La Historia dignificada
«Más que nunca hoy en día hace falta una visión que abarque tanto el pasado como el futuro. Esta visión es la que proporciona la historia bien hecha y no deformada por mitos perniciosos ni manipulada por ideólogos y oportunistas»
Ha fallecido Elliott, el gran historiador, considerado amigo de España cuando en realidad lo era de la verdad. Se interesó por nuestra patria, muy joven, al visitar el Museo del Prado y descubrir en vivo la pintura de Velázquez: algo había de tener la nación que alimentó a semejante artista. Luego una gran parte de su obra la dedicó al siglo XVII y con ello a la dicotomía de Olivares-Richelieu y la guerra de los Treinta Años.
Su excelente análisis de la documentación de esa época ofreció una visión realista y distinta a la que la historiografía anterior había mostrado; diferente pero basada en testimonios. El mundo y Oxford, donde tenía su cátedra, reconocieron el valor e importancia de su trabajo y la España agradecida supo premiar su mérito con la Gran Cruz de Alfonso X el sabio, la de Isabel la Católica y el Príncipe de Asturias 1996 en Ciencias Sociales.
Ha sido el primer investigador en recibir, el año 2019, el Premio de Historia Órdenes Españolas instituido para «distinguir al investigador de Historia, de cualquier parte del mundo, cuyo trabajo de investigación histórica haya alcanzado general reconocimiento por la importancia de sus estudios, el rigor de su documentación y el alcance de sus conclusiones…». El jurado entendió que el profesor inglés llenaba perfectamente las exigentes condiciones a que obligaba el galardón y lo eligió entre 17 candidatos.
A mí me tocó viajar a Inglaterra para comunicarle personalmente lo que ya sabía por conducto oficial y me recibió en su domicilio: un rústico cottage de los alrededores de Oxford, de piedra vista y descompuesta, y con el invernadero asomándose al jardín, excelente solución para disfrutar del segundo sin las inclemencias del clima británico.
Las paredes estaban cubiertas por retratos y pinturas al óleo de su época preferida, algunas firmadas por destacados artistas españoles y en su despacho se amontonaban, junto a su extensa obra, numerosos libros y documentos antiguos.
Fue una deliciosa visita: Sir John muy afable, estaba confundido porque había conseguido el primer premio internacional dedicado únicamente a la Historia y eso le había emocionado. Hablamos largo sobre España, el pasado que tan bien conocía, sus experiencias en tantos viajes, sus amigos españoles…
Luego recorrimos el jardín con Oonah, su mitad galesa, para admirar las flores que ella cultiva y de esa sencilla forma terminó una visita muy especial. Me costó despedirme para alcanzar en Heathrow el avión de regreso pues Elliott insistía en enseñarme su universidad, no sé si revestido con la toga magistral, y era difícil negarse.
Al poco tiempo tuvo lugar la solemne ceremonia de entrega del Premio de Historia Órdenes Españolas en las salas capitulares del monasterio de El Escorial por Su Majestad el Rey Don Felipe VI. Un acto lleno de significado, con el Rey de España, la historia dignificada y bajo las bóvedas que mejor representan la historia española.
Entresaco de los discursos pronunciados ese día las palabras del profesor inglés: «Es un premio diseñado para reconocer la importancia de la historia como una disciplina necesaria en una época en la cual se la ve gravemente subvalorada. Vivimos un mundo ahistórico, dominado por fake news y reacciones instantáneas que deben más a la emoción que a la razón.(…). Más que nunca hoy en día hace falta una visión que abarque tanto el pasado como el futuro. Esta visión es la que proporciona la historia bien hecha y no deformada por mitos perniciosos ni manipulada por ideólogos y oportunistas».
S. M. el Rey contestó refiriéndose a la Historia: «Una ciencia fundamental e irrenunciable que contribuye decisivamente a que podamos conocernos y comprendernos como sociedades y como países (…) De ahí la importancia de la ciencia historiográfica, de su estudio, de su trasmisión de generación en generación como lo más valioso de su patrimonio».
Terminó el acto con un cóctel en los claustros y después, de modo informal, almorzamos mariscos en un pueblo cercano pues a Oonah le gustan especialmente; estuvieron el matrimonio Mariátegui, Micaela Valdés, Feliciano Barrios y faltaron los condes de Orgaz que luego recibieron en su casa de Ávila a los Elliott durante el fin de semana.
En la carta de cortesía de Sir John a su regreso a Oxford decía: «Para Oonah y para mí fue un día inolvidable».
El marqués de Laserna es correspondiente de la Real Academia de la Historia