01 de diciembre de 2022

El astrolabioBieito Rubido

A Pablo Casado, a quien ya nadie le escribe

Sufrió lo que tantos otros sufrieron en política: el acoso de los propios para regocijo de los ajenos. Ahora viene un período de soledad, silencios, ausencias y amarguras. Así de cruel es la política

Pablo Casado se equivocó en algunas cuestiones, aunque él crea que en realidad cayó en la celada que algunos le tendieron y todavía hoy no comprenda que la ingratitud es la moneda de cambio más habitual que recorre la política; y es posible que también la vida en general. Sería bueno para él que se diese cuenta de esos errores, ya que así transitaría mejor por los tiempos venideros. A partir de aquí ya no le voy a reprochar nada más, porque Casado era y sigue siendo buena persona, poseía un proyecto para España y siempre ha sido un orador de primer nivel. Sufrió lo que tantos otros sufrieron en política: el acoso de los propios para regocijo de los ajenos. Ahora viene un período de soledad, silencios, ausencias y amarguras. Así de cruel es la política. Si algún día Feijóo llega a poder formar Gobierno, debería llamarte. De todos modos, Pablo, la vida es muy larga y da unas piruetas increíbles; pregúntale a Feijóo. Por regla general, es harto complejo tratar de entender, en momentos de ira contenida y refrenada, las razones de los otros. Pero acabarás entendiéndolos. Pudiste haberte quedado en el Congreso de los Diputados. No has querido; sin embargo, creo que hubiese sido ética y estéticamente una buena postura. Ha llegado, por tanto, y porque así lo has decidido, el momento de la normalidad recuperada, del anonimato en las calles. Comprobarás que hay vida más allá de los procelosos mares de la cosa pública. Vuelve a la vida normal sin complejos y, sobre todo, no toleres admoniciones de nadie. Has hecho un gran servicio a España y te queda toda una vida por delante.
Comentarios

Más de Bieito Rubido

  • Te veo venir, soledad

  • ¿Qué quedará de España?

  • ¿Dónde están los sindicatos?

  • Lo que el Sáhara esconde

  • El campo clama, y tiene razón

  • tracking