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Cartas al director

Estoy de baja

El absentismo laboral se ha convertido en un lastre oneroso que la gente minimiza, subestima e incluso acepta como un derecho adquirido; comentarios como que pague la Seguridad Social, la mutua o el empresario se aceptan de buen grado felicitando al enfermo tal vez imaginario o que exagera desmesuradamente los síntomas y animándole a que continúe con esa anómala situación que para sí su interlocutor quisiera. ¿Qué está pasando? Uno se pregunta a qué se debe esa abulia laboral rayana con la holgazanería que muestra bien a las claras un alarmante egoísmo, además de fraude moral y económico. ¿Acaso los médicos se curan en salud bajando excesivamente el nivel para conceder la incapacidad temporal y evitar disgustos?

Frases del tipo estoy «estresado, depresivo, con ansiedad» figuran en lo más alto del podio; ¿Por qué muchos trabajadores adolecen de dizque debilidad mental y son tan proclives a no acudir al trabajo ante el más nimio contratiempo? Debemos incentivar la cultura del trabajo y penalizar a los caraduras sin escrúpulos que fingen con la salud.

Francisco Javier Sáenz Martínez

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