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El 2.º Cuerpo de Tanques de la Guardia, la primera unidad del 3.er Frente Bielorruso, entró en la liberación de la capital bielorrusa el 3 de julio de 1944

El 2.º Cuerpo de Tanques de la Guardia, la primera unidad del 3.er Frente Bielorruso, entró en la liberación de la capital bielorrusa el 3 de julio de 1944Wikimedia Commons

Picotazos de historia

Operación Beresino: la falsa unidad nazi con la que la URSS engañó a Hitler hasta el final de la guerra

Los rusos radiaban informes esporádicos dando a entender que la falsa unidad Schernhorn combatía cerca de Minsk, llevando a cabo incluso operaciones contra las líneas de suministro soviéticas

El engaño, la artimaña, el artificio están ligados a la guerra desde sus mismos orígenes, de manera que es casi tan antiguo como la propia batalla. Es conocida la frase del filósofo y estratega Sun Tzu de que «toda guerra se basa en el engaño», pero es que posteriormente nos pasa a explicar por qué se ha de alterar y distorsionar la percepción del enemigo en nuestro provecho.

Durante la Segunda Guerra Mundial se dieron infinidad de engaños, fintas y contrafintas por parte de los diferentes servicios de inteligencia y contrainteligencia de las naciones enfrentadas. Hubo algunos que alcanzaron proporciones gigantescas, como fue el caso de la Operación Fortitude.

Aquí se hizo creer a los alemanes la existencia de un ejército completo, comandado por el general norteamericano George S. Patton, que llevaría a cabo un desembarco en el área de Calais. Hoy me gustaría, y contando con su benévola aprobación, contarles un engaño de guerra de unas dimensiones mucho más modestas, pero curioso y entretenido.

El 22 de junio de 1944 comenzó la ofensiva, bautizada por los soviéticos como Operación Bagration, que acabaría expulsando a las tropas del Tercer Reich hasta las antiguas fronteras de Alemania. Esta era una ofensiva acordada para apoyar el reciente desembarco de los aliados en Normandía (6 de junio de 1944) e impedir que el alto mando alemán pudiera reforzar el frente occidental con tropas del frente oriental.

Las tropas soviéticas y el 1.er Cuerpo de Infantería Polaco liberaron a Vilna el 13 de julio de 1944

Las tropas soviéticas y el 1.er Cuerpo de Infantería Polaco liberaron a Vilna el 13 de julio de 1944

El día 9 de julio, el teniente coronel Heinrich Schernhorn, comandante del 675.º batallón de la 286.ª división del 4.º Ejército (Grupo de Ejércitos Centro), herido y rodeado, se rindió. Con él se rindieron los jirones de su batallón y de otras unidades, y es que el 4.º Ejército había sido completamente destrozado y tendría que ser reconstruido, al menos en teoría.

Schernhorn fue enviado al campo de prisioneros 27/1 de Krasnogorsk, cerca de Moscú, lugar en el que fue interrogado, ya que su división había participado en operaciones de contraguerrilla y represalia en lugares donde se habían cometido atrocidades y crímenes de guerra.

En este caso, para fortuna de Schernhorn, ya que los soviéticos no tenían paciencia ni comprensión para cierto tipo de actividades, no había nada. El oficial que llevó a cabo los interrogatorios informó de que se trataba de un oficial muy deprimido y que no guardaba ninguna lealtad a Hitler. A los pocos días, dos oficiales de la NKVD (policía secreta y seguridad del Estado) se presentaron para interrogar personalmente al prisionero.

El interrogatorio debió de resultar satisfactorio, ya que se llevaron al teniente coronel alemán y lo instalaron en una celda del cuartel general de la NKVD: la infame Lubyanka. La celda estaba en una zona especial donde se llevaba a cabo una operación que se le había ocurrido al propio Josif Stalin: crear una ficción que engañara al alto mando alemán (OKH) sobre la existencia de una fuerza cohesionada formada por restos de unidades destruidas y que combatía detrás de las líneas soviéticas.

A la operación los soviéticos la llamaron Beresino por encontrarse allí la zona de actuación del supuesto grupo de tropas alemanas comandadas por el heroico teniente coronel Heinrich Schernhorn.

Una vez dada forma al engaño, se pensó en la delicada forma de presentarlo para que el enemigo mordiera el anzuelo. Los soviéticos tenían un agente llamado Alexander Demyanov —nombre en clave dentro de la NKVD: Heine; nombre en clave dentro de la Abwehr alemana: Flamenco— que estaba inmerso en el siempre complicado arte del agente doble.

Pues bien, el 18 de agosto de 1944, Flamenco comunicó a sus jefes que se había enterado de que en la zona de Beresino los soviéticos se encontraban con dificultades debido a la actuación de una unidad, de entre 2.000 y 3.000 soldados, de la Wehrmacht, que se había quedado aislada tras la Operación Bagration.

Pasaron los días y la respuesta llegó el día 25: los alemanes le pedían a su agente que contactara con el ahora oficialmente denominado Kampfgruppe Schernhorn, con el fin de coordinar el envío de suministros, munición y armamento con el fin de ayudarle a alcanzar las líneas alemanas. Desde este momento empezó a funcionar el engaño, que duraría hasta mayo de 1945.

Los rusos radiaban informes esporádicos dando a entender que la falsa unidad Schernhorn combatía cerca de Minsk, llevando a cabo incluso operaciones contra las líneas de suministro soviéticas. Los mensajes rogaban el envío de medicinas, alimentos, fondos, armamento, equipos de radio y personal cualificado. Todo con el fin de continuar combatiendo.

Los habitantes de Minsk regresan a casa después de la batalla

Los habitantes de Minsk regresan a casa después de la batalla

Informado el propio Adolf Hitler, se emocionó, ya que este era el tipo de historias que le encantaban: un grupo aislado, abrumado, pero leal y firme en sus creencias en la victoria. La versión aria de la aldea de Astérix. Así que dio orden de que se hiciera lo posible para suministrar cuanto necesitaran aquellos héroes.

La Abwehr informaba a su agente Flamenco, lo que era como informar directamente al cuartel general de la NKVD, para organizar la coordinación de los envíos. Por su parte, los soviéticos permitían el paso de los aviones, pero haciéndoles pagar un peaje, en intervenciones de cazas y fuego antiaéreo, que no fuese sospechoso para los alemanes.

De esta manera capturaron material y personal. A estos últimos los obligaron a trabajar para ellos, lo que aumentó el engaño y permitió liberar a Flamenco/Heine del grupo Schernhorn para que se dedicase a otras actividades.

Entre el personal capturado había elementos bajo el mando de Otto Skorzeny, considerado por los aliados como «el hombre más peligroso de Europa». Hitler había contactado con el audaz oficial de las SS y le había pedido que desarrollase un plan para ayudar al Kampfgruppe Schernhorn. Skorzeny inició un proyecto que fue bautizado como Operación Freischütz (cazador furtivo en alemán), que quedaría en nada.

Los alemanes llevaron a cabo, en total, 39 incursiones que transportaron al grupo Schernhorn: 22 operadores de radio (todos prisioneros y obligados a radiar mensajes redactados por los soviéticos), 13 equipos completos de radio, 250 contenedores con medicinas, municiones, armamento y 1.773.000 rublos.

El día 23 de marzo, la radio alemana anunció que el bienamado führer había ascendido a coronel al heroico Schernhorn y se le había concedido la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro. ¡Era un héroe nacional! Los de la NKVD se tiraban por el suelo de risa.

Heinrich Schernhorn permaneció aislado hasta la rendición del Tercer Reich. En agosto de 1945, la NKVD lo utilizó para intentar reclutar al gran almirante Erich Raeder. Este, que no tuvo empacho en mandar a la porra al propio Hitler, envió a Schernhorn a un lugar mucho más desagradable cuando se le hizo la propuesta.

El exteniente coronel —la Bundeswehr jamás reconoció el ascenso ni la condecoración de 1945— falleció en 1972 en la ciudad de Colonia.

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