Fundado en 1910
DivisaderoAntonio Pérez Henares

PP-Vox: me quedo con que han empezado a bailar

Como aún llevo el morrión puesto, me voy a aprovechar para decirles a quienes se han autonombrado, en medios y redes como guardianes de las esencias y sayones del mercado, que se me vienen pareciendo en modos, maneras e insultos, cada vez mas a aquellos podemitas puros y sin castas del «asalto a los cielos»

Cada vez que me planteo escribir un artículo en el que tenga que hablar de Vox ya tengo claro que lo primero que debo hacer es encasquetarme un morrión, el eficaz y reconocido símbolo de las tropas españolas en los tiempos de los invencibles Tercios. Es un placebo virtual pero he comprobado que no deja de serme útil ante la que de inmediato me va a caer encima. Y hoy me volverá a caer. Yo ya me he acostumbrado, pero los encendidos guardianes de la intocabilidad y exclusividad de la absoluta verdad y razón que solo ellos encarnan, también tendrán que hacerlo pues ya se pueden poner como la bicha del pantano, que no por eso lo voy a dejar de hacer. Para mal y para bien.

Hoy, aunque tengo mis dudas pero diría que lo primero prevalece por encima de las apariencias, que lo sucedido el domingo, la conversación entre Feijóo y Abascal, tras llamada del primero, parece que larga y según ambos en tono cordial y positivo, va a tener recorrido y por la senda que a cualquiera con dos dedos de frente entiende que es por donde debe transcurrir pues bien claro está que no les queda otra que pactar. Más pronto o más tarde, pero pactan o acaban en el desguace los dos. Porque lo de que el uno acabe por comerse al otro, por mucho sueño húmedo que haya parece que no va a ser y eso cada vez está más claro. Por un lado pero por el otro también.

El entendimiento es causa de fuerza mayor, pero ello con cada cual en su sitio y a tenor de lo que las urnas les den, es bueno, además de para España, para ellos también. Es mucho mejor compartir el poder que freírse los unos y los otros, y entre sí, en la oposición, mientras a todos nos asa el sanchismo hasta dejarnos socarrados.

La asunción de ello por parte del PP hasta parece tener haber tenido un efecto liberador de un complejo, inducido además, que les ha tenido maniatados. Se lo ha dicho bien claro la gente en las urnas. Ellos lo han perdido ya. El espantajo dejó de funcionar y hasta se les vuelve en contra a los que no cesan de agitarlo para asustar.

La cantiga enfurruñada y el jarrazo frío del dirigente de Vox al día siguiente, diciendo que el decálogo emitido y enviado por los populares a sus propios afiliados y hecho público para conocimiento general era «empezar muy mal» no hay que tomárselo tampoco a la tremenda sino también como una forma de marcar figura, lugar y posición. Concluyó con que iban a seguir hablando. Sonó un tanto a clave interna y para la propia parroquia me parece a mí. Porque, encima, hay elecciones a la vista, se está en campaña y hay que enseñar los dientes y levantar el rabo o te comen el terreno. Luego ya será otra pantalla: la de recoger la cosecha y demostrar que sirve para ser útil y aportar

Así que hacerse el ofendido y decir sentirse señalado para mal porque el punto 1º del decálogo popular establezca que todo habrá de enmarcarse dentro del «Respeto absoluto a la unidad nacional, la Constitución y el Estado de Derecho», es, sin casi, entrar en el gremio de los «ofendiditos» que tanto han criticado pero hay que dejarlo en lo que es. Lo mismo que lo de afearle a Feijóo que quiera tutelar los pactos y pastorear a los dirigentes autonómicos. Viniendo de quien viene y su «ordeno y mando y él que no a esparragar» resulta bastante curioso, la verdad. Que se lo digan a todos los consejeros y cargos que de la noche a la mañana les hicieron dimitir o que se lo pregunten a Ortega Smith, y ahí me quedo que no quiero meter el dedo en la llaga y que entren en ignición los que están siempre sulfurados.

A mí lo que me parece es que la cosa ha echado a andar pero que hasta que pasen las elecciones de Castilla y León, aunque los contactos hayan recomenzado en Extremadura y sigan a su tran-tran por Aragón, la lid se traslada a ese escenario y cada cual debe atenerse a su papel, soltarse las tarascadas preceptivas y lanzar los gritos de rigor. Después es cuando ya empezará la hora de la verdad.

Pero que los dos sepan de una vez cuál es la única pareja con la que pueden bailar y que a quien hay que sacar del baile de una vez es a Sánchez y a su banda, que está a un tris de prohibirnos a todos los demás bailar, es un avance muy sustancial y esperanzador y la mejor nueva que a las gentes de a pie les pueden dar. Con ello me quedo y me quiero quedar.

Aunque, como aún llevo el morrión puesto, me voy a aprovechar para decirles a quienes se han autonombrado, en medios y redes como guardianes de las esencias y sayones del mercado, que se me vienen pareciendo en modos, maneras e insultos, cada vez mas a aquellos podemitas puros y sin castas del «asalto a los cielos», del que ahora por cierto, los que han pillado nube no se quieren bajar aunque les diluvie mierda encima. Pues al revés, como en un espejito, pero calcados empiezan a ser.

Ah! Y también deberían recordar que en lo de las purgas hay que andarse con mucho cuidado, que todo es un empezar y luego ya es un no parar. De la foto de Iglesias con los co-fundadores acabó por quedar él solito. Igualito que Stalin con sus camaradas del Comité Central. Lo dejo ahí por si alguno lo quiere pensar. No quiero que me abollen aún más el morrión.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas