El fraude de la OMS
Tedros no tardó en devolverle el favor a China cuando estalló el Covid. Ocultó deliberadamente información y, a pesar de los esfuerzos de Taiwán por informar de la realidad, el etíope trató de convencer al mundo de que todo estaba controlado y los datos chinos eran fiables
Desde hace días, las terminales mediáticas se han esforzado en colocar el hantavirus como el principal punto del día. Todo ello opacando los enormes escándalos de corrupción que rodean al PSOE y el desprecio absoluto a la muerte de dos guardias civiles que murieron en acto de servicio. Lo que debería abrir los telediarios y las portadas de los medios no ha sido, ni de lejos, lo que se ha llevado la palma estos días.
Ni un solo ministro acudió al funeral de los dos guardias civiles, eso sí, Marlaska sí tenía tiempo para acompañar a Mónica García a hacer el numerito en Canarias. A ellos se le sumó el director de la OMS –con look de saxofonista del metro de Nueva York– para amplificar el asunto lo máximo posible. Muchas veces pensamos que la corrupción es un mal español, pero la realidad es que la OMS es el ejemplo perfecto de cómo la corrupción alcanza todos los países y, prácticamente, todas las instituciones.
¿Quién es realmente el director de la OMS? Tedros Adhanom pertenece al Frente de Liberación Popular de Tigray, un partido de ideología marxista de Etiopía. El Gobierno etíope, a la sazón dirigido por Hailemariam Desalegn, presidente señalado continuamente por 'Human Rights' por hostigar a la población e implantar un régimen autoritario y sobre el que pesa delitos contra la humanidad, nombró a Tedros Adhanom como ministro de Sanidad en el año 2005, cargo que ocupó hasta el año 2012. Posteriormente fue nombrado ministro de Asuntos Exteriores hasta el año 2016. Mientras él estaba en el Gobierno etíope, tres brotes de cólera asolaron el país llevándose por delante la vida de miles de personas. Sin embargo, Tedros Adhanom cuando era ministro de salud decidió ocultarlo y llamarlo «AWD» (Diarrea Acuosa Aguda). En el momento, pocos fueron los que alertaron de la terrible situación que estaba atravesando Etiopía y los periodistas que lo hicieron fueron expulsados del país. Los funcionarios de las Naciones Unidas dijeron que podría haberse entregado más ayuda a Etiopía si se hubiera dicho la verdad y, de esta forma, haber salvado miles de vidas inocentes.
El escándalo salió a la luz cuando comunicó su candidatura para dirigir la OMS. Los etíopes exiliados no podían creer lo que estaban viendo y denunciaron la realidad de Tedros en periódicos como el New York Times, The Guardian y el Washington Post. Además, Tedros era el favorito de China. ¿Por qué? Muy sencillo: China tiene a Etiopía como uno de sus principales socios comerciales. El gigante asiático ha financiado carreteras, ferrocarriles, infraestructuras gubernamentales, etc. Para China, controlar la OMS era un paso fundamental en la batalla geopolítica. A decir verdad, Barack Obama también apoyó su nombramiento porque suponía que Tedros sería el primer negro de la historia en dirigir la organización internacional.
Tedros no tardó en devolverle el favor a China cuando estalló el Covid. Ocultó deliberadamente información y, a pesar de los esfuerzos de Taiwán por informar de la realidad, el etíope trató de convencer al mundo que todo estaba controlado y los datos chinos eran fiables. El resto es historia. Conviene tener en cuenta de quién hablamos cuando escuchamos en los medios «la OMS dice», «la OMS asegura», «la OMS afirma», «la OMS recomienda», etc. En realidad, estamos hablando de una organización corrupta y un fraude que, incomprensiblemente, el personal sigue escuchando con atención. A ver si Trump, antes de irse, también la bombardea.