26 de septiembre de 2022

El astrolabioBieito Rubido

Bill Gates, la pandemia y Sánchez

El presidente del Gobierno anuncia una donación de más de 100 millones de euros para la fundación de Bill Gates, después de afearle a Moreno Bonilla que retirase un impuesto que recauda apenas 90 millones

En los primeros días de marzo de 2020, cuando aún el Gobierno de España arrastraba los pies para no tomar medidas en torno a la pandemia de la COVID-19, a pesar de la alerta mundial dada por la OMS el 30 de enero de ese año, justo en esos días, Bill Gates, el todopoderoso magnate de la industria digital, aseguró que en septiembre de 2022 ya no hablaríamos de esta epidemia. Estamos acabando septiembre de 2022. Gates acertó de pleno. Podemos caer, pues, en la teoría de la conspiración, en la que yo no milito, o abonarnos a la tesis buenista de que la fundación del creador de Microsoft cuenta con los mejores expertos en esta materia, no en vano dedica grandes esfuerzos a la vacunación contra diversas enfermedades en el Tercer Mundo. Sea cual sea la causa inicial, lo cierto es que en ocasiones estremece comprobar cómo algunos pueden manejar el mundo con más información y sabiduría que otros.
Tal vez por eso, Sánchez, el que cambió el colchón de la Moncloa y aspira a dormir en él muchos años si nuestros votos no lo remedian, viaja con frecuencia a Estados Unidos, donde el síndrome de Paco Martínez Soria en La ciudad no es para mí se pone la corbata que aquí no se anuda y anuncia grandes ventajas a los fondos, el mismo día que amenaza con un superimpuesto para las grandes fortunas. ¿Se puede ser más inconsistente? Lo peor es que ese síndrome le ha llevado a anunciar una donación de más de 100 millones de euros para la fundación de Bill Gates, después de afearle a Moreno Bonilla que retirase un impuesto que recauda apenas 90 millones.
Parece ser que los multimillonarios norteamericanos sí pueden recibir dinero de nuestros impuestos y los andaluces que generan riqueza en nuestra tierra, no. Así de asimétrico es el socialismo español. Hasta para pedir indultos son soberbios e injustos. Supongo que a la fundación de Amancio Ortega, que lleva donados más de 400 millones de euros a la sanidad pública española, Sánchez no le ofrecerá nada. Por cierto, no olviden que el dinero de los impuestos es nuestro, de los ciudadanos, ya que los pagamos rigurosamente cuando nos toca. Sánchez, por su parte, lo malgasta, como corresponde al narciso caprichoso que lleva dentro.
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