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Manifestantes contra las conversaciones nucleares con Irán frente a la oficina de las Naciones Unidas, en GinebraAFP

Los iraníes desafían al régimen con gritos de «muerte al dictador» durante los funerales de los manifestantes asesinados

Organizaciones de derechos humanos elevan el número de muertos durante las protestas del pasado mes de enero a 7.010, mientras que más de 53.000 fueron detenidos y se pueden enfrentar a la pena de muerte

Más de un mes después de que el régimen iraní aplacara con una violencia nunca antes vista las últimas protestas que estallaron por todo el país, los ciudadanos de a pie siguen desafiando y retando a las autoridades de la República Islámica cada día. Organizaciones de derechos humanos, con fuentes en el terreno, como Iran Human Rights (IHRNGO) o Human Rights Activists in Iran (HRA), elevan el número de muertos durante las protestas que empezaron el pasado 28 de diciembre y se alargaron durante varias semanas a 7.010 personas; de ellas, 6.506 eran manifestantes, 224 menores de 18 años y 214 fueron identificados como miembros de las fuerzas militares y gubernamentales, mientras que otras 66 personas no han podido ser identificadas. Más de 11.000 casos permanecen en revisión.

Cientos de testimonios de iraníes, recogidos por la prensa internacional, incluido este diario, denunciaban que en muchas ocasiones las familias eran obligadas a prescindir de cualquier tipo de ceremonia funeraria y tenían que enterrar a su ser querido, asesinado durante el levantamiento, incluso en los bordes de la carretera por orden de las fuerzas de seguridad del régimen. La situación en Irán, durante los días más álgidos de las protestas, como fue el 8 de enero, alcanzó tal nivel de crueldad que en las morgues, donde se amontonaban cadáveres con disparos en la cabeza, las autoridades llegaron a exigir a las familias el pago por el número de balas que había costado acabar con su vida. A pesar de toda la violencia y represión, los iraníes mantienen el pulso, y vídeos en redes sociales, recogidos por medios en el exilio, muestran cómo en los pocos funerales que se han podido celebrar se escucha a los presentes gritar: «Muerte a Jamenei» y «Mataré a quien mató a mi hermano».

Este acto de rebeldía habría tenido lugar la semana pasada durante una ceremonia por la muerte de Mohammad Ahmadi, un manifestante asesinado en Nourabad (sur de Irán). Pero este no sería un caso aislado en el país persa. Durante el entierro de Sourena Golgoon, un joven de tan solo 18 años que recibió un disparo por la espalda en la ciudad norteña de Tonekabon, varias imágenes que se han hecho virales en internet muestran a un grupo de mujeres bailando –un acto prohibido en el país–, así como coches haciendo sonar las bocinas mientras coreaban al unísono: «Muerte al dictador», en referencia al líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei. Los funerales en la teocracia islamista se han convertido en un acto de resistencia.

Esos mismos gritos en contra de la dictadura y de Jamenei se pudieron oír en Teherán la víspera del día en que se conmemoraba el 47.º aniversario de la revolución islámica. El régimen iraní, que ha tratado de reprimir cualquier tipo de oposición a través de la violencia, el apagón de todo tipo de comunicaciones, y las detenciones masivas –unas 53.845 personas fueron apresadas durante las movilizaciones–, ha empezado a dictar ya sentencias de muerte. El primero en sufrir este fatal destino ha sido Saleh Mohammadi, un joven de tan solo 18 años conocido en su país por ser atleta de lucha libre. La organización Iran Human Rights ha denunciado que el tribunal que impuso la pena rechazó el testimonio del joven –quien negó haber estado en las protestas– y que, además, sus confesiones fueron obtenidas bajo tortura.

Este joven no es el único que se enfrenta a la pena capital. IHRNGO alertó este jueves de que al menos otros 26 manifestantes han sido condenados al patíbulo y, además, sus familias están siendo objeto de presiones y amenazas para impedir que den a conocer sus casos. «El peligro de ejecuciones masivas de manifestantes detenidos es real e inminente. Estas condenas a muerte se basan en confesiones obtenidas bajo tortura y dictadas en procedimientos que no se parecen en nada a juicios justos», ha advertido el director de Iran Human Rights, Mahmood Amiry-Moghaddam. «Las autoridades parecen decididas a continuar con el asesinato masivo de manifestantes, esta vez tras los muros de las prisiones», ha asegurado Amiry-Moghaddam, quien ha pedido a la comunidad internacional que actúe con «urgencia y determinación para detener estas ejecuciones».

Para el director de IHRNGO, «salvar la vida de los manifestantes detenidos debe ser la máxima prioridad en cualquier diálogo o negociación con la República Islámica», en alusión a las conversaciones que mantiene actualmente Estados Unidos con autoridades iraníes para alcanzar un acuerdo sobre el programa nuclear. Un pacto que, por ahora, parece lejano mientras crece la amenaza de un ataque contra el país persa. Según publicaron varios medios, como The New York Times o CNN, el Ejército estadounidense habría informado al presidente Donald Trump de que está preparado para atacar a Irán este mismo fin de semana. Trump, por su parte, reveló este jueves, durante la presentación de su Junta de Paz en Washington, que su decisión final se «descubrirá en diez días».