Napoleonchu: un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo
Con un nombramiento como el de Aparici se rompe y prostituye el principio jerárquico y de categorías y grados, ascensos, etc. Los diplomáticos, los militares, los jueces y los fiscales forman parte de carreras; los demás funcionarios públicos forman parte de cuerpos. No es lo mismo
Casi todos recordamos el memorable papel de José Luis López Vázquez en Atraco a las Tres, la película de Forqué en la que el actor encarnaba a un irrelevante empleado de banca que pretende atracar su propia sucursal. El personaje interpretado por López Vázquez era un don nadie. Y tan convencido estaba de su condición que saludaba a una clienta con estruendoso: «Fernando Galindo, un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo».
Las capacidades de nuestro actual ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, son similares. Por algo es conocido en la Carrera como Napoleonchu. Y como no ha hecho nada en la vida y todo se lo debe a Sánchez, cada vez es más esclavo y siervo, poniendo la Carrera Diplomática al servicio del actual presidente del Gobierno en lugar de estar al servicio de España.
Ayer conocimos el nombramiento de una nueva embajadora de España en la Corte de San Jaime (vulgo Londres). Han enviado allí a Emma Aparici Vázquez de Parga, actual directora del Departamento de Internacional de la Presidencia del Gobierno. La que va a sustituir a José Pascual Marco en el Reino Unido es absolutamente irrelevante dentro de nuestra Carrera Diplomática. Pero se ha embolsado una de las embajadas más importantes para España.
Los embajadores «políticos» existen. Y suele haber razones de peso para nombrarlos. ¿Cómo no lo iba a ser el nombramiento de Juan Antonio Samaranch en Moscú en 1977? ¿O el de Jimmy Alba en Londres en 1939? ¿O el de Paco Vázquez en el Vaticano en 2006? O tantos otros. Esos nombramientos no agreden a la Carrera. La complementan magníficamente y todo el mundo los comprende. Pero el de Emma Aparici en Londres es una agresión frontal. Pero, ¿cómo se va a oponer Napoleonchu a este nombramiento? Él no tenía muchos más méritos cuando se fue de la Moncloa a París de embajador. Y la relevancia de su carrera es exclusivamente la de ser otro Fernando Galindo, un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo. Y no hablo de Fernando Galindo Elola-Olaso, el jefe de los letrados de las Cortes. Aunque estaría bien traído.
Con un nombramiento como el de Aparici se rompe y prostituye el principio jerárquico y de categorías y grados, ascensos, etc. Los diplomáticos, los militares, los jueces y los fiscales forman parte de carreras; los demás funcionarios públicos forman parte de cuerpos. No es lo mismo. Pero Sánchez no sabe qué es nada de todo eso y Napoleonchu no tiene lo que hay que tener para explicárselo y defender su Carrera.
Quienes conocen a Aparici la definen como una ultrarradical sanchista. Y no me puede extrañar porque ese es el único mérito que hay que tener en esta hora para ocupar una embajada como Londres. Porque esta mujer es hoy en el escalafón consejero de embajada y tiene por delante 410 compañeros. A saber: 10 consejeros; 186 ministros plenipotenciarios de tercera; 104 ministros de segunda; 85 ministros de primera y 25 Embajadores de grado. Como una embajadora en lo más alto del escalafón a la que han negado todo lo imaginable y se va en comisión de servicios unos meses a un consulado.
Dicho todo lo cual, muy mal el Gobierno español y peor el británico que se traga un nombramiento así. Es la decadencia absoluta por ambas partes. No paramos de mejorar.