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La verdadera historia de la Real Casa de Correos

La Real Casa de Correos: mucho más que un fallido Lugar de Memoria Democrática

La Comunidad de Madrid ha celebrado la decisión de suspender la declaración de la sede del Gobierno regional como lugar de Memoria Democrática. Una resolución contra el «sectarismo» del presidente del Gobierno, según consideran

El edificio de la Casa de Correos, en plena Puerta del Sol, es uno de los más emblemáticos de Madrid, aunque, desde su construcción a mediados del siglo XVIII, ha pasado por diferentes usos. El levantamiento del 2 de mayo de 1808, las revueltas liberales del periodo isabelino o la proclamación de la II República en 1931 tuvieron como escenario este lugar.

El edificio también fue sede del Ministerio de Gobernación y albergó durante el régimen de Franco y los primeros años de la Transición las dependencias de la Dirección General de Seguridad, motivo siempre ligado a la polémica. Desde hace cuatro décadas, entre los muros de la Real Casa de Correos se encuentra la Presidencia de la Comunidad de Madrid.

Fue Fernando VI quien impulsó la construcción de la Casa de Correos, aunque el proyecto no se consolidó hasta el reinado de Carlos III. El conde de Aranda ordenó instalar en el edificio un retén de Guardia Principal para mantener el orden en la Puerta del Sol, convertida en lugar habitual de reuniones y aglomeraciones. Durante la ocupación francesa y la regencia de María Cristina, la plaza volvió a ser escenario de importantes episodios históricos y sublevaciones liberales.

A comienzos de la década de 1840, el edificio pasó a ser sede de la Capitanía General de Madrid, manteniendo todavía parte de su función postal hasta el traslado definitivo del servicio al Palacio de Comunicaciones de Cibeles. Más tarde, en 1848 y bajo Isabel II, se convirtió en sede del Ministerio de Gobernación, reforzando el papel de la Puerta del Sol como uno de los principales centros del poder político y del control del orden público en Madrid.

Durante la Vicalvarada de 1854, la plaza fue testigo de disturbios y movilizaciones populares vinculadas a la inestabilidad política del reinado isabelino. Dos años después, en 1856, se instaló frente a la puerta principal de la Casa de Correos el conocido kilómetro cero, referencia oficial desde la que parten las carreteras radiales de España.

El 7 de febrero de 1860, Isabel II saludó desde el balcón principal a los madrileños congregados en la Puerta del Sol para celebrar la victoria española en la batalla de Tetuán, uno de los episodios más destacados de la guerra de África. Poco después, se instalaba el popular reloj. Décadas más tarde, durante el reinado de Alfonso XIII, el cuerpo del político liberal José Canalejas, asesinado en 1912 en las inmediaciones de la Puerta del Sol, fue trasladado a dependencias del edificio tras el atentado.

Proclamación de la II República en la Puerta del Sol de Madrid el 14 de abril de 1931

Proclamación de la II República en la Puerta del Sol de Madrid el 14 de abril de 1931

La proclamación de la II República, el 14 de abril de 1931, convirtió nuevamente la Casa de Correos en protagonista de la historia española. Miles de ciudadanos llenaron la Puerta del Sol mientras los miembros del Gobierno Provisional llegaban al Ministerio de Gobernación. Desde el balcón principal se anunció oficialmente el comienzo del régimen republicano y se izó la bandera tricolor: a pocos metros, en el Palacio Real, Alfonso XIII preparaba su salida de España.

La tensión política de los años treinta transformó el entorno de la Puerta del Sol. En julio de 1936, la cercana Casa de Postas acogía el denominado Cuartel de Pontejos, perteneciente a la Guardia de Asalto, la policía que creó la República especializada en el mantenimiento del orden público. Allí se concentraron los efectivos que tanto tuvieron que ver en el asesinato del líder de la oposición monárquica José Calvo Sotelo.

En la Guerra Civil, parte del edificio se convirtió en una checa oficial desde la que se coordinaron operaciones de control político y represión en la retaguardia republicana madrileña. Diversos estudios históricos señalan que desde la llamada checa de Bellas Artes –posteriormente conocida como checa de Fomento– se articuló la actividad de numerosos centros de detención clandestinos y paralegales activos en Madrid durante la guerra. La Real Casa de Correos quedaba así asociada a uno de los periodos más traumáticos de la historia contemporánea española.

Tras los muros de la Dirección General de Seguridad

Con el final de la Guerra Civil, en 1939, el edificio pasó a convertirse en una de las principales sedes policiales del régimen franquista. La Dirección General de Seguridad (DGS) instaló allí sus oficinas centrales y la Puerta del Sol se transformó en símbolo del aparato de control político del nuevo Estado. Desde aquellas dependencias se dirigieron operaciones relacionadas con el orden público, la persecución del crimen organizado y la lucha contra las organizaciones clandestinas opuestas al franquismo.

En el primer piso se instalaron unidades como la Brigada de Investigación Criminal, la Brigada Político-Social y otras dependencias policiales. Los detenidos eran trasladados a la conocida comisaría de Pontejos, donde permanecían en los calabozos antes de ser interrogados. La normativa establecía que —salvo estados de excepción— los detenidos en la DGS pasaban a los tres días a disposición judicial y podían ser distribuidos a centros penitenciarios.

¿Una DGS siempre franquista?

Sin embargo, la DGS no nació con el franquismo. Su origen se remonta al siglo XIX, cuando fue creada mediante el Real Decreto de 24 de marzo de 1858 como órgano dependiente del Ministerio de la Gobernación. Posteriormente, distintas reformas ampliaron sus competencias policiales y de vigilancia. El Real Decreto de 27 de noviembre de 1912, aprobado con Alfonso XIII, estructuró el organismo en las áreas de Seguridad y Vigilancia, encargadas de tareas de información, prevención y persecución del delito.

Con el comienzo del franquismo, la DGS fue reorganizada mediante el Decreto de 23 de septiembre de 1939 y centralizó importantes competencias en materia de fronteras, orden público, información e identificación policial. Además, coordinaba la actuación de la Policía Armada y de otras fuerzas de seguridad.

Durante los años cuarenta y cincuenta, muchos de los detenidos en la DGS pertenecían al maquis, nombre por el que se conoce a las guerrillas comunistas y anarquistas. También pasaron por aquellas dependencias exiliados republicanos detenidos en Francia, monárquicos partidarios de don Juan de Borbón y jóvenes vinculados a organizaciones clandestinas de izquierdas.

En las décadas de 1960 y 1970, el foco policial se desplazó hacia la lucha contra grupos terroristas como ETA, Grapo y FRAP, aunque también fueron detenidos miembros del PSOE, el PCE, CC. OO. o la CNT. Entre las figuras que pasaron por las dependencias de la DGS se encontraban dirigentes como Santiago Carrillo, Nicolás Redondo o Marcelino Camacho.

Atentado de la calle del Correo

Atentado de la calle del CorreoEFE

Uno de los episodios más dramáticos vinculados al edificio se produjo el 13 de septiembre de 1974, cuando una bomba colocada por ETA-V Asamblea explotó en la cafetería Rolando, situada junto a la Puerta del Sol y frecuentada por numerosos policías destinados en la DGS. El atentado causó trece muertos y más de cincuenta heridos, convirtiéndose en uno de los atentados más graves cometidos en Madrid durante el franquismo.

La DGS continuó funcionando durante los primeros años de la Transición democrática. Aunque el nuevo marco constitucional transformó las instituciones españolas, las dependencias policiales permanecieron activas en la Real Casa de Correos hasta 1983. El 20 de diciembre de 1979, el pleno del Congreso de los Diputados convalidó el decreto ley que prorrogaba la Ley Antiterrorista. Este decreto se aplicó por primera vez a un grupo de jóvenes ultraderechistas el 26 de enero de 1979 que asaltaron la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense.

Finalmente, tras la consolidación del Estado de las Autonomías y la creación de la Comunidad de Madrid, el edificio fue transferido al Gobierno regional mediante un acuerdo con el Ministerio del Interior.

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