Dios quedó callado
Este verano, Dios no quedó callado en el corazón de esos hombres que han luchado en primera línea contra la devastación del fuego. Ese rojo del cielo premonitorio, era el furor de nuestra clase política devorándose entre ellos mientras el campo español ha sido abandonado hace muchas décadas
Algo le ha sucedido al hombre del siglo XXI que se muestra como el amo del mundo. Quizá no es la primera vez que se siente tan poderoso pero, sí es la primera vez que comienza a analizar su existencia, desde el grito colérico de un monstruo que se le escapa.
Una vez más es un nuevo Prometeo. No es el moderno héroe romántico que muere a manos de su propia creación... No lo es.
Los gobernantes del planeta saben del error, de la voracidad con la que el dominio de la máquina materialista comienza a desintegrar el orbe conocido.
Ellos se han unido a esa mandíbula apocalíptica, son sus dientes, su sombra fundamentalista que nos ha construido un libro sagrado con un primer mandamiento: «El fin justifica los medios».
Vivir en una sociedad dogmática, sometida a la sapiencia de unos gurus de la democracia universal, nos implica a todos, por decisión o por omisión.
Hasta dónde nos van a llevar. ¿Hasta dónde nos vamos a dejar arrastrar?
Ya nos están comunicando la necesidad de dotar a la IAG de «un sentimiento maternal» que haga al amo más condescendiente con sus futuros esclavos.
¿Será un Titán posmoderno el que nos enseñe a no pensar, sólo a obedecer, sin tener la menor posibilidad de decidir y mucho menos de ansiar nuestra libertad?
H. G. Wells dijo que «la historia del mundo es una carrera entre educación y catástrofe». Ante la ausencia de la educación nos quedará un solo corredor...
¿En que punto estamos? ¿Son los políticos los que han de decir cómo pensar?
Churchill nos aconsejó a «pasar por el infierno, y seguir adelante». Es un temerario argumento que en el día de hoy muchos políticos siguen al pie de la letra.
Ante esta situación...
¿Por qué Dios está callado?
Porque no existe, dirán algunos.
¿No existe?
Lo más excelso de la vida no lo ha creado el hombre. Una mirada rápida a la naturaleza, a la biología y psicología del ser humano son suficientes.
¿Hay algo más perfecto que la antropología del hombre?
Hoy en día, algunos dirán que la IAG, porque estamos condenados a dejarnos influenciar y dirigir por ella.
Parece que el silogismo aristotélico no nos miente: si Dios creó al hombre, y el hombre creo la IAG, la IAG ha sido creada por Dios. ¿Realmente nuestro problema es la Inteligencia Artificial?
Dejémonos de pamplinas tecnológicas y asumamos nuestra verdad. Mientras nos distraemos con el avance de la IAG y su futuro previsible, el mundo se gobierna con el despotismo demagógico que lo justifica todo, las barbaridades a la manera de la guerra de Gaza y Ucrania, el intrusismo espiritual, la ausencia de familia, el auge de la pobreza, desamor, desigualdad y corrupción.
Por eso Dios quedó callado, porque la ausencia de 'bien' es una realidad existente en el corazón de los hombres.
Claro es que resulta muy pesimista pensar nuestra civilización así pero, ¿es mentira lo escrito en el párrafo anterior?
La única posibilidad que tenemos, es salir de nuestro silencio, que nuestro corazón vuelva a hablar con Dios y que nuestras obras terminen con nuestras catastrofes.
Este verano, Dios no quedó callado en el corazón de esos hombres que han luchado en primera línea contra la devastación del fuego. Ese rojo del cielo premonitorio, era el furor de nuestra clase política devorándose entre ellos mientras el campo español ha sido abandonado hace muchas décadas.
Ausencia de prevención, de medios, de presupuesto, proliferación de pirómanos...
¿Esto es el cambio climático?
Me pregunto qué le sucede a un país cuando se deja gobernar por personas que dejan callado a Dios.
Pedro Fuentes es humanista