30 de septiembre de 2022

Puesto de control militarizado en la frontera de Transnistria con Moldavia

Puesto de control militarizado en la frontera de Transnistria con MoldaviaAFP

Día 167 de guerra en Ucrania

Cunde el nerviosismo en Moldavia ante las señales que indican una posible invasión rusa

El gobierno moldavo teme que las tropas rusas inicien una invasión de su territorio para anexionar Transnistria y otras regiones prorrusas

El aumento de la dialéctica incendiaria entre los políticos prorrusos de Transnistria y las numerosas amenazas de bomba han encendido las alarmas en Moldavia ante una posible invasión rusa.
Transnistria es una franja del este de Moldavia ocupada por 1.500 soldados del Kremlin desde la intervención del Ejército ruso en esta región de mayoría prorrusa durante la guerra civil de 1990-1992.
Esos 1.500 soldados rusos son una fuerza fundamental de apoyo a los 20.000 efectivos que se calcula que los independentistas mantienen en la región.
La preparación y el armamento con el que cuentan, sin embargo, dejan mucho que desear y, en el contexto de la actual guerra ucraniana, el Gobierno moldavo teme que el Kremlin aproveche para lanzar una guerra relámpago para reforzar su posición y anexionar Transnistria y convertirla en un enclave ruso en Moldavia.
El Gobierno de Transnistria no oculta los planes anexionistas y el 22 de julio su ministro de Exteriores, Vitaly Ignatyev, afirmó que se está estudiando solicitar la adhesión a la Federación Rusa.
Asimismo, Moldavia teme que Rusia intente desestabilizar el país para ir un paso más allá y ocupar otra región con mayoría prorrusa, la región autónoma de Gagauzia, al sur del país, mediante una invasión similar a la que se encuentra en curso en Ucrania, señala el diario The Times.
El objetivo inicial del Kremlin consistía en anexionar los territorios del sur de Ucrania, a lo largo de las costas del mar de Azov y del mar Negro, y unir la Federación Rusa con Crimea y Transnistria.
Los planes de Rusia, sin embargo, chocaron con la fuerte resistencia ucraniana, que mantiene en su poder la estratégica ciudad portuaria de Odesa y gran parte de sus costas del mar Negro.
En declaraciones a The Times, el viceprimer ministro moldavo, Oleg Serebrian, señaló que la incorporación de Transnistria a la Federación Rusa sería una declaración de guerra. «Haremos cualquier cosa para evitar la confrontación militar, pero no depende al 100 % de nosotros».
Los movimientos que se están produciendo en Transnistria hacia la integración con Rusia parecen ser una respuesta a la decisión de la Unión Europea, el 23 de junio, de conceder a Moldavia el estatus de país candidato.
Las constantes amenazas de bomba en la capital moldava, Chisinau, tienen como objetivo paralizar la ciudad. El aeropuerto ha tenido que ser evacuado en diez ocasiones en el último mes debido a las amenazas.
El tiempo corre en contra de Moldavia. Cuanto más duren los enfrentamientos en el país vecino, mayor será el riesgo de que los combates lleguen al territorio moldavo.
El Gobierno de Kiev incluso llegó a proponer al de Chisinau una intervención en Transnistria para que, una vez liberado de tropas rusas, las tropas moldavas participaran en el escenario ucraniano junto con las ucranianas contra los invasores rusos.
Por el momento, ese escenario parece improbable. Sin embargo, un reconocimiento ruso de la independencia de Transnistria podría cambiar la situación, precipitar los acontecimientos y llevar a una escalada bélica más allá de las fronteras ucranianas.
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