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Cartas al director

Las molestias de los aires acondicionados

Tal vez, antes o al menos a la par que muchas de las grandilocuentes medidas de convivencia ciudadana de carácter general que con frecuencia se proponen políticamente, merezca la pena atender a necesidades concretas del día a día en nuestras ciudades. Este es el caso patente de la proliferación de aires acondicionados a diestro y siniestro en comunidades de vecinos. Muchos miembros de estas carecen de tales aparatos, bien sea porque no los quieren o bien porque no los pueden instalar en sus viviendas, y deben o prefieren abrir sus ventanas para combatir las altas temperaturas estivales, especialmente a fin de descansar por las noches. Entonces, el calor que estos artilugios desprenden al exterior, los ruidos, las vibraciones, los riesgos eléctricos u otras molestias que ocasionan estorban su descanso. También cabe mencionar su incidencia medioambiental no sólo acústica, sus consumos energéticos, el desprendimiento de agua, etc.

Quizá sencillamente ayudaría el que se apruebe alguna normativa municipal, regional o estatal que al menos establezca un límite máximo de funcionamiento prudente para estos aparatos durante las noches, por ejemplo hasta las 24h horas. Esto, como complemento a las normativas acústicas relativas a los decibelios que emiten, bastante más complejas de supervisar y hacer respetar.

Javier Barraca

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