No entierren aún la batalla cultural
Ahora todos exigen gestión, pero el reto de la derecha es hacer una buena gestión sostenida en ideas y principios
Manuel Marín escribió este lunes en Voz Populi un provocativo e interesante artículo sobre el cambio de perspectiva en España en los últimos días en torno a la gestión. Lo sintetizaba en el título, «Menos mal, se acabó la guerra cultural… por fin queremos gestión», y Marín no solo recordaba el desastre de gestión socialista, sino también las críticas a Rajoy por descuidar la batalla cultural y haberse centrado en la gestión. Y he aquí que, al día siguiente, Trump recibió un duro varapalo en las elecciones americanas que la mayoría de analistas ha atribuido a la gestión, a los malos datos económicos muy vinculados a la fracasada guerra de Irán.
El problema es que elegir entre una y otra cosa, la gestión o las ideas, solo sirve para acertar, como mucho, en la mitad de los casos. Porque, de la misma manera que los ciudadanos españoles exigen ahora gestión, en 2018 Sánchez pudo crear la atmósfera perfecta para hacer la moción de censura con un buen manejo de la batalla cultural. Con la ayuda, por supuesto, de aquella derecha, mediática y política, concentrada alrededor de Ciudadanos y que minusvaloró y despreció la buena gestión de Rajoy aún más que la propia izquierda. Y Trump volvió a ganar las elecciones presidenciales en 2024 porque combatió con gran éxito en la batalla de las ideas, tan dominada por la izquierda también en Estados Unidos. De hecho, esa es en mi opinión su mayor contribución a la derecha.
El problema es que, después, Trump descuidó o fracasó en la gestión, el ICE es un ejemplo, pero, además, no ha sido coherente con sus propias ideas, con su propia batalla cultural. Muy especialmente con una idea fundamental en el movimiento MAGA y que yo no comparto, el America First, el aislacionismo en política internacional, el lado opuesto del neoconservadurismo idealista de la lucha por la libertad en el mundo. El vicepresidente J.D. Vance ha escrito en su cuenta de X que la razón por la que los republicanos han perdido es la guerra, y que acabar con la guerra y recuperar el America First es esencial para que vuelvan los votantes republicanos. Y creo que tiene una buena parte de razón, pero no solo por el fracaso de la guerra, también porque esa decisión no fue coherente con el America First, lo mismo que no lo fue la de Venezuela. No fue coherente con las propias ideas con las que los republicanos ganaron las elecciones presidenciales. Se fueron a intervenir en Venezuela y a hacer la guerra contra Irán y no supieron explicar por qué.
Y es que toda decisión y gestión debe fundamentarse y liderarse desde los valores y los principios. A mí me gustan más las ideas de Marco Rubio, pero es cierto que ganaron las elecciones presidenciales con las ideas de Vance. Por eso también en España el reto de la derecha es la buena gestión tras los ocho años de instituciones al servicio de la propaganda y de la corrupción, pero con firmeza en la batalla de las ideas y en la defensa de los principios. Y con coherencia entre una cosa y la otra, entre la gestión y los principios. Porque los votantes pueden estar dispuestos a los sacrificios, pero siempre que merezca la pena por valores superiores, y no por decisiones caprichosas o incomprensibles de los gobernantes.