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Perro come perroAntonio R. Naranjo

Sánchez LGTBI

Hay que tener mucho rostro para presumir de inclusivo y feminista con el historial personal que tiene el personaje y ahora vamos a recordar

Sánchez es muy LGTBI, pero a ratos, como piensa abolir la prostitución, pero según el día. En los discursos sobre asuntos se condensa toda la inmundicia del personaje, que nunca acompaña sus palabras con los hechos, opuestos siempre a sus largas peroratas de autohomenaje: cacarea como si los gais le debieran algo a él y las meretrices estuvieran a punto de conseguir un trabajo de directiva en una multinacional por sus desvelos, pero la trayecto desmonta el berreo.

Suena algo brusco decirlo, pero es la verdad: Sánchez ha vivido y vive gracias a los prostíbulos del suegro, que no son una cosa del pasado. La pareja presidencial, nuestros Kennedy de polígono, desarrolló su vida durante años en Pozuelo y veraneó en Almería, en sendos inmuebles adquiridos en origen por el proxeneta Sabiniano, padre de una criatura y yerno del otro.

Uno de los cuales, de la amplia red de lupanares, se instaló en un inmueble público de Muface cuyo alquiler mantuvo hasta 2022, coronado por áticos que aún hoy en día están bajo el control de la familia Gómez, sin que medie ninguna explicación del responsable de ello, el ministro Óscar López. ¿De verdad alguien puede defender que, en un país sin vivienda, la familia política del presidente disponga de propiedades en el centro de Madrid por dos duros en las que, además, se ha ejercido la explotación sexual de hombres, mujeres y jóvenes? ¿De verdad?

Si todo eso es grave, y por si solo debería haber evitado que Sánchez llegara a ningún cargo público y por supuesto lo dejara al trascender, el paroxismo se alcanza al encontrar, en el informe de la UCO relativo a las andanzas universitarias de Begoña Gómez, que ella y por tanto su marido se siguen lucrando con al menos una de esas propiedades adquiridas con la prostitución, y a un precio incompatible con la doctrina gubernamental de no especular con el ladrillo y de imponer precios topados: 1.750 euros ha estado cobrando la pareja cada mes al inquilino elegido, a más inri un buen amigo de Sánchez que ayudó a su esposa a gestionar patrocinios para su chiringuito y, vaya casualidad, colaboró también con cierta aerolínea polémicamente rescatada con dinero público.

Si se junta todo ello, el cuadro es demoledor: mientras Sánchez se cree la Rosa Parks de los derechos homosexuales, del fin del comercio carnal o de la emancipación femenina, su historia se escribe aprovechándose justo de lo contrario, de manera personal y política.

Y alguien tiene que preguntárselo en sede oficial, que no es tan difícil: Señor Sánchez, ¿su familia se está enriqueciendo alquilando a precio de oro pisos adquiridos por su suegro? ¿Cuántos años ha vivido y veraneado usted en casas con el mismo origen? ¿De dónde pensaba que salía el dinero que le dio a usted tanto confort? ¿Cree que prostituir a jovencitos y a mujeres es muy LGTBI y muy feminista o tiene algo que contarnos? ¿Le parece lógico que nadie encuentre piso en Madrid y que la familia de su esposa retenga un alquiler público en el corazón de la capital?

Del feminismo real de Sánchez ya ha dado cuenta, aparte del desplome de los índices de bienestar de las mujeres en España, su complicidad por omisión con todos los puteros y acosadores de su partido, a los que nunca detectó a tiempo por lo que sea. Pero su desprecio real a ese mundo «inclusivo y variado» del que habla como si lo hubiera descubierto él queda manifiesto en un hecho sonrojante: el mismo personaje que se pone un pin del Orgullo se pegó la vida padre, y se la pega, gracias a que su patrón les ponía mirando a Cuenca por tres duros.

Y, por cierto, con un corolario estremecedor: su partido, el PSOE, utilizó dinero de la campaña electoral para comprarle a la mafia los audios grabados en esos antros. Y lo tapó con facturas por inserciones publicitarias en uno de esos pseudomedios que también van dando lecciones a todos. Todo suena duro, pero todo es verdad: si alguno de los aludidos se ofende, tiene a su disposición los tribunales para defender su honor. Será un placer reiterar allí las pruebas irrefutables de esta repugnante historia.

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