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'El Mayo' Zambada en una imagen de archivo

'El Mayo' Zambada en una imagen de archivoRedes sociales

Auge y caída de 'El Mayo' Zambada, el último de los grandes capos de México que hoy se declarará culpable

Tras más de 30 años dirigiendo el narcotráfico en México, y después de haber sido capturado el año pasado, Zambada se declarará culpable este lunes

A finales de la década de los 80, cuando el narcotráfico ya reinaba en México y otros países de América, Miguel Ángel Félix Gallardo, apodado el Jefe de Jefes, primer gran capo moderno, logró reunir a los principales traficantes mexicanos de la época para repartir el país y el negocio. A Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, por ejemplo le tocó la zona de Tecate. Sinaloa fue a parar a manos de Ismael Mario Zambada García, El Mayo.

Obviamente, ese pacto para dividir México en siete zonas, cada una dirigida por un jefe del narcotráfico, no salió bien. La década de los 90 fue una guerra entre narcotraficantes, donde El Mayo y El Chapo se aliaron. De esa alianza surgió un nuevo país donde, de las siete familias previas, se redujo a tres. Los Guzmán, los Zambada y los Esparragoza Moreno, dirigidos por Juan José, apodado El Diablo.

De eso han pasado ya más de 30 años. Los padres fundadores del narcotráfico mexicano han ido cayendo en desgracia, muertos o encerrados en prisiones. El Chapo fue el penúltimo en caer, en 2016, cuando fue capturado por tercera y definitiva vez. Durante su juicio –fue condenado a cadena perpetua–, El Chapo insistía que el verdadero jefe de la droga era El Mayo, mientras que uno de los hijos de Zambada, Vicente, testificó en contra de Guzmán, lo que hizo correr como la pólvora el rumor de la traición. Como en las películas de Scorsese, las historias de mafiosos siempre acaban así.

El caso es que, aunque todos sabían que Zambada estaba detrás del negocio, era intocable. O, más bien, invisible. Siempre con rumores de que vivía escondido bajo tierra, ajeno a todos los lujos que caracterizaban a sus compañeros de negocio, él, en las pocas entrevistas que ha dado a lo largo de su vida, se limitaba a decir que le protegía el monte. En 2010, cuando invitó a su casa al periodista Julio Scherer García, fundador de Proceso, respondió asegurando que «el monte es mi casa, mi familia, mi protección». También afirmó que «si me matan, nada pasaría», haciendo referencia al ciclo eterno de la violencia del narcotráfico, que cambia sus actores pero no la forma ni el fondo de las cosas.

El Mayo era un fantasma. Hasta el mes de julio del año pasado, cuando de repente, de manera totalmente sorprendente, apareció detenido en el aeropuerto de El Paso, en Texas. Junto a él, también uno de los hijos de El Chapo.

Ismael 'El Mayo' Zambada, narcotraficante mexicano

Ismael 'El Mayo' Zambada, narcotraficante mexicanoTwitter

Lo que pasó ese 25 de julio de 2024 sigue siendo motivo de misterio. ¿Se entregó El Mayo? ¿Fue traicionado? ¿O, simplemente, con 76 años cometió un error de cálculo atribuible a quien se ha acostumbrado a salirse siempre con la suya?

Las crónicas relatan que Zambada viajó a una finca en Culiacán donde había quedado con Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo. En principio, El Mayo había acudido para ejercer de mediador en una disputa local entre los cárteles de la droga y dirigentes políticos –también estaba presente ese día Héctor Melesio Cuén Ojeda, político, exrector y cacique de la Universidad Autónoma de Sinaloa y asesinado ese mismo día–, pero las cosas se torcieron. El Chapito raptó a El Mayo y le metió en un avión junto a él rumbo a Estados Unidos, donde fueron detenidos nada más aterrizar. Si bien siguen sin saberse las motivaciones exactas de Joaquín –¿una venganza por lo ocurrido con su padre?–, sí están claras las consecuencias: desde el mes de septiembre del año pasado, México está viviendo una guerra civil entre las dos facciones más poderosas del Cártel de Sinaloa, quienes apoyan a Zambada y quienes prefieren a los Guzmán.

Zambada, quien ha estado retenido en Estados Unidos desde entonces y enfrenta hasta 17 cargos relacionados con narcotráfico, lavado de dinero y uso de armas, ha estado resistiéndose a la declaración de culpabilidad, pero eso cambiará este lunes. Tras un acuerdo con su abogado, Frank Pérez, el mítico capo accederá a declararse culpable tras un pacto con la Fiscalía estadounidense, que ha quitado de la mesa de negociaciones la pena de muerte.

Chapo Guzman, narco, méxico

Joaquín, alias «Chapo», Guzmán en el momento de su extradición a Estados UnidosAFP

De todos modos, hasta el momento se desconoce si Zambada reconocerá formalmente haber cometido todos los delitos de los que se le acusa, o solo una parte de ellos. Fuentes del Departamento de Justicia estadounidense han contado a la agencia EFE que creen que Zambada solo reconocerá una parte y seguirá negociando su implicación en el resto por más beneficios, como no ser recluido en una prisión de máxima seguridad o tener acceso a su familia. El juez, Brian Cogan, tiene un plazo de seis meses para dictar sentencia.

El Mayo ha caído. Aguantó más que nadie, pero finalmente el peso de la justicia caerá sobre él este lunes. Pero, como él decía, «si me matan, nada pasaría». Le maten o le encierren, las balas seguirán volando en México.

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