Cartas al director
En buen puerto nos pilla
Mi abuelo solía decir a sus hijas: «en buen puerto nos pilla», significa que una situación, proyecto o empresa está llegando a buen término, con éxito asegurado o con buenas perspectivas de finalizar de forma positiva. Es una locución que indica que lo que se ha emprendido ha tenido un buen desenlace o está a punto de tenerlo. También podía indicar que la tormenta que se avecinaba les pillaba protegidos, bajo teja.
La frase se deriva de la metáfora de un barco que llega a puerto, un lugar seguro y de destino final, después de un viaje. Por lo tanto, «en buen puerto nos pilla» implica que se ha superado con éxito una etapa difícil o un desafío, o que se está cerca de alcanzar la meta deseada. En resumen, es una expresión positiva que indica que se está en el camino correcto hacia un resultado satisfactorio. El puerto es el lugar seguro de la orilla donde las embarcaciones pueden detenerse y las personas bajar a tierra firme.
El buen puerto puede ser la Iglesia para los cristianos. En medio de los vaivenes del oleaje de cada tiempo, la Iglesia, bajo el timón de Pedro y sus sucesores, camina entre los consuelos de Dios y las persecuciones del mundo.
Por lo tanto, «en buen puerto nos pilla» podría entenderse como una frase que indica que la situación actual es favorable o que las cosas están saliendo bien.
La expresión también puede usarse en un sentido más personal, como cuando alguien está trabajando en un proyecto importante y siente que las cosas van por buen camino.
En el ámbito político no tenemos tanta suerte no podemos decir «en buen puerto nos pilla», pues abundan los corruptos y ladrones, los jueces a las órdenes de quienes les nombraron, la UE que hace la vista gorda en lo importante, aunque finge de vez en cuando para salvar su presunta ética, está claro que no estamos en buen puerto y ni de lejos vemos que podamos llegar a alguno seguro.