonces ya estaba en tiernas relaciones con un amigo de su marido, George Campbell. Nada más serle concedido el divorcio, se casó con George y pasó a ser duquesa de Argyll. Una mejora, no cabe duda.

Napoleón abandona la isla de Elba para regresar a Francia. Obra de Joseph Beaume

Napoleón abandona la isla de Elba para regresar a Francia. Obra de Joseph Beaume

En 1815, tras la huida de Napoleón de la isla de Elba, que daría lugar a los llamados Cien Días, Wellington no podía desaprovechar oficiales de la talla de Henry Paget, quien ya entonces había heredado de su padre y se le conocía como conde de Uxbridge. Pero la relación seguía siendo tirante. Sería precisamente esta frialdad y despego de trato entre los dos militares lo que dio lugar a lo que sus compatriotas consideraran el summum de la flema británica.

A las 8.30 de la tarde del día 18 de junio de 1815, Lord Uxbridge se encontraba junto al duque de Wellington observando el centro de la línea inglesa. Ambos estaban a caballo, el uno junto al otro. Uxbridge nota un impacto en la pierna, la mira y comenta a su comandante en jefe: «Por Dios, señor: he perdido la pierna». Wellington se gira, contempla la destrozada pierna de Henry Paget y responde con toda frialdad: «Por Dios, señor: que así es».

Este intercambio de palabras se considera el no va más de la educación británica. Las aventuras de la pierna de Uxbridge son un tema que da para otro artículo.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas