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en el recurdoAlfonso Ussía

El gato Félix

La eximia y bruída intelectual del PSOE, Adriana Lastra, también conocida como la «Biblioteca de Ribadesella», por sus amplios conocimientos que abarcan desde la metafísica hasta los dibujos animados, se ha mostrado optimista con el futuro de España.

«Este país remontará el vuelo como el Gato Félix».

Un insignificante lapsus linguae consecuencia de su peculiar vehemencia ilustrada. Las palabras y las ideas brotan de su cerebro con una rapidez asombrosa, y de cuando en cuando, como es lógico en la oratoria improvisada, se confunden conceptos y personajes. Carece pues, de importancia, la suplantación del Gato Félix por el Ave Fénix, que era la culta referencia que tenía en la punta de la lengua, si bien no superó los espacios de la puntita y le brotó el Gato Félix, que es otra referencia mítica.

Por desgracia, el optimismo vehemente de doña Adriana, no coincide con la realidad. Lo único en España que ha remontado el vuelo como el Ave Fénix o el gato Félix, es la factura de la luz. Los hogares y las empresas – exceptuando a las Eléctricas-, se han visto sorprendidas por un aumento del precio de la luz del 200 por ciento en los últimos meses.

La «Chiqui» Montero ha responsabilizado de ese desorbitado aumento a José María Aznar y Mariano Rajoy. Con Rajoy, la luz subió su precio un 4 por ciento más, y los socialistas y comunistas se indignaron. Del 4 por ciento de Rajoy al 200 por ciento de Sánchez, media un 196 por ciento que es fruto directo de la política económica de los fantoches que hoy nos gobiernan, nos arruinan y nos envilecen.

Pero en los medios de comunicación, impresos y audiovisuales, ese atraco a mano armada del Gobierno de Sánchez carece de importancia. Y la otra Montero, la derrochadora y abandonada en el lecho Irene Ídem, está como un basilisco – Lastra habría dicho «obelisco»-, con el Gobierno, y ha prometido enfrentarse con el gabinete de Sánchez para paliar la barbaridad eléctrica. Lo ha hecho con prudencia, porque no resulta agradable enfrentarse al Gobierno del que ella forma parte, y que le ha concedido, para callarle la boca, 500 millones de euros para dilapidarlos en asesorras, así, que no es errata, y demás chorradas.

Ante la indefensión y la ruina de los hogares y empresas en España, la Comisaria de Energía de la Unión Europea, Kadri Simson, le ha recordado a Sánchez y su Gobierno que su principal deber es proteger a los consumidores más vulnerables y a las empresas, remachando que el Gobierno de España puede mitigar la ruina de la luz por contar con las herramientas precisas para compensar a empresas y ciudadanos – lo dice ABC jugándose la próxima subvención-, de unos precios disparados que duplican el coste de Francia o Alemania, e impiden la recuperación, o lo que es igual, la remontada del vuelo del Gato Félix, del que he sabido que está preocupadísimo porque siente pavor desde gatito a volar sin motor.

Sánchez no se ha enterado, ni ha hecho mención alguna al atraco de la luz, porque, con el fin de simular un guiño cultural a sus vacaciones de gorra en La Mareta –Merkel paga sus vacaciones de su propio bolsillo- ha visitado en Lanzarote la Fundación de José Saramago, el gran escritor portugués que se estableció en España para escapar del fisco lusitano, y ya en España, consiguió que Solbes, ministro de Zapatero, le perdonara los tres millones de euros que adeudaba al Tesoro español. «Soy Saramago». Y Solbes, que es muy sentimental, se los perdonó.

Para Sánchez, arruinar a los españoles y a los medianos y pequeños empresarios -especialmente a los ligados con la hostelería- es su principal objetivo. Soros se lo ha advertido. «Si no arruinas a España como estaba acordado desde nuestra primera conversación, hago caer a tu Gobierno».

Él no paga la luz, ni la comida, ni los gastos habituales de un hogar, ni los aviones, ni los helicópteros, ni los diez «Audi», ni el combustible, ni el aire acondicionado. Creo que, en un alarde de generosidad, les compró de su dinero un par de biquinis a sus hijas y una pamela a Begoña.

De ahí que la Lastra esté señalada. Sánchez no quiere oir ni hablar de remontar el vuelo. Su objetivo, compartido con Podemos, es arruinar a todos para establecer una dictadura republicana y comunista en España. Por ello recela de la burra que ha confundido al Ave Fénix con el Gato Félix.

Le incomoda hasta el vuelo del gato. Y a la Lastra le quedan dos telediarios. Que no es mala noticia, pero tampoco la mejor.

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 13 de agosto de 2021
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