Cartas al director
El SSMA
Hace tiempo que creo haber detectado un nuevo síndrome. No he hablado con ningún amigo psicólogo o médico sobre susodicho tema, para que me certifique si estoy o no en lo cierto, debido a que lo más probable es que esta concatenación de hilarantes ideas sea fruto de la misantropía que estoy cultivando, con esfuerzo, esmero y con motivos más que suficientes.
Existen multitud de seres en esta «España de Españas» que se sienten superiores moralmente. Para mí el mejor remedio ante sus ocurrencias es salir corriendo y evitarles, como si nos pudieran contagiar la peste negra. Están por todos lados: en los puestos más influyentes, en el ámbito de los conocidos, en la hostelería, en los medios de comunicación –de hecho creo que es el sector con más personas con SSMA (Síndrome de la Superioridad Moral Adquirida) por metro cuadrado– y en las redes sociales, donde todo el mundo dice lo que piensa pero nadie piensa lo que dice. Durante este curso he conocido a algunas personas de este tipo en la Comunidad Valenciana. Siempre he intentado protegerme ante sus peroratas, inventando excusas, como la de que tenía que rellenar algún documento urgente inexistente o que mi estómago estaba sufriendo graves retortijones. Lo que sucede es que era tal su pasión, al argumentar su lucha por la Educación Pública, que he tenido que disimular, haciendo que les escuchaba, mientras ellos parecían estar leyéndome la biblia en pasta.
Con los años me doy cuenta de que cada vez soy más estúpido. Por ello, a pesar de que me esfuerzo por leer y por informarme, muchísimos conocimientos se me escapan, al no poseer ni la memoria ni la capacidad argumentativa de otros tiempos, en los que rebosaba juventud pero carecía de experiencia.
Por ello, cuando alguien me da a entender que se siente superior por su ideología, sus creencias, su origen u otra chorrada campestre cualquiera, vienen a mi mente bailarinas interpretando cancán en un salón del Lejano Oeste, como le sucedía a mi amado Homer Simpson.