¿Se puede tener un ministro como Óscar Puente?
Entre las tonterías permanentes que nos ha traído el 'wokismo' está la de la «sostenibilidad». Esto de lo sostenible nos está amargando la vida. Cuando los trenes eran de carbón fallaban muchísimo menos que ahora. Cuando se estableció el AVE, te devolvían el importe del billete si había más de diez minutos de retraso
La pregunta que encabeza esta columna obviamente es retórica: Óscar Puente es ministro de Transportes y Movilidad Sostenible y por lo tanto es físicamente posible tener un ministro así. Otra cosa es si es éticamente aceptable. Pero como en este Gobierno han desaparecido la ética y la moral, todo vale.
Entre las tonterías permanentes que nos ha traído el 'wokismo' está la de la «sostenibilidad». Esto de lo sostenible nos está amargando la vida. Cuando los trenes eran de carbón fallaban muchísimo menos que ahora. Pero sin irnos tan lejos, cuando se estableció el AVE en España, te devolvían el importe del billete si el tren llegaba con más de diez minutos de retraso. Ahora te dejan tirado cuatro, siete o diez horas y Renfe no quiere verte ni en pintura. Por no hablar del lamentable estado de los vagones, especialmente de los aseos. Pero eso tampoco es responsabilidad de nadie.
Hay que reconocer al ministro Puente que cuando llegó al cargo y los trenes llegaban con retrasos y se rompían casi tanto como ahora, ya dijo públicamente que nos íbamos a tener que acostumbrar porque la flota de ferrocarriles estaba muy vieja y no se podían evitar los fallos. Y por lo que se ve, casi dos años después cada vez estamos peor, pero hay que fastidiarse. Aunque hubo un problema cuya solución ya estaba en marcha cuando llegó Puente. ¿Se acuerdan de los trenes de Cercanías que había encargado el Gobierno para Asturias y Cantabria y no entraban por los túneles? La polémica saltó en febrero de 2023 siendo ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana Raquel Sánchez. Como resultó evidente que desde su ministerio se gestionaba regular la movilidad cuando los trenes no entraban en los túneles, después de destituir a un par de cargos menores, Raquel Sánchez fue premiada con la Presidencia de Paradores Nacionales –que es lo que yo quiero ser de mayor– y en noviembre de 2023 fue sustituida por Óscar López.
López se encontró los nuevos trenes de Cercanías para Asturias y Cantabria en marcha. Los estaba fabricando la empresa Construcciones y Auxiliar de Ferrocarril (CAF) en su factoría de Beasain, Guipúzcoa. El 24 de febrero de 2024 Óscar Puente se ocupó de que los presidentes de los gobiernos de Asturias y Cantabria, el socialista Adrián Barbón y la popular María José Sainz de Buruaga pudieran realizar una visita a la fábrica para comprobar sobre el terreno la marcha de la construcción de los vagones. Aparentemente todo estaba en orden.
Este año y desde los sindicatos de CAF se ha filtrado que puede haber demoras en la entrega que estaba prevista para el primer semestre de 2026. Tampoco era un compromiso muy exacto. No es que hayan garantizado que la entrega será el 14 de marzo de 2026 a las 17,30. No. Había un margen de seis meses para cumplir el compromiso. Pues parece que ni por esas.
Al llegar al Gobierno de Cantabria estos rumores, su consejero de Fomento, Roberto Media, pidió en abril poder realizar una nueva visita a la fábrica. Silencio sepulcral. Por dos veces el secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, mano derecha de López en la materia, ha pospuesto una reunión con el consejero cántabro y ahora «esperan poder» reunirse en septiembre.
Cuento todo esto porque todo lo que está fallando en los ferrocarriles España viene de gestiones anteriores que un poco de culpa pueden tener. Pero los cercanías de Asturias y Cantabria se están fabricando casi íntegramente dentro del periodo de mandato de Óscar Puente. ¿A quién le va a echar la culpa? No deje de tuitear, ministro. En Asturias y Cantabria se aguarda su proverbial análisis político como el maná.