Fundado en 1910
DivisaderoAntonio Pérez Henares

Los colmillos de Feijóo

Midieron mal. En el embroque fueron ellos quienes acabaron revolcados. El supuestamente temible Rufián que va, y se viste de matador y no pasa de becerrista aunque el tendido de «periodistas parlamentarios» le den premios de hojalata, fue empitonado en el primer lance

Las cosas en el sanchismo deben está yendo muy mal y ellos andar muy desesperados. Les está fallando hasta lo que no les fallaba nunca: La agitación y la propaganda. Lo que ellos llaman el relato y en román paladino es convertir, por obra y gracia de la alquimia palabrera y la resonancia mediática, la mentira cochina en un lechón digerible.

Esa ha sido siempre su mayor y más firme fortaleza. Pero bien sea porque el sapo tiene ya proporciones gigantescas, las gentes, espabilado una miaja, sus brujos tener pérdida la escoba o el rival haber aprendido un algo a base de palos, hasta esto se les está torciendo de tal manera que ya el tiro les acaba saliendo por la culata y acabar ellos cayendo en sus propias encerronas.

Está semana una de estas les ha salido costado, y puede que lo paguen todavía más en el futuro, bastante cara. La delirante citación a Feijóo en el Congreso para intentar cargarle también a él los muertos de la dana, era un esperpento. Llevarlo a él, cuya capacidad de decisión y responsabilidad en el asunto era nula. Y encima tras negarse a llevar antes a quien la tiene en grado máximo y personal, Pedro Sánchez, quien huye de ella y se hace cada vez más merecedor de que le conozcan por 'el Galgo de Paiporta'.

Todo era un verdadero dislate para cualquiera que se lo quiera pensar un poco. Sin embargo, son expertos en ello, eso no importaba en absoluto. Se trataba de montar un aquelarre y dejar al líder popular manchado hasta las cejas de barro y cosido a insultos. Y en ello se conjuraron la presidenta de la Comisión, del PSOE, más bisoja que la juez esa de Catarroja que solo ve por el ojo izquierdo, y las tropas auxiliares, aliadas o mercenarias, bien pagadas siempre, desde Bildu hasta los «rufianes».

Su plan era escarnecerlo. Achicarlo y no dejarle ni respirar anegado por una riada de acusaciones a cada cual más sonora aunque no tuvieran sostén alguno. Porque lo único que podían esgrimir era unos whatsApp cruzados con Mazón, que para nada le perjudicaban sino que dejaban constancia de su preocupación y de ser bastante más avisado que el presidente valenciano cuya inutilidad e inacción manifiesta le han abocado a la dimisión. Y, encima, los whatsApp Feijóo no los había borrado, como es norma de la casa del PSOE, sino entregado a la juez esa tan estricta aunque solo por una mano, la suya.

Midieron mal. En el embroque fueron ellos quienes acabaron revolcados. El supuestamente temible Rufián que va, y se viste de matador y no pasa de becerrista aunque el tendido de «periodistas parlamentarios» le den premios de hojalata, fue empitonado en el primer lance, al señalar el compareciente, muy oportunamente y a tenor de sus antecedentes, que si él, en vez de serlo Sánchez y estar el mismo pastando con su ganadería, hubiera tenido responsabilidad de gobierno, «me hubiera llamado asesino y hubiera puesto un trozo de rail encima de su pupitre». Con ello concluyó la faena, el segundo pase acabó besando la arena y salió, tras el tercero, pitando del ruedo y abandonando la plaza.

Al resto de los banderilleros y peones, los puso delante de sus espejos de sometidos y al tiempo beneficiarios del poder y sus dineros. El albacea de ETA, ahora repartidor de carnets de pacifista y demócrata fue el que más se dolía y a todos hubo de ampararlos la señora que se suponía debía ser árbitro y acabó también ella pregonada por su sectarismo y pretender no dejar hablar a quien precisamente habían allí convocado para que lo hiciera. Alberto Núñez Feijóo se marchó del coso, tras tres horas de corrida, diciendo que se le había hecho corta.

El fiasco socialista puede, y así lo van a intentar vender, como algo sin mayor alcance, pero alguno si que tiene. El primero es que sin querer se han delatado señalando a quien de verdad temen. A quien ven que los puede sacar a unos de la Moncloa y a los otros del chollo. Feijóo es, por muchos ruidos y otros tantos silencios que se imposten para que no lo parezca, el enemigo contra el que se dirige todo el ataque del ejército sanchista, tanto los haces del PSOE como los de la yihad de las izquierdas extremas y las tropas de mercenarios separatistas que cobran por adelantado. En realidad, este lunes el trato (maltrato en este caso) que le dieron es lo que lo visualiza como el posible presidente del Gobierno. Sencillamente, porque es lo que están viendo que se les viene encima.

Al líder popular le ha venido también muy al pelo la cosa. Algunos se han quedado un poco sorprendidos de que no solo tiene dientes, sino incluso colmillos.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas