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Trump publica la primera imagen de Maduro detenido

Trump publica la primera imagen de Maduro detenido

Una semana de la operación que cambió Venezuela: Maduro en prisión, Delcy a cargo y un topo en la cúpula del chavismo

La Administración de Donald Trump ha explicado que cuenta con un plan de tres fases para el país sudamericano, que implicaría un primer período de estabilización, otro de recuperación y, por último, una transición

El pasado 3 de enero, sobre las dos de madrugada (hora local en Caracas), Estados Unidos lanzaba la Operación Resolución Absoluta. El presidente estadounidense, Donald Trump, flanqueado por su secretario de Estado, Marco Rubio, el de Guerra, Pete Hegseth, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, entre otros, observaba atentamente, desde su mansión de Mar-a-Lago (Florida), y como si de una película de acción se tratara, cómo se desarrollaba la ofensiva que cambiaría el destino de Venezuela. Más de 150 aviones militares, entre drones, cazas y bombarderos, despegaron de 20 bases militares y de buques de la Marina desplegados en el Caribe.

Estados Unidos empezó bombardeando varias localizaciones claves de la infraestructura militar venezolana, como las bases aéreas de La Carlota, Charallave, Higuerote y Fuerte Tiuna, así como instalaciones de defensa antiaérea y nodos de comunicaciones. En medio del caos y confusión inicial, los equipos de élite de los Delta Force y los Night Stalkers aprovecharon para aterrizar en Caracas, en un lugar próximo de donde se encontraba el dictador venezolano y su mujer, Cilia Flores. Los integrantes de esta compleja operación habían practicado la extracción del autócrata chavista durante meses en una maqueta a escala real de la casa de seguridad de Maduro, en Kentucky.

En ese momento, la suerte del dictador ya estaba echada. La unidad de élite estadounidense, apoyada por helicópteros MH-60 del 160.º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales, alcanzaron a Maduro y a su mujer cuando trataban de llegar a la habitación segura de la «fortaleza» en la que se habían escondido. «Estaba en una casa que parecía más una fortaleza», describió Trump, un día después de la captura. El lugar, aunque no ha sido concretado, se trataría de un refugio de unos 15.000 metros cuadrados con cinco niveles subterráneos, localizado en algún punto de una zona montañosa a las afueras de Caracas, presumiblemente en Fuerte Tiuna. Un emplazamiento custodiado, además, por la conocida Guardia Cubana.

Maduro posando sonriendo tras aterrizar

Nicolás Maduro posando sonriendo tras aterrizar

«Tenía puertas de acero y una habitación de seguridad con acero por todos lados», reveló el presidente estadounidense. Los operativos estadounidenses, según han publicado medios como The New York Times o The Wall Street Journal, tardaron tan solo unos tres minutos en llegar a la estancia donde se encontraban Maduro y Cilia Flores. Días después, Caracas reconoció que el ataque estadounidense causó unos cien muertos, entre los que se incluyen 32 soldados cubanos. Por su parte, Washington aseguró que no hubo ninguna baja entre sus filas, dos soldados fueron heridos leve, mientras que un helicóptero fue alcanzado por fuego enemigo, pero pudo regresar con éxito a la base.

En total el operativo no se alargó más de dos horas y media. Sobre las 4 y media de la madrugada, Maduro y su mujer fueron trasladados al buque USS Iwo Jima, desde donde empezaría su periplo hasta acabar en el Centro de Detención Metropolitano (MDC, en sus siglas en inglés), en Brooklyn (Nueva York). El USS Iwo Jima partió desde el Caribe hasta la bahía de Guantánamo (Cuba), donde se subió a un avión con destino a la base aérea Stewart de la Guardia Nacional, en Nueva York. Aterrizó al día siguiente y de ahí, un helicóptero para llevarlo directamente a Manhattan, tomarle las huellas dactilares e ingresar en prisión.

El viaje del dictador venezolano, Nicolás Maduro, y su mujer Cilia Flores, hasta Nueva York

El viaje del dictador venezolano, Nicolás Maduro, y su mujer Cilia Flores, hasta Nueva YorkMapa de David Díaz

Todo se precipitó en cuestión de horas. Ese mismo lunes, tanto Maduro como Cilia Flores afrontaron su primera audiencia en el Tribunal neoyorkino, donde ambos se declararon «no culpables». El mandatario chavista se presentó como un «prisionero de guerra» y su mujer se quejó de «lesiones» durante su extracción. Nada les salvó de tener que regresar al Centro de Detención Metropolitano. Su próxima cita con la justicia está programada para el 17 de marzo y se enfrenta a una posible cadena perpetua.

Un topo en la cúpula chavista

Ya es un secreto a voces que dentro de la cúpula chavista hay uno o varios topos. El propio general Caine confirmó estas sospechas durante una rueda de prensa el pasado sábado, en la que ofreció los detalles operativos de la captura de Maduro. No se sabe quién es el topo, aunque muchos apuntan a Delcy Rodríguez, entonces vicepresidenta, y ahora nombrada presidenta interina de Venezuela. Otros miran al general Javier Marcano Tábata, comandante de la guardia de honor presidencial, que tenía como único objetivo proteger al dictador venezolano.

En un movimiento que ha alimentado todo tipo de teorías, Delcy Rodríguez, y nada más concretar su ascenso, decidió destituir a Tábata de su cargo. Lo que sí se sabe con certeza es que, desde el pasado mes de agosto, agentes de la CIA se encontraba en Venezuela para averiguar «cómo se movía, donde vivía, adónde viajaba, qué comía, qué vestía, cuáles eran las mascotas» del mandatario chavista. Seguramente la recompensa de 50 millones de dólares que ofrecía Estados Unidos también ha desempeñado un papel clave para lograr la captura de Maduro.

La vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, jurando como mandataria encargada del país este lunes, en Caracas (Venezuela). EFE/ Palacio de Miraflores /SOLO USO EDITORIAL/ NO VENTAS/ SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)

La vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, jurando en CaracasEFE

Delcy, a cargo pero bajo tutela de Trump

El pasado lunes, Rodríguez juró su nuevo cargo como presidenta interina de Venezuela, a pesar de que tan solo un día antes Trump había dejado claro que era realmente él quien estaba «al mando» y desdeñar a la líder de la oposición venezolana, María Corina Machado. A pesar de su habitual tono desafiante, Rodríguez ha dado síntomas de apertura –forzados desde Washington– como el anuncio de la liberación de un «número significativo» de presos políticos, entre ellos cinco españoles, así como acuerdos petrolíferos con Estados Unidos.

El plan de la Administración Trump para Venezuela, expuesto por Rubio esta semana, es claro y se divide en tres fases: estabilización, recuperación y transición. No se conocen plazos, el mandatario estadounidense adelantó que podrían ser «años», pero en tan solo una semana, el país sudamericano ya acaricia una nueva realidad.

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