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23 de junio de 2024

HorizonteRamón Pérez-Maura

Napoleonchu pierde el norte

Que el ministro de Asuntos Exteriores salga un domingo por la tarde a hacer una declaración pública por un asunto que atañe a una particular, demuestra que Sánchez está histérico por los problemas en los que le ha metido su mujer

Actualizada 22:57

En la insuperada trilogía de «El viento de la tarde» de mi admirado Jean D’Ormesson, antiguo director de Le Figaro, miembro de la Academia Francesa y ganador del Premio Luca de Tena, cuenta cómo un dictador paraguayo obligó a todos los embajadores besar el pie de su amante, que era conocida por su vida anterior algo más que disoluta. El embajador de Su Majestad la Reina de Inglaterra y Emperatriz de las Indias no pudo escabullirse y se sometió a la humillación. Cuando llegó la noticia a la Reina Victoria, ella enfureció y ordenó enviar a la flota a bombardear Paraguay. Nadie tuvo el valor de informarle de que el Paraguay carecía de costa para permitir la acción bélica.

Lo de Napoleonchu ayer con Argentina es casi igual de patético, pero mucho más grave. No hay por dónde coger la reacción al discurso de Milei en Madrid. Napoleonchu deja a España a un paso de la ruptura de relaciones diplomáticas.

El presidente argentino estaba en visita privada y la ofendida, según nos han recordado reiteradamente es una señora privada, que carece de cargo público. ¿Por qué tiene que reaccionar el Gobierno de todos los españoles con un ataque como el que ha lanzado a la República Argentina?

Algunos todavía nos acordamos de los insultos constantes y reiterados de Nicolás Maduro -el socio de Rodríguez Zapatero- contra Mariano Rajoy. Y España nunca dijo nada hasta que ya no quedó más remedio que retirar al embajador. Pero por ataques al presidente del Gobierno. No a una persona particular. Pero apenas dijo nada el PSOE en defensa de Rajoy, como ahora exige del PP frente a Milei. Rajoy, guste mucho o poco, era el presidente del Gobierno de España. ¿Qué cargo público tiene Begoña Gómez? Lo único que sabemos de ella es que se ha aprovechado de su condición de mujer del presidente del Gobierno -que no está reglada- para hacer negocios desde el Palacio de la Moncloa.

Que el ministro de Asuntos Exteriores salga un domingo por la tarde a hacer una declaración pública por un asunto que atañe a una particular, demuestra que Sánchez está histérico por los problemas en los que le ha metido su mujer. La acusación de corrupción que lanzó Milei en un acto político durante una visita privada iba claramente dirigida contra Begoña Gómez, de eso no hay duda. Si Sánchez y Napoleonchu quieren meter en esa acusación al presidente del Gobierno, bienvenidos sean, pero esto demuestra, una vez más la catastrófica política exterior de este Gobierno, que no tuvo a bien pedir perdón al presidente de la República Argentina cuando Óscar Puente le acusó de drogadicto y ahora pierde el norte cuando menciona públicamente lo que todos los medios de comunicación, de uno y otro signo, han contado.

Esto cada vez se parece más a una dictadura paraguaya del siglo XIX.

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