24 de septiembre de 2022

El astrolabioBieito Rubido

El golpe de Estado, según un socialista

Tomás de la Quadra-Salcedo Fernández del Castillo, no haga usted como Sánchez, no nos eche al resto de los españoles las culpas de un Ejecutivo tóxico que ha arrasado con consensos como el de no aceptar los votos de quienes sí quieren dar golpes a la democracia y a la unidad de España, como es el caso de Bildu y ERC

Tomás de la Quadra-Salcedo Fernández del Castillo es un conspicuo socialista, que en su día fue ministro y llegó a ocupar también la Presidencia del Consejo de Estado de este país democrático –hasta el momento– llamado España –hasta el momento–. Días pasados este jurisconsulto se sumó a la escasa nómina de autores que han teorizado sobre el golpe de Estado, entre los que sobresale Curzio Malaparte con su Técnica del golpe de Estado. Según el socialista De la Quadra-Salcedo, el PP estaría protagonizando un golpe de Estado al no favorecer la renovación del Consejo General de Poder Judicial. Vaya por delante que yo soy un firme defensor de esa renovación. Ahora bien, me parece que la hipérbole ha sido la compañera en la tarde que tan ilustre jurista escribió semejante afirmación. Si resulta que en el Supremo no vieron golpe de Estado en la intentona catalana de octubre de 2017, o su jefe de filas, Sánchez, no tiene náusea alguna al aceptar el voto de un partido salido de una banda terrorista, es llamativo que De la Quadra vea tanto peligro para la democracia en los populares, que, por cierto, representan a millones de ciudadanos, y no atisbe ningún riesgo en el Gobierno más autoritario y con tics más antidemocráticos de los últimos cuarenta años. Busque, don Tomás, la explicación a la falta de consenso en el enorme riesgo que ahora mismo supone el deslizamiento hacia el boliviaranismo de una Justicia acosada como nunca por el propio Gobierno. No haga usted como Sánchez, no nos eche al resto de los españoles las culpas de un Ejecutivo tóxico que ha arrasado con consensos tan elementales como el de no aceptar los votos de quienes sí quieren dar golpes a la democracia y a la unidad de España, como es el caso de Bildu y ERC. No obstante, para alcanzar un acuerdo –que yo defiendo ardorosamente, porque creo que pocas cosas hay más democráticas que un pacto—, no se puede arrancar llamándole golpista al PP.
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