Cartas al director
Sobre el veredicto de la causa contra el fiscal general
Tras la celebración del juicio oral, los siete magistrados del Tribunal Supremo, de la Sala Segunda, procederán a deliberar sobre el veredicto, en función de las pruebas practicadas y, sí las mismas son suficientes, o no, para romper la presunción de inocencia del que goza Álvaro García Ortiz, como cualquier otro acusado en nuestro proceso penal.
El fallo de la sentencia sólo puede tener dos posibilidades, la primera, absolutoria, la segunda, condenatoria.
Un acusado puede salir absuelto por dos razones básicas, porque realmente es inocente de los hechos por los que se le acusa, o bien, porque no hay pruebas incriminatorias suficientes. En nuestro sistema procesal y penal, ante la duda, se favorece siempre al reo in dubio pro reo. ¿Pudiera ser este el supuesto?
La respuesta la tendrá que ponderar los siete magistrados. Son impares para evitar un empate, y siempre podrá haber votos discrepantes del mayoritario. Por la naturaleza del caso contra García Ortiz, el cargo y alta autoridad que ostenta, dudo mucho un fallo unánime, en un sentido u otro. Aunque pienso que sería lo deseable. Hay circunstancias de peso institucional de mucha índole que lo aconsejaría. Es Álvaro García Ortiz, y no a la Institución de la Fiscalía, efectivamente. Pero es el que ostenta el cargo de fiscal general del Estado, y ese dato no se puede olvidar.
Como entiendo que el nivel profesional de los magistrados del Tribunal Supremo es el más preparado de la Judicatura, formado y, sobre todo, independiente, como jurista confío en ello. Y, visto lo visto, es harto difícil resolver la cuestión sobre la inocencia, no culpabilidad o culpabilidad en este juicio inédito que, por el bien de nuestro Estado de derecho, espero que no se repita. Ya veremos.