Cartas al director
Méjico
Hay mucho «embajador» en potencia, mucho «catedrático» del orden internacional que, aunque fuese solo de vez en cuando, sería muy positivo que estudiase cuáles son y cómo funcionan las facultades de S.M. el Rey.
Algunos no saben y otros no se acuerdan, de que todos los actos del Rey tienen que estar refrendados, cuando no dirigidos, por el presidente del gobierno, por lo que, es evidente, que el Rey tiene que ir arreglando todos los desafueros y entuertos de Sánchez y la extrema izquierda y Méjico es uno más.
Se olvida que España tiene al enemigo en «casa», en la izquierda y en la extrema izquierda política. Parece un contrasentido, pero es así.
Es el único país del mundo en que, a pesar de todas las fechorías, arbitrariedades, irregularidades parlamentarias, trampas, mentiras y ofensas al Jefe del Estado cometidas por el presidente del Gobierno, el presidente del Gobierno continúa en el cargo.
Esto es así y, aunque algunos se pongan nerviosos, ya con la pluma, ya con el micrófono, no pueden esperar de S.M. el Rey que incumpla la Constitución y, por consiguiente, su cometido.
Para incumplir la Constitución y modificarla a sus intereses y a su antojo, ya está Sánchez, se basta y se sobra él solito.
Basta de bravuconadas contra el Rey, cuando, a su vez, es el mejor embajador de España y sólo por él, España sigue siendo España.
Dejen en paz a S.M.el Rey