Cartas al director
El vaivén de los aranceles
Lejos de acabar con la incertidumbre global, la entrada en vigor de los aranceles de Estados Unidos inaugura una nueva era comercial marcada por los continuos cambios y ultimátums de Donald Trump.
Washington hace ya caja con los aranceles, pero el presidente de EE.UU. se sigue comportando como un matón sin freno, intimidando a aliados y enemigos por igual. Su último órdago a la Unión Europea —exigir una inversión de 600.000 millones de euros en su país bajo la amenaza de romper el ya de por sí humillante pacto arancelario del 15 % y escalar al 35 %— es un ejemplo más de su diplomacia del chantaje. Para dejar claro que todo puede cambiar cuando le apetece sin medir las consecuencias, acaba de anunciar un 100 % de arancel para chips de empresas que producen fuera de EE.UU. Tiemblan ya países como Taiwán o Corea del Sur, que se creían protegidos por sus respectivos acuerdos comerciales. España es uno de los países menos afectados, pero aun así algunos organismos calculan que el impacto directo podría superar los 20.000 millones de euros al año. El mayor golpe se lo llevan sectores como el de los componentes de automóviles y el agroalimentario. La factura de este nuevo orden comercial la pagarán en Europa los más expuestos al comercio transatlántico, como Alemania, Francia o Italia.
Países que se enfrentan a un desafío a medio y largo plazo que se ven obligados a buscar mercados alternativos, asiáticos o de otros lugares, para poder contrarrestar el impacto. La nueva era comercial genera gran incertidumbre e inestabilidad económica en todo el mundo.
Probablemente, el presidente Trump es de los pocos que se muestra seguro de que esto es una buena idea y que esta estrategia va a funcionar. Porque lo que el resto teme es que acabe impactando en los ciudadanos y empresas, fundamentalmente en las estadounidenses, y que eso genere que la economía se contraiga, y traiga más inflación y menos empleo. De momento, la Bolsa española subió pese a los aranceles, y no solo eso, superó los 14.600 puntos y tocó máximos de hace casi dos décadas. La nueva batería de tarifas y amenazas comerciales se ha podido ver neutralizada por las expectativas que genera una posible reunión entre Trump y Putin para poner fin a la guerra de Ucrania.