25 de septiembre de 2022

Un tanque ruso en el frente del Donbás

Un tanque ruso en el frente del DonbásAFP

77 días de guerra en Ucrania

Rusia usa a sus soldados de las regiones orientales como carne de cañón en Ucrania

El Kremlin evita reclutar a combatientes procedentes de Moscú y San Petersburgo para sortear el descontento social

Ucrania se ha convertido en una carnicería para los soldados rusos. Las cifras más conservadoras de muertos en combate hablan de 15.000 bajas, pero el ministerio de Defensa ucraniano eleva esa cifra a más de 24.000.
En poco más de dos meses, Rusia ha perdido tantos hombres como la Unión Soviética en los casi 15 años que duró la guerra de Afganistán (1978-1992) donde se estima que murieron en combate entre 15.000 y 26.000 soldados.
Y sin necesidad de irse tan lejos, en los 20 años de guerra de Afganistán (2001-2021), Estados Unidos perdió a 2.500 soldados en combate.
A la luz de esos datos, los entre 15.000 y 24.000 soldados rusos muertos en Ucrania en algo más de 2 meses desde el inicio de la invasión ilustran las dimensiones del desastre que la guerra supone para Rusia y su ejército.
Sin embargo, ni Putin ni sus asesores del Kremlin se pueden permitir aflojar el pulso. Están decididos a alcanzar sus objetivos al precio que sea.
Para ello, están incrementando el ritmo de reclutamiento entre la población rusa. A los nuevos reclutas, en muchos casos soldados muy jóvenes, se los manda al frente sin apenas formación. No es de extrañar, por lo tanto, que las cifras de bajas sigan aumentando a un ritmo vertiginoso.
Pese a la intensa propaganda del Kremlin para justificar la guerra, enardecer los ánimos nacionalistas de la población y lograr un apoyo mayoritario a la invasión en la sociedad rusa, en el gobierno ruso teme que las campañas de reclutamiento causen conflicto social.

La mayor parte de los soldados rusos muertos en Ucrania proceden del extremo oriente

Para evitarlo, el gobierno está priorizando las campañas de reclutamiento en regiones lejanas de Siberia y del extremo oriente ruso, con población más dócil, y evita las zonas urbanas densamente pobladas, como Moscú y San Petersburgo y sus áreas metropolitanas.
La mayor parte de los soldados rusos muertos en Ucrania proceden de esas lejanas regiones, mientras que apenas han muerto soldados procedentes de Moscú o San Petersburgo.
Un ejemplo de esta estrategia es la 64 Brigada Separada de Fusileros Motorizados, responsable de los crímenes de guerra en Bucha. Su sede se encuentra a más de 6.000 kilómetros de Moscú, en Khabarovsk.
La campaña de reclutamiento, acompañada de una agresiva propaganda, está permitiendo al ejército ruso incorporar a filas a unos 200 nuevos soldados al día.
En un artículo publicado por The Times se señala que muchos de los bienes saqueados por los rusos en las localidades ucranianas que ocupan, los envían a sus familias por medio del servicio postal a lejanas ciudades siberianas o cercanas a Vladivostok.
Rusia es un país multiétnico, formado por territorios muy lejanos entre ellos y con población muy diferente. Sus cerca de 150 millones de habitantes se concentran en las regiones occidentales, mientras que el resto de su extenso territorio está prácticamente despoblado.
Son precisamente las minorías no eslavas las que luchan y mueren en Ucrania. Como es lógico, en un grupo humano tan heterogéneo es difícil convivir, coordinarse y luchar juntos.
Muchas veces, los diferentes grupos desconfían entre ellos o, directamente, están llenos de rencores y odios por motivos históricos, culturales y religiosos.
En el artículo de The Times se informa de un llamativo incidente que tuvo lugar la semana pasada cerca de Jersón. Soldados rusos procedentes de Buriatia, del extremo oriente, de religión budista, se enfrentaron por motivos desconocidos con combatientes chechenos, de religión islámica.
La tensión subió hasta que la sangre llegó al río y los soldados de Buriatia abrieron fuego contra los chechenos.
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