Fundado en 1910
El observadorFlorentino Portero

El desconcierto

Esperemos que no canalice su frustración por lo ocurrido en el Golfo Pérsico contra sus supuestos socios en la gestión de los grandes asuntos globales y que los baños termales de Evian, frente al lago Leman, le proporcionen el bienestar y la tranquilidad que todos le deseamos para recuperar el añorado concierto

El Grupo de los Siete (G7) se reúne en Évian . Los representantes de las siete economías liberales más importantes, reforzados por la Unión Europea y algunos otros estados más o menos afines, buscan en esta localidad francesa armonizar sus políticas, desde el diagnóstico de la situación a las mejores acciones a ejecutar. Son conscientes de que comparten valores e intereses, pero poco más. Ya no tratan de gestionar el «orden liberal internacional», porque Estados Unidos lo ha enterrado, pero se conformarían con llegar a algunos acuerdos que dejasen atrás los enfrentamientos acaecidos desde la llegada de Trump ¿Tiene sentido mantener el G7 cuando el presidente de Estados Unidos critica a sus aliados y les impone barreras arancelarias? El tiempo lo dirá.

Trump llega a Évian tras fracasar en el golfo Pérsico. Después de sucesivos anuncios de un acuerdo de paz, el Gobierno iraní lo ha confirmado por primera vez. En realidad, sólo se trataría, de firmarse el próximo viernes, de un memorándum de entendimiento, un preacuerdo que establecería un alto el fuego, la navegación por el estrecho de Ormuz y la recuperación parcial de los bienes y de la actividad económica iraní, según filtraciones publicadas en los medios de comunicación. A continuación, se iniciaría la negociación propiamente dicha, que debería concluir en un acuerdo definitivo de incierto formato legal y aún más incierta consecución.

Trump no ha alcanzado sus objetivos. Ni el régimen ha caído, ni sus capacidades nucleares han sido anuladas, ni el programa de misiles ha sido destruido, ni la red de aliados en la región –el Eje de Resistencia– ha sido desmantelada. Irán ha sufrido un grave castigo, a costa del bienestar de la población, pero el poder de la Guardia Revolucionaria ha aumentado frente a otros sectores afines a los ayatolás. Irán continúa siendo una amenaza para sus vecinos árabes y para Israel.

Los estados limítrofes han constatado la realidad de la amenaza, la necesidad de invertir en defensa, su dependencia de Estados Unidos y, sobre todo, su orfandad. La Administración Trump lideró una operación que no ha alcanzado sus objetivos, pero que ha mostrado al mundo las vulnerabilidades de sus socios en el Golfo. El daño infligido a su modelo de desarrollo es enorme. Cuando el fracaso ha sido evidente, Trump ha tratado de sacrificar a Israel, negándole por exigencia iraní el derecho a defenderse de Hezbolá, su agresor. El esfuerzo realizado por la sociedad israelí, manteniendo tres frentes abiertos, es extraordinario, doloroso y extenuante. Han cargado con una parte importante del trabajo dirigido a acabar con el Eje de Resistencia para que, a final, Trump se pliegue una vez más y acabe reconociendo al régimen de los ayatolás y a sus socios regionales.

En Evian esperan a Trump líderes que no confían en él, que son conscientes de que ha realizado una pésima gestión de la crisis del Golfo, que temen la posibilidad de nuevos choques, crisis… pero que saben que dependen de Estados Unidos. Todos ellos tratan de salvar los muebles de la crisis del orden liberal y de la Alianza Atlántica, a la espera de cambios en el Capitolio y en la Casa Blanca. Nada volverá a ser como antes, pero nadie duda de que se podrá llegar a ciertos entendimientos en el futuro.

Detrás de Trump no hay un equipo de profesionales experimentados y competentes, sino amigos de confianza que buscan el beneficio mediante el asentimiento. Enfocar en Évian la negociación desde la racionalidad y el interés nacional puede resultar estéril. De nuevo, asistiremos a un espectáculo burlesco, en el que un conjunto de actores se dispone a adular a quien desprecia, a cortejar a quien teme, para lograr de él condescendencia. Hay que preparar el Consejo Atlántico, que en breve se reunirá en Ankara y que puede concluir como el célebre Rosario de la Aurora. Hay que gestionar los numerosos frentes abiertos relativos a comercio y nuevas tecnologías. Es mucho lo que está en juego en estos foros, por lo que todos saben que tendrán que evitar un nuevo encontronazo.

Nada le gusta más a Trump que la alabanza, casi tanto como humillar a sus rivales. Lo intentó con China y con Irán, pero le salió mal. Veamos qué pasa con los amigos y aliados de antaño, transmutados en desagradecidos rivales que cuestionan su libérrima y arbitraria voluntad. En casa le espera una lluvia de críticas por haberse aventurado a provocar una guerra que no ha sabido gestionar y que puede concluir, si se alcanza finalmente un acuerdo, con el reconocimiento de lo que ya existía. Esperemos que no canalice su frustración por lo ocurrido en el Golfo Pérsico contra sus supuestos socios en la gestión de los grandes asuntos globales y que los baños termales de Evian, frente al lago Leman, le proporcionen el bienestar y la tranquilidad que todos le deseamos para recuperar el añorado concierto.

comentarios

Más de Florentino Portero

  • Sobre el arte de negociar

  • Un sondeo alarmante

  • La industria partidista de la defensa

  • Elecciones en Israel

  • ¿Por qué hay alianzas?

  • tracking

    Compartir

    Herramientas