La Mareta para Sánchez, y las joyas, para ZP
Las cosas de la vida: regalías como joyas y otros gajes con que le obsequiaban a Zapatero se las quedaba el propio agasajado pero los regalos que recibía de esas monarquías el anterior jefe del Estado los entregaba a patrimonio, para que luego los disfrutaran gente como Sánchez y el propio Tutankamón de Valladolid
La agenda de Pedro Sánchez se mueve entre los delirantes TikTok en los que nos aconseja beber agua o practicar deporte en bicicletas de lujo, y la que le rellenan con inexorables citas los jueces de la Audiencia Nacional, de los juzgados de instrucción y del Tribunal Supremo –en total hasta veinte magistrados están investigando sus chanchullos. El buen señor ha decidido que no va a entregar más cabezas políticas. Las últimas testas que arrojó al patio de Soto del Real fueron las de sus dos consecutivos hombres de confianza, José Luis Ábalos y Santos Cerdán, y cree que ya son demasiadas. Así que mantiene a la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, a la gerente de su partido, Ana Fuentes, y a la presidenta de la SEPI, Belén Gualda. Tres mujeres bajo la lupa de la justicia a las que el Sumo Líder no quiere relevar para no dejar al descubierto la molondra del que viene detrás: él.
Luego está la mujer por antonomasia. La suya: Begoña Gómez, que espera si es o no enviada a juicio con jurado por la Audiencia Provincial de Madrid por cuatro gravísimos delitos pero que, mientras llega la decisión, lo único que le urgía era recuperar su pasaporte para acompañar a su marido a la cumbre de la OTAN en Ankara y acudir a la graduación de una de sus hijas en Londres, usuaria de la educación pública española, como todo el mundo ha podido comprobar. En la Alianza Atlántica no van a poder recuperarse de esa ausencia nuclear para la seguridad del continente, tras serle denegado el documento por el juez Antonio viejo. Es lamentable también que la consorte presidencial no pueda decirle en vivo y en directo a su anfitriona, la esposa del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que ir tapada como va ella es muy poco feminista. Mientras tanto, Pedro y Begoña ya están guardando pareos en la maleta para lucirlos en la piscina de La Mareta, en Lanzarote, donde pasarán prácticamente todo el mes de agosto. Como en los viejos tiempos, el matrimonio disfrutará de un verano dilatado con cargo a los presupuestos. Vamos, lo que sucede a casi todos los autónomos de España.
En Moncloa han decidido, ante la más que probable previsión de que sea el último verano de Sánchez en la Presidencia, quemar todas las naves y afincarle en la tumbona, junto a Begoña, sin que nadie le moleste, reduciendo al mínimo su agenda institucional. Probablemente el último consejo de ministros sea el del 28 de julio, y luego ya a la caipiriña y a montar un gabinete de crisis, con soldados habituales como Illa, ante la ausencia de Zapatero que por entonces estará todavía al teléfono con alguna sátrapa en busca de un documento que justifique el cómo y el porqué del tesoro millonario que guardaba en su caja fuerte.
Ahora Pedro está también a la espera de que la Unión Europea se pronuncie sobre la ley de amnistía y el prófugo Puigdemont, al que Sánchez iba a traer de las orejas en su primera reencarnación cuando preguntaba en RNE aquello de «¿la Fiscalía de quién depende? ¿De quién depende?», pueda volver y a lo mejor los de Junts le aprueban algo, especialmente en materia de vivienda. Además, ya están en marcha las conversaciones sobre la pantomima de los Presupuestos y, antes, la discusión sobre la senda de déficit. De hecho, si no logra sacar las cuentas públicas –lleva tres ejercicios sin ni siquiera intentarlo– será la excusa que busque el presidente para disolver las Cortes. Y entonces será el momento de presentarse como el pobre mandatario que intenta sacar adelante unos presupuestos expansivos «para la gente» y los malvados del PP se alían con Junts y el PNV para tumbárselos. El objetivo de este Gobierno que chapotea en la corrupción mire hacia donde mire –con seis empresas públicas ya contaminadas– es que cortinas de humo como la inmigración, el acuerdo de Juanma Moreno con Vox en Andalucía, la confrontación de Sánchez con las posiciones de Trump o el espantajo de que hay una cacería de jueces contra el progresismo le den algo de oxígeno. Pero para oxígeno el que va a recibir frente al Atlántico en el palacete que le regaló Hussein de Jordania al Rey Juan Carlos.
Las cosas de la vida: regalías como joyas y otros gajes con que le obsequiaban a Zapatero se las quedaba el propio agasajado pero los regalos que recibía de esas monarquías el anterior jefe del Estado los entregaba a Patrimonio, para que luego los disfrutaran gente como Sánchez y el propio Tutankamón de Valladolid. Economía vertical se llama eso.