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Cartas al director

Sánchez en la comisión de investigación de Koldo

Escuchar a Pedro Sánchez es un ejercicio complicado de control de la emisión de cortisol, porque es un provocador nato. Ha nacido para no decir, jamás, la verdad. Y, como presidente del gobierno, es un caso perdido. Afortunadamente, el tiempo va pasando y ya la queda poco tiempo.

Respecto a su comparecencia, lo que se esperaba. En lugar de contestar a los senadores, se dedicó a actuar como a él le gusta, siendo protagonista. Convirtiendo el acto en un circo, por supuesto. No sé si calificarlo como una pérdida de tiempo, porque igual me estoy equivocando. Nunca se sabe. Está todo grabado. Si ha dicho algo de verdad, lo dudo. Podría haberse acogido a su derecho a no contestar, pero su opción era hacerse notar y lo ha logrado. Piensa que está por encima del bien y del mal, en términos del superhombre retratado por Friedrich Wilhelm Nietzsche, y los senadores, los españoles que no le adoramos, pues somos una panda de idiotas. Y está muy seguro de su divinidad, al puro estilo del César.

Julio José Elías Baturones

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