Cartas al director
Rebelión en la granja
Hace pocos días volví a leer Rebelión en la granja, de Eric Blair –George Orwell– o como a algunos les gusta apodar, 'Nostradamus', sobrenombre ganado por la precisión con la que convirtió una fábula de animales en una profecía capaz de reconocer el principio del derrumbe de una sociedad.
Ese derrumbe empieza de forma discreta: cuando el discurso y la conducta dejan de tocarse, cuando se predica virtud y se practica privilegio, cuando el sacrificio se reparte con justicia y las ventajas se reparten con discreción…
El ejemplo –juez silencioso– es el único capaz de hacernos ver si se está cumpliendo la profecía y entonces, determinar el comienzo de la rebelión:
Nuestro líderes abanderan lo público (mientras sus hijos estudian en instituciones privadas) hacen apología de la austeridad, (mientras se mudan a casas millonarias), practican el reparto de riqueza (mientras cobran sin trabajar), garantizan nuestra seguridad (mientras no cumplen con presupuestos en defensa) castigan el nepotismo (mientras llenan de prostitutas las instituciones), velan por que cumplamos la ley (mientras condenan al fiscal general), les preocupa generar empleo (mientras baten récords de subidas de impuestos) protegen a la mujer (mientras les acusan de abusos sexuales) persiguen la igualdad (mientras van en Falcon al supermercado) y en última instancia, les preocupamos nosotros, los españoles (mientras alcanzan récord de retrasos y accidentes ferroviarios, abandonan sin ayudas a miles de personas en la dana, amnistían a quienes buscan la división y se preocupan de dar paguitas a delincuentes)...
Es en este momento donde concluyo que ha dado comienzo la Rebelión española, pero ¿Cómo conseguimos pararla a tiempo? ¿Es acaso posible? Eric nunca nos dio la solución, quizás porque lo censuraron…