Fundado en 1910
Perro come perroAntonio R. Naranjo

Leire

Es la unidad métrica del sanchismo, que todo lo paga en leires hasta que tenga que cobrar con las monedas de Judas

Leire Díez es la unidad métrica del Partido Sanchista, que lo resuelve todo con ella: David son tres leires, Begoña seis, Ábalos doce y así hasta el propio líder, que son 50, como las sombras de Grey.

Produce infinito espanto, y algo de pánico, ver cómo pretende resolver el PSOE el penúltimo bochorno, iniciado con la revelación de que una fontanera socialista iba montando operaciones para acabar con la UCO, proseguía con la mentira obscena de presentar a un guardia civil como potencial asesino del presidente y ha coronado con la chusca renuncia temporal de la interfecta a la militancia y la enésima trampa de Francina Armengol, siempre en propia puerta, para que Sánchez no tenga que dar explicaciones en el Congreso.

En ningún lugar del mundo civilizado un presidente sobreviviría ni cinco minutos a la imputación y procesamiento, a la vez, de su esposa, su hermano y su mano derecha; todo ello combinado con la sumisión a un prófugo, un terrorista y un golpista: en el Reino Unido tuvo que marcharse Boris Johnson por dar una fiestecita en plena pandemia; aquí aún salen haciéndose los ofendidos e insultando cuando les descubren en bacanales sucesivas de aroma delictivo, que pretenden esconder con coartadas aún más criminales.

Nunca las guerras sucias son saludables, pero convengamos en que hay niveles: la que vimos para luchar contra ETA no tuvo un pase, porque no somos iguales y un Estado de derecho serio no necesita atajos para cumplir con su función, pero al menos el fin era comprensible: no dejarse matar.

Ahora se trata de que no te te trinquen, de que la fontanería no se dedique a tapar fugas de agua, sino a esconder letrinas profundas donde existe una sintonía incontestable entre unos y otros: Leire es la parte chabacana del asunto, la que traduce en gestiones sucias los mensajes del Gobierno contra jueces, policías y periodistas, con una coincidencia de objetivos que nadie en su sano juicio puede negar.

Porque mientras la Mata Hari de polígono negociaba en un callejón cómo cargarse a un capitán de la UCO, miraba a Extremadura para ayudar al pobre Hermanísimo, conspiraba con un agente imputado por sus andanzas con Koldo o se reunía con la directora de la Guardia Civil para nada bueno; Sánchez y sus esbirros a título de ministro no han dejado de denunciar el lawfare judicial, la máquina del fango de la prensa y el patriotismo predemocrático de los Cuerpos de Seguridad para, a la vez, legislar a la caribeña contra todos ellos.

Preguntarse si Leire actuaba sola es tan estúpido como librar a Sánchez de las responsabilidades de todo lo que ha hecho su entorno. Y dudar de que, para protegerles y protegerse a sí mismo, está dispuesto a todo por una cuestión de supervivencia incluso penal, es de ingenuos, de tontos o de cómplices.

Porque Sánchez es una guerra sucia en sí mismo desde 2018, cuando invirtió el futuro democrático que le esperaba y pactó con todos los diablos imaginables para lograr por las bravas un poder inmerecido y negado en las urnas. La pregunta no es si ha pasado de verdad todo lo que vemos con nuestros propios ojos, sino cuando llegará el momento de que, en lugar de traficar en leires, cobren con las mismas monedas que Judas.

comentarios

Más de Antonio R. Naranjo

  • Bomba lapa a Sánchez

  • Los terraplanistas de Pedro

  • La X de la guerra sucia es Sánchez

  • El novio de Ayuso y la Camorra

  • La mentira

  • Últimas opiniones

    tracking

    Compartir

    Herramientas