13 de agosto de 2022

TribunaManuel Galán

Impacto geopolítico del 'blockchain'

Los romanos se extendieron gracias a las calzadas, superando grandes distancias, los españoles navegando, superando océanos, y los estonios lo hacen con la cadena de bloques, saltándose los límites del Estado Nación

Si alguien te dice que Satoshi Nakamoto será muy importante en tu vida le dirías que está loco. Pues podéis estar seguros de que los inventos de Satoshi Nakamoto, un japonés del que no se sabe nada y hasta se duda de que exista, van a influir mucho en vuestras vidas y mucho más en las de vuestros hijos y nietos.
Los humanos, la mayoría al menos, tienden a buscar verdades estables. Nos da serenidad encontrar certezas que duren. Tirando del latín, nos tranquiliza eso que llaman un statu quo. Las tecnologías, además de mejorar, casi siempre, la calidad de vida de los humanos ha provocado grandes cambios en los equilibrios de poder, grandes cambios geoestratégicos. Algunas tecnologías en particular tienen la capacidad de disolver el statu quo.
El desarrollo de las calzadas romanas hizo que los ejércitos, y con ellos el poder, pudieran desplazarse muy rápido y muy lejos. Esta capacidad de extender el poder, unida a la ambición y la capacidad de organización de los romanos, cambió totalmente el statu quo alrededor del mediterráneo.
Los españoles, en unas décadas, desde finales del siglo XV a mediados del XVI, revolucionaron la navegación. Introdujeron tecnologías que les permitieron navegar por todos los océanos. Esta revolución tecnológica de los españoles, unida a su ambición y su increíble audacia, les hizo llevar su lengua, su religión y su poder por todo el globo.
Desde hace unos pocos años tenemos entre nosotros algunas tecnologías que ya están influyendo muchísimo en los esquemas de poder. Internet, por ejemplo, ha provocado un cambio de poder que aún no entendemos muy bien y, por supuesto, no sabemos cómo manejar. Internet ha reducido enormemente el poder de los Estados nación para dar poder a un nuevo concepto que son las marcas nación.
Blockchain –cadena de bloques– será la siguiente tecnología con esa capacidad de disolvente del poder. Blockchain permite mantener con total fiabilidad una enorme cantidad de datos, hacerlos accesibles desde cualquier punto y con un coste casi cero. La consecuencia de los inventos del misterioso Satoshi Nakamoto es la pérdida de valor de la función de custodio de la información.
Los bancos, cuando el dinero era metal o papel, eran las empresas que guardaban el dinero de sus clientes. Después el dinero se convirtió en información y los bancos pasaron a ser las entidades que custodian la información sobre nuestro dinero. De hecho, tuvieron que desmontar muchas de sus grandes cajas fuertes y montar enormes centros de datos. Yo tuve un despacho en Banesto en una torre de siete pisos que había sido una enorme caja fuerte que dejó de usarse y fue desmantelada en 1989.
El invento de Nakamoto va a quitar a los bancos, les está quitando ya, el rol de custodio de la información económica. Los dueños de los bancos están muy preocupados. No es para menos.
La evolución de esta tecnología hará pronto que el Estado pierda el monopolio de la custodia de los datos de los ciudadanos. Los políticos también deberían estar muy preocupados si no estuvieran distraídos con la salsa rosa política. Están demasiado ocupados con las cuitas entre Pedro y Yolanda o entre Pablo, Isabel y Cayetana, contando, por supuesto, con la inmensa aportación de personajes como Ferreras, el Jorge Javier de la política.
Estonia es un pequeño país, miembro de la Unión Europea, de poco más de 45.000 kilómetros cuadrados, dos veces Badajoz más o menos, y algo más de un millón de habitantes. El país báltico ha visto en blockchain una excelente oportunidad para hacer crecer su país sin expandir su territorio. Estonia es el primer país que ofrece a cualquier habitante del planeta la posibilidad de convertirse en «residente electrónico». Con una plataforma digital basada en blockchain, te permite registrarte como eResident, comprar propiedades en el país, participar en empresas locales o utilizar eventualmente la sanidad local. Estonia está consiguiendo liderar esta eGlobalización y, de camino, todo tiene su precio, incrementar los ingresos del Estado Estonio con los impuestos que pagan los eResidents.
Los romanos se extendieron gracias a las calzadas, superando grandes distancias, los españoles, navegando, superando océanos, y los estonios lo hacen por blockchain, saltándose los límites del Estado Nación.
Si nuestros queridísimos políticos pasaran una parte de la atención que dedican al «sálvame Parlamento» de cada semana y volcaran sus neuronas, muchas o pocas, en el futuro de los españoles (¡que nuestro dinero nos cuesta!) entenderían que un país como España, utilizando como apoyo de palanca dos valores tan nuestros como la lengua española y la religión católica, podrían convertir el concepto de eResidencia en una gran oportunidad para nuestro futuro.
Mientras no consigamos que los políticos que tenemos piensen en el futuro de sus votantes (quizás es más fácil mandarlos al banquillo y poner a otros) solo la sociedad civil puede, y debe, avanzar en poner medios para aprovechar estas oportunidades que nos aporta la tecnología. Las universidades, las empresas y muchos ciudadanos deberán prepararse para participar en la enorme oportunidad de cambio que nos trajo Nakamoto: blockchain.
  • Manuel Galán es ingeniero
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