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Post-itJorge Sanz Casillas

Cosas que no puedes decir en 2025

No puedes llamar negro al negro, ni titular que un marroquí ha violado a una chavala de 13 años. Pero ay de ti como no llames «mujer» a ese señor con barba y dos hijos que se siente mujer horas antes de opositar a policía

Estoy dedicando los últimos días de mis vacaciones a ver el mundial de atletismo, actividad que practico de forma completamente amateur. Me gusta ver a la gente correr, saltar, medirse de igual a igual y sobre todo contra sí mismos. Sobre el tartán no hay órdenes de equipo, tampoco excusas mecánicas. No hay «jugadas grises» ni por supuesto Negreiras. Solo seres humanos poniéndose a prueba sin mayor hándicap que la genética, el entrenamiento y el calzado. Gente que se juega en unos pocos segundos el trabajo de años.

El domingo se corrió la final de los 10.000 metros lisos y, por primera vez desde 1983, un atleta blanco cruzó primero la línea de meta. Un hito histórico, qué duda cabe. Por ponerlo en perspectiva: la última vez que un corredor de raza blanca se llevó el oro en esta prueba, el Madrid tenía seis copas de Europa y Félix Bolaños estaba, suponemos, aprendiendo a multiplicar números de dos cifras. El caso es que hay gente (poca, afortunadamente) acusando de racismo al narrador de Eurosport por decir lo siguiente: «Sí se puede, coño, que los blancos corren tanto como los negros». Esto, que como mucho es una exageración (pues lo normal en distancias superiores a los 5.000 metros es que ganen los negros), no es racista. Es más: está reconociendo implícitamente que ellos corren más y mejor que los genéticamente europeos. Porque así lo indica el palmarés, además.

Sirva este ejemplo ridículo para evidenciar la espiral en la que nos hemos metido. No se puede llamar negro al negro ni para elogiar su superioridad física en determinados deportes. No se puede decir que el sobrepeso está detrás de numerosas enfermedades a pesar de la abundante evidencia científica que hay al respecto, porque hay una corriente social (el body positive) que podría ofenderse. No se puede titular que un marroquí violó a una chavala de 13 años en Burlada, como ocurrió. Pero sí se puede decir que un conductor vasco multiplicaba por ocho la tasa de alcohol permitida en un control de Tráfico.

No puedes en definitiva llamar a las cosas por su nombre, pero ay de ti como no llames «mujer» a ese señor con barba y dos niños escolarizados que dice que se siente mujer solo unas horas antes de opositar a policía local. Ay de ti como se te ocurra decir que solo hay dos sexos porque así lo dice la ciencia. Como escribió Chesterton, «llegará el día en que habrá que desenvainar la espada para defender que el pasto es verde». Pues ese día ha llegado.

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