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Vidas ejemplaresLuis Ventoso

Cómo podría Feijóo ganar votos en solo 10 minutos

Con su estrategia de supercentro y de captar a desencantados del PSOE, el PP ha dejado desprotegido el flanco diestro, cuando está al alza en todo Occidente

En España gastamos memoria de pez, excepto para los años treinta del siglo XX. Sale de paseo Cheroqui, un brutal asesino de ETA liberado por cortesía del PSOE y el PNV, y salvo las víctimas, aquí nadie recuerda sus salvajadas. Esa desmemoria se aplica a todo. Por ejemplo, ¿alguien se acuerda de cuál fue el resultado del PP en las generales de abril de 2019? Pues con el experimento Casado se quedó en el chasis, con solo 66 diputados y el aliento en la nuca de un Rivera con 57. En los siguientes comicios, en noviembre de 2019, Casado mejoró, pero aun así se quedó en 89. El PP estaba en coma.

Feijóo ha devuelto a su partido a la competición. Ha ganado todas las elecciones que se han celebrado desde su llegada, excepto las de Cataluña, Asturias, País Vasco y Castilla-La Mancha, plazas siempre débiles para sus siglas. En Aragón se ha repetido esa dinámica: el PP es el más votado y el PSOE acelera hacia abajo. Por eso los medios de sanchismo están proponiendo desde la noche del domingo un titular alternativo: las elecciones aragonesas las ha ganado Vox y el PP es el gran derrotado. ¿Imagínense lo que estaría diciendo el Pravda sanchista si Alegría hubiese obtenido el resultado del «derrotado» Azcón? El champán desbordaría los balcones de Ferraz.

Pero aun así, es cierto que Feijóo tiene un problema: su trozo de la tarta está menguando levemente (-1,2 % el domingo), mientras que el del partido con que se disputa su ámbito está aumentando (+6,6 %). Vox está disparado, como ocurre en todo Occidente con las formaciones conservadoras de ideario rotundo, y el PP, aunque sigue ganando, se encuentra estancado.

La estrategia de Feijóo para sacar al PP de la UCI, donde había ingresado con Casado y Egea, consistió en intentar pescar desde el centro a desencantados del PSOE. Y le salió bien, pues ganó las generales de 2023 con una subida de 47 escaños y también se ha impuesto en municipales, autonómicas y europeas. Pero ha llevado ese centrismo al extremo de proclamar que ya no importan la derecha y la izquierda, cuando su liza está más viva que nunca. Al instalarse en el hipercentro, se ha quedado fuera de la ola que ahora mismo está aupando a la derecha en todo Occidente. Lo que ofrece el PP al público es tan sensato y correcto como poco ilusionante: relevaremos a Sánchez y gestionaremos bien. Lo cual les basta para ganar las elecciones, sí, pero no para salir de su estancamiento.

Con tanto lanzar su anzuelo a la izquierda, el PP ha descuidado los caladeros derechos. Los problemas de Feijóo se evidencian si nos hacemos cuatro preguntas: 1.- ¿Es un político de centro-derecha, o más bien de centro puro y cercano a la socialdemocracia? 2.- ¿Cuál es la idea-fuerza que ofrece a la sociedad hoy el PP, más allá de decir que Sánchez es muy malo, lo cual es cierto, y que hay que recuperar la normalidad? 3.- Si eres una persona de clase media, ¿en qué va a mejorar tu vida cotidiana con el PP respecto al PSOE de Sánchez? 4.- ¿Gana apoyos en la derecha el PP diciendo cosas como que está dispuesto a entenderse con Junts, el partido que dio el golpe de 2017 con ERC?

El PP podría mejorar sus resultados electorales en solo diez minutos con cuatro sencillos cambios (y perdonen la petulancia de hacer de Pepito Grillo):

1.- Enarbole con claridad de una vez la bandera de que el PP es el partido que te va a bajar los impuestos. Y no solo a las personas de salarios más bajos, sino también a las clases medias, los profesionales de éxito y las empresas, todos machacados por la fiscalidad confiscatoria de PSOE y compañía.

2.- Fiche ya a Espinosa de los Monteros, un político brillante hoy en el banquillo, con lo que lanzaría un importante guiño a los votantes de derechas que no quieren un PP socialdemócrata.

3.- Aproveche en serio y dé protagonismo a Cayetana, que gusta al votante de derechas, hoy desatendido por el PP, y que tiene la mejor cabeza y preparación de Génova (y energía para dar la batalla ideológica).

4.- Súmese a la denuncia contra los excesos del 'wokismo' y la ingeniería social de la izquierda.

La otra vía es que se mantengan en el suave centrismo, el consenso socialdemócrata de la fiscalidad gravosa y la tolerancia con la moral woke del PSOE. Lo cual es pan para hoy y hambre para mañana.

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