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DivisaderoAntonio Pérez Henares

Pucherazos Sánchez, una marca de la casa

La trampa era tan burda como eficaz. Dar presunción, sin más, de hijo o nieto de exiliado y perseguido a todo bicho viviente que se presentara en el consulado tras haber cancelado en la práctica de un plumazo los requisitos y pruebas que obligatoriamente debían presentarse para sustentar tal pretensión.

La Justicia, el Tribunal Supremo, ha hecho un impagable servicio a la Democracia, tanto en España como en Europa. Su medida cautelar paralizando el coladero y posible pucherazo perpetrado por el sanchismo, con la hermana de Óscar Puente, como brazo ejecutivo, manipulando la «Ley de Nietos» ha frenado en seco lo que era a todas luces un intento de subvertir y amañar el resultado electoral. La «barra libre» abierta y jaleada en claro fraude de Ley, había provocado ya una avalancha, que podía superar los dos millones y medio de nacionalizaciones express, con derecho inmediato a voto e inclusión en el censo electoral.

El objetivo del Gobierno estaba y está muy claro, y el cabreo de Bolaños señalando el motivo lo ha dejado todavía más constatado: Alterar las próximas elecciones con la intrusión de una enorme cantidad de votantes con dudoso derecho a la nacionalidad, sin arraigo alguno y adscritos torticeramente al censo y al lugar. El sesgo y la intención quedaban al desnudo al comprobarse que, por ejemplo, el número de parachutados sobre Madrid se había incrementado en cerca de un 40% respecto al voto CERA anterior y alcanzaba ya la aberración cuando en pequeños pueblos, como en el caso de Madarcos, el número de los foráneos, y por todos desconocidos nuevos votantes, duplicaba con creces a los autóctonos. Un esperpento que se repetía también en una larga lista de poblaciones por toda la geografía nacional.

La trampa era tan burda como eficaz. Dar presunción, sin más, de hijo o nieto de exiliado y perseguido a todo bicho viviente que se presentara en el consulado tras haber cancelado en la práctica de un plumazo los requisitos y pruebas que obligatoriamente debían presentarse para sustentar tal pretensión.

Lo que el Tribunal Supremo ha hecho, ante la evidente y urgente necesidad de actuar pues de no hacerlo el daño causado y sus consecuencias serían irreversibles si se permitía dejar continuar el operativo montado, ha sido paralizar, y con efecto retroactivo, todas las inclusiones en el censo realizadas al amparo de la retorcida directiva incorporada a la ley. El Tribunal ha tomado la decisión, además por una muy potente mayoría sustentada por 5 de los 6 magistrados que componen la Sala. Su intención ahora es dictaminar sobre el fondo de la cuestión en el plazo más breve posible, pero que en cualquier caso les será muy difícil hacerlo antes de que el año concluya. Y a lo que parece lo que está en casi absoluto entredicho es no tanto la Ley en sí, sino la trapacería de más que dudosa legalidad perpetrada y puesta en ejecución y que por lógica parece abocada a la anulación.

En realidad, y en todo ello la marca y huella de Sánchez no solo es evidente sino que viene avalada por muy acreditados precedentes. El pucherazo ha sido a lo largo de su ejecutoria una de sus fórmulas preferidas para intentar ganar votaciones. ¿O no recuerdan el día aquel en el Comité Federal, ocultando la urna tras la cortina o lo de la banda el Peugeot metiendo y alardeando despues de los votos falsos que habían logrado colar?

Pues esto era lo mismo, pero a lo grande y a nivel internacional. Porque también tiene esa dimensión. Otorgar nacionalidad y pasaporte español supone también la libre circulación por toda la UE. Y supongo que tendrán en eso, y por una vez, algo que decir. Si, como dicen, están muy quemados por la regularización de un millón consumado hace nada esto es otra oleada y quizás aún mayor. ¿No es hora ya que dejen de mirar para otro lado ante las continuas agresiones del sanchismo al Estado de Derecho y al Derecho Europeo?

Sin embargo, hay que señalar también que leyes similares a ésta, pero bien redactadas, aplicadas y con el debido control no solo pueden ser necesarias y justas, a mi parecer lo son, sino positivas para nuestra nación. Les pongo el espejo de Italia y como, la nada sospechosa de wokismo izquierdista, Meloni está abordando la situación.

Consciente de la necesidad, su tasa de natalidad es tan raquítica como la nuestra y cada año unos 100.000 descendientes de italianos afincados en otros países, del continente americano en su mayoría también, consiguen la nacionalidad. Y con toda claridad la dirigente italiana expone con la mayor claridad, y creo que muchos lo suscribimos también aquí, que es preferible una emigración con raíces, lengua, cultura y costumbres comunes a que otras que están en las antípodas de ello, cuando no en abierta contradicción y hasta rechazo de de la propia Declaración de los Derechos Humanos.

La exigencia del arraigo es también otro factor a determinar antes de entregar a voleo y en almoneda la nacionalidad y el voto. Un tiempo de empadronamiento u otra fórmula que se establezca debería ser también condición obligatoria. Porque lo que en el fondo esta como crucial y verdadera razón que deja a todas las demas en un plano subordinado, es que no puede ser ni consentirse, que quienes no han pisado, ni viven, ni conocen, ni pagan, que esa es otra y no pequeña cuestión, aquí sus impuestos vayan a determinar quién gobierna en nuestra nación, nuestra comunidad y nuestro pueblo. Es un agravio, un disparate y una total sin razón.

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