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Varios coches arden en el área de Kiev tras un ataque ruso

Varios coches arden en el área de Kiev tras un ataque rusoAFP

¿Tiene Ucrania, tal como afirma Trump, capacidad para ganarle la guerra a Rusia?

Pese a sus optimistas palabras sobre el futuro de Ucrania, Trump no se ha comprometido a ninguna ayuda extra en el conflicto

La ruleta rusa es Donald Trump cambiando de opinión cada pocas semanas. Después de unos meses en los que, dentro de sus idas y venidas, ha mostrado algo más de acercamiento hacia Rusia que hacia Ucrania –ahí está la bronca a Zelenski en la Casa Blanca o su reunión con Putin en Alaska, rompiendo su aislamiento internacional–, este martes el tablero dio un nuevo vuelco cuando el mandatario estadounidense se reunió con el ucraniano, en los márgenes de la Asamblea General de la ONU, y aseguró que Ucrania estaba en condiciones de vencer la guerra.

«Ucrania tiene un gran espíritu y cada vez mejor, Ucrania podrá recuperar su país en su forma original y, quién sabe, ¡quizás incluso ir más allá! Putin y Rusia están en graves problemas económicos, y este es el momento de que Ucrania actúe», escribió el presidente estadounidense en Truth Social.

Realmente, el presidente norteamericano no se ha comprometido a nada para ayudar a Ucrania –Zelenski, en su discurso ante la Asamblea este miércoles, aseguró que las armas son lo único que les permite sobrevivir–, pero su simple comentario en una red social basta para ofrecer esperanza a los aliados del país invadido. Sin embargo, ¿tiene realmente Ucrania capacidad de imponerse militarmente a Rusia?

Sobre el terreno, la respuesta no es sencilla. El Ejército ucraniano acaba de anunciar una de sus mayores operaciones de contraofensiva en meses, en torno a la localidad de Dobropilia, en el frente de Pokrovsk (Donetsk). Según Kiev, las tropas han liberado siete pueblos —unos 160 kilómetros cuadrados— y han capturado a un centenar de soldados rusos. El propio Zelenski celebró «las importantes pérdidas» infligidas al invasor y visitó la región para reforzar la moral de sus fuerzas.

Sin embargo, la realidad es desigual. Mientras Ucrania avanza en Donetsk, en la vecina región de Járkov el Kremlin presiona con dureza en la batalla por Kupiansk, ganando terreno a ambas orillas del río Oskil. También en Zaporiyia se han registrado nuevos avances rusos, y varias localidades clave en Donetsk, como Pokrovsk o Konstantinivka, permanecen bajo asedio.

Más allá de los mapas, el conflicto ha entrado en una nueva fase marcada por los drones y la inteligencia artificial. Zelenski habla ya de «zonas muertas» en el frente, con franjas enteras en las que nada se mueve porque cada vehículo o persona es detectado y destruido. Kiev se ha convertido en líder mundial en producción de drones y misiles de largo alcance, y ha logrado incluso imponer su control en el mar Negro, obligando a la flota rusa a refugiarse en puerto. Rusia, por su parte, responde con enjambres de drones y mantiene la presión constante sobre infraestructuras ucranianas.

Los bombardeos siguen siendo diarios en Ucrania

Los bombardeos siguen siendo diarios en UcraniaAFP

Los argumentos a favor de la visión optimista de Trump no son menores. Ucrania ha demostrado capacidad para sorprender a Rusia con operaciones rápidas y quirúrgicas y ha llevado la guerra dentro del propio territorio ruso, golpeando refinerías y plantas de combustible que han reducido la capacidad de procesamiento del país en torno a un 17 %. Y, según estimaciones británicas, el Kremlin habría sufrido más de un millón de bajas desde el inicio de la invasión en 2022.

Por el contrario, Kiev también paga un precio altísimo. Las deserciones aumentan, el reclutamiento es cada vez más difícil y su capacidad de sostener la guerra depende casi por completo de la ayuda occidental. Moscú, aunque desgastado, todavía mantiene posiciones firmes en el Donbás y sigue lanzando ofensivas que obligan a Ucrania a dispersar fuerzas.

Las palabras de Trump no han pasado desapercibidas. En Alemania, el ministro de Defensa Boris Pistorius pidió prudencia y alertó del riesgo de caer en la «trampa de escalada» de Putin. Otros dirigentes europeos, como el presidente francés Emmanuel Macron, ven en el nuevo discurso estadounidense una oportunidad para reforzar la ayuda a Kiev. El Kremlin, por su parte, ha reaccionado con dureza y acusó a Trump de dejarse influir por Zelenski y tachó de «equivocada» la idea de que Ucrania pueda imponerse.

Por el momento, fuera de las palabras, en lo que realmente importa, Washington no ha comprometido un aumento de su ayuda militar directa, así que Europa sigue siendo el principal sostén de Kiev, con la presión creciente de un conflicto que se alarga sin un horizonte claro. La victoria sigue siendo, de momento, un horizonte incierto.

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