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En primera líneaJosé Antonio García-Albi

Violencia y socialismo

Primero, fase de calentamiento del ambiente con violencia dispersa en las calles y agresividad verbal in crescendo. Segundo, fuerte y exacerbada huelga política y revolucionaria con actos de barbarie. Tercero, brutal atentado al que se le dotará de una autoría que no coincidirá con la realidad. Cuarto, fraude electoral y finalmente, cambio de régimen

Las dos palabras que dan título a este artículo van juntas más veces de las que creemos y de las que nos gustaría. Y el populismo, que no es otra cosa que el socialismo del siglo XXI, parece que está decidido a unirlas fuertemente. Hemos visto arder Francia en unas revueltas impulsadas por Mélenchon; también violencia en las calles de Italia, Bélgica…

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El Debate (Asistido por IA)

En España vivimos el desastre de Ceuta, la ocupación de Sol, escraches a Ayuso que tiene que recibir a Milei en las instalaciones del Canal de Isabel II y cambiar de despacho, los violentos altercados de La Coruña y Avilés por la presencia de Abascal y los siniestros intentos de eliminar a una jueza. Y lo que nos espera de aquí al 29-N; imagino que especialmente a partir del 11-N con esa llamada a quemar las calles.

Es un análisis equivocado equiparar e igualar las violentas revueltas europeas con lo que acontece y está por acontecer aquí. Y es que hay una diferencia fundamental que lo cambia todo. Al contrario que en los países mencionados antes, en España los mandos políticos de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y los violentos revolucionarios están en el mismo bando. Tan están en el mismo bando que el gobierno no protege a los habitantes de Ceuta, permite que se violente la normalidad en el Km-0 de España, los escraches además de la violencia callejera contra un partido constitucional y pacífico como Vox y la censura y represión contra Vito Quiles, saqueos en Barcelona etc. Pone en riesgo la seguridad de los ciudadanos al no mantener el orden público, así como también excarcelando a sus socios, peligrosos terroristas, en lo que supone una agresión inaceptable a la protección jurídica de la sociedad. Violenta el ordenamiento jurídico al contravenir lo establecido en el Código Civil en relación a la nacionalidad española y eleva la mentira a categoría de ley mediante la de memoria.

Es de suponer que el precalentamiento será continuado hasta llegar al día de la huelga revolucionaria y política; porque eso es lo que va a ser. ¿Contra qué se protesta? ¿Contra el gobierno y sus políticas? ¿Contra algún elemento laboral-económico? Más parece que va contra el actual régimen y contra la democracia, porque a los socialistas no les gusta que más de la mitad de los españoles pensemos, opinemos, existamos, votemos y participemos en las instituciones; justifican la violencia contra nosotros.

La violencia es algo congénito al socialismo, consustancial. En el estupendo libro Triste y Agria Intrahistoria de la Segunda República el profesor Demetrio Castro nos relata esos tiempos desde un prisma poco habitual al contar la intrahistoria, el día a día, lo cotidiano, desde distintos aspectos; la prensa y la censura, el parlamento, la intromisión en la justicia, la frecuente llamada a la guerra civil por parte del PSOE… y la violencia permanente. De abril del 31 a julio del 36, unos 2.700 muertos en las calles, 50 al mes, además de un belicoso golpe de Estado en octubre del 34. En esos tiempos vemos a los mussolinianos «escamots» de ERC y a las Juventudes Socialistas, como «milicia roja» según se autodenominaban, con armamento y acción militar; una parte de ella se transformó en la violenta Motorizada de Indalecio Prieto, que además de sembrar el terror algunos de sus miembros, como Fernando Condés, Luis Cuenca y Garcés Arroyo asesinaron a Calvo Sotelo. Otra de las habilidades que desarrollaron los socialistas fue la de endosar a otros las acciones violentas por ellos realizadas; y en esas seguimos. También se vio en esos años el excesivo uso y manoseo de un sintagma hasta desposeerle de su significado correcto para referirse a algo o alguien que nada tienen que ver con aquel; me refiero a la palabra fascista que se aplicaba a personas, organizaciones simplemente por no ser de izquierdas, utilizando el vocablo para justificar la agresión. Vamos que fascista podían ser unas personas o hasta una lechuga.

Se suele decir que el dictador que está al frente del gobierno está dispuesto a cualquier cosa para permanecer en la Moncloa. Creo que el asunto es más grave, sí quiere salir de Moncloa; lo que quiere es mudarse a Zarzuela. Para ello, todo ha de tener una dimensión desmesurada, una violencia extrema y planeada.

El sátrapa de Moncloa ha pontificado que aunque en democracia suele haber alternancia, aquí no puede haberla porque la alternativa a su divinidad es una involución y que eso no va a ocurrir; eso dice el ser supremo, y como lo dice él, adelante.

De modo que me encantaría equivocarme en mi previsión, que hago el 25 de octubre, pero creo que es muy probable que los acontecimientos se sucedan de acuerdo al siguiente calendario. Primero, fase de calentamiento del ambiente con violencia dispersa en las calles y agresividad verbal in crescendo. Segundo, fuerte y exacerbada huelga política y revolucionaria con actos de barbarie. Tercero, brutal atentado al que se le dotara de una autoría y objetivo con una apariencia que no coincidirán con la realidad; ya vimos el terrible 11-M. Cuarto, fraude electoral y finalmente, cambio de régimen.

  • José Antonio García–Albi Gil de Biedma es empresario
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